Madrid, 3 feb (EFE).- La Policía Nacional ha detenido en Madrid a ocho personas que pertenecían a una organización criminal dedicada a la trata de seres humanos y el tráfico de drogas y ha liberado a ocho mujeres víctimas de explotación sexual.
Según ha informado este martes la Jefatura Superior de Policía de Madrid, entre los detenidos -siete mujeres y un hombre- se encuentra la principal cabecilla del entramado criminal, que repartía las sustancias estupefacientes entre su propio domicilio y el lugar en el que las mujeres eran obligadas a prostituirse.
Además, ofrecían droga a los clientes y llegaron a sustraer más de 4.200 euros a un hombre a quien previamente habían dejado inconsciente para anular su voluntad.
La investigación comenzó en abril de 2025 al tener conocimiento de una organización criminal dedicada a la explotación sexual de mujeres en situación de vulnerabilidad y a la venta de sustancias estupefacientes.
La policía averiguó que el entramado criminal contaba con un domicilio situado en el distrito madrileño de Tetuán en el que se producía la prostitución.
Además, las mujeres que habitaban en esta vivienda también eran obligadas a prostituirse fuera y las desplazaban siempre en vehículos de transporte con conductor. Las obligaban a enviar continuamente tanto fotos de los lugares en los que estaban como su ubicación, de forma que se encontraban siempre controladas por la organización.
La investigación policial permitió conocer que dentro del entramado criminal había seis mujeres que trabajaban como encargadas que establecían turnos entre ellas, lo que permitía que durante las 24 horas del día las víctimas estuvieran obligadas a ofrecer servicios sexuales a los clientes.
El domicilio contaba con varias habitaciones, todas ellas dedicadas a la prostitución, con lo que las mujeres tenían que hacinarse en un pequeño salón, sin sitio asignado para dormir, de manera que se veían obligadas a hacerlo en el suelo.
Además, este espacio tenía una pequeña nevera en la que solo se podía guardar las bebidas para los hombres, sin que en ningún caso ellas pudieran usarla.
La organización criminal ejercía un férreo control de las mujeres, que debían comer en el interior de la vivienda a través de empresas con servicio a domicilio. Estaban controladas constantemente con cámaras de video-vigilancia y, si había un cliente en el interior del domicilio, tenían prohibido abandonarlo aunque tuvieran programada una cita médica o estuvieran enfermas.
En el marco de la investigación, los agentes pudieron comprobar que se anunciaban a través de diferentes páginas web, así como por aplicaciones de mensajería instantánea.
Los hombres concertaban las citas eligiendo a las mujeres directamente en esas páginas o mediante presentaciones en el domicilio, sin que ninguna de ellas pudiera negarse en el caso de que fueran elegidas.
Los investigadores pudieron constatar que las mujeres recibían por parte de la líder del entramado criminal, un trato vejatorio y degradante, lleno de insultos y amenazas.
Los agentes descubrieron que además de vender droga, también llegaron a anular la voluntad de un hombre durante más de diez horas, tiempo que fue aprovechado para llevar a cabo numerosos movimientos bancarios por importes elevados, de más de 4.200 euros.
Este pasado mes de enero hubo tres entradas y registros en domicilios, donde fueron intervenidas diversas sustancias estupefacientes, básculas de precisión, teléfonos móviles, un portátil, datáfonos y 20.000 euros en efectivo.
La operación ha culminado con la detención de ocho personas como presuntos responsables de los delitos de pertenencia a organización criminal, prostitución, contra la salud pública y blanqueo de capitales. EFE

