La recuperación emocional tras una tragedia, como la del tren, puede durar hasta un año

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Madrid, 19 ene (EFE).- La recuperación emocional tras la tragedia ferroviaria ocurrida este domingo en Adamuz (Córdoba) y en la que al menos han muerto 39 personas puede prolongarse al menos un año, un tiempo en el que son habituales los picos de angustia, el malestar, los temblores y las pesadillas en las que hay una reexperimentación de lo vivido.

En declaraciones a EFE, la psicóloga de Emergencias del Colegio de Psicólogos de Madrid, Mónica Pereira, ha explicado que estos síntomas son más fuertes en el primer mes, cuando también aparecen problemas de sueño o hipersomnia, pero ha precisado que toda esta reacción es la forma que tiene el cerebro de intentar procesar lo vivido.

Según esta profesional, un 80 % de quienes viven una tragedia de estas características lo supera por sí solo, mientras que un 10 % precisa ayuda profesional y otro 10 % siente que su vida ha mejorado porque ha aprendido mucho de sí mismo y de su capacidad de afrontamiento, lo que se llama resiliencia.

Pereira ha recomendado que si la persona que ha sufrido la tragedia se estanca en el proceso de recuperación, no dude en pedir ayuda ya que en el 99 % de las situaciones se supera.

Ha considerado, además, que la intensidad de la sintomatología, como pesadillas muy fuertes que reviven lo ocurrido, "asusta mucho", por lo que hay que explicar al paciente que todo ello entra dentro del proceso normal de recuperación.

Tras sucesos de estas características, Pereira ha dicho que las personas que los sufren cambian su forma de ver el mundo.

"Vamos por la vida con la idea de que somos infalibles y un accidente así nos da un golpe de realidad y nos hace ver que la vida es peligrosa", ha señalado.

Por eso, la ayuda profesional es importante: "Damos herramientas al paciente para que poco a poco relativice la situación y deje de pensar que constantemente está en peligro".

Tras una tragedia así, "el proceso emocional se desconfigura y se inicia un proceso para recomponerlo", ha comentado a EFE.

Es habitual que a partir de un accidente como el ocurrido este domingo, los supervivientes suelen marcar el siniestro como una fecha determinante en su vida y todo lo que viva será "después de".

Durante el primer año también es habitual pararse a analizar la situación muchas veces, generando un empeoramiento de la sintomatología.

No obstante, todo dependerá del impacto físico sufrido ya que no es lo mismo haber salido ileso o sufrir una lesión permanente.

Pereira ha insistido en que las personas afectadas han visto "cosas impactantes" y la primera reacción es de 'shock' sin saber qué hacer: "Nadie piensa cuando coge un tren que algo así le va a ocurrir".

Por ello, en los primeros momentos son esperables las crisis de ansiedad, de llanto, la deambulación, la ansiedad y el estupor, todo ello con una gran tristeza.

Ante estas situaciones, los psicólogos de emergencias realizan primero un proceso de escucha activa en el que valoran el estado en que se encuentra el afectado.

A partir de ahí le facilitan las primera pautas para gestionar los picos emocionales ya que la mente, "en modo defensa, se queda en 'shock' para amortiguar el dolor".

En definitiva, el objetivo del psicólogo de emergencias es ayudar a generar un relato real, que el afectado entienda lo vivido para no mantenerse en el trauma sino en la supervivencia. EFE