Forenses ratifican que la cocinera de Alcalá (Madrid) murió estrangulada y que el asesino usó la técnica del mataleón

El juicio contra el joven acusado por el crimen de una trabajadora de Alcalá de Henares avanza tras confirmarse en sala que la víctima falleció por asfixia, descartando que sus otras lesiones influyeran en el resultado mortal

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La hora estimada del fallecimiento de la trabajadora de Alcalá de Henares, determinada a partir de la rigidez cadavérica según los forenses, ubica la muerte unas tres horas antes de la llegada de los equipos policiales al domicilio. Este dato se suma al resto de conclusiones expuestas durante la vista oral que se desarrolla en la Audiencia Provincial de Madrid. Los especialistas confirmaron que la causa final de la muerte fue asfixia mecánica externa. El acusado, un joven de 25 años, reconoció que utilizó la técnica del mataleón durante la agresión ocurrida la noche del 2 de julio de 2023. Según reportó el medio, la víctima, Mari Carmen, trabajadora del sector hostelero, fue hallada sin vida en el suelo de la vivienda con signos evidentes de violencia, incluyendo marcas visibles en el cuello compatibles con dicha maniobra.

De acuerdo con la información difundida por el medio, los médicos forenses encargados del levantamiento del cadáver ratificaron ante el tribunal que la mujer resultó estrangulada. Detallaron que el autor rodeó el cuello de la víctima por detrás, inmovilizándola con el brazo, lo que imposibilitó que recibiera oxígeno en el cerebro. Durante la reconstrucción pericial, los especialistas precisaron que hallaron lesiones previas al estrangulamiento: la fractura de varias costillas y una herida inciso-penetrante de dos centímetros en la espalda, producida con un cuchillo de cocina. No obstante, aseguraron ante el tribunal que ninguna de estas lesiones pudo influir en el resultado mortal, ya que no afectaron órganos vitales.

Tal como consignó el medio de comunicación, durante el juicio, el acusado manifestó que se encontraba bajo los efectos de alcohol y drogas y que no recuerda los hechos con exactitud, aunque admitió que aplicó la técnica del mataleón durante la discusión. Los médicos del Instituto de Toxicología informaron que analizaron muestras de musculatura del cuello y fragmentos correspondientes a la herida de espalda, concluyendo que las lesiones resultan compatibles con un episodio sostenido de estrangulamiento y el uso de un arma blanca en una agresión previa, confirmando las conclusiones de los especialistas forenses sobre la causa de la muerte.

El medio detalló que en su relato, la fiscalía estableció la secuencia de los hechos. El crimen, según la acusación, tuvo lugar durante una discusión entre el procesado y la víctima, en un intervalo comprendido entre las 22:30 y las 23:00 horas. El fiscal relató que la primera agresión incluyó golpes en la cabeza y en el costado, lo que provocó una fractura en la cuarta costilla derecha y un neumotórax asociado. Posteriormente, según el Ministerio Público, el acusado habría empleado un cuchillo de cocina de 34 centímetros para propinar una puñalada en la parte cervical de la víctima. La herida de 18 milímetros de profundidad solo alcanzó la musculatura, sin afectar zonas vitales. A continuación, y aprovechando el estado de debilidad de Mari Carmen tras los ataques previos, el procesado aplicó la maniobra de estrangulación que provocó la asfixia mecánica externa, tal como recoge el escrito de acusación consultado por el medio.

Durante el juicio no se han encontrado indicios de que el acusado intentara practicar una reanimación después de los hechos, ya que no observó fracturas esternales ni otras señales consideradas típicas de la reanimación cardiopulmonar, según puntualizaron los forenses al tribunal. De acuerdo con los informes periciales presentados, la muerte fue resultado directo de la asfixia, descartando que alguna de las heridas previas contribuyera al resultado fatal.

El proceso judicial se inició con la selección del jurado y la declaración del acusado, quien se responsabilizó del crimen y explicó su estado de intoxicación por consumo de sustancias. El medio añadió que el joven contactó con los servicios de emergencia al día siguiente y mostró arrepentimiento tras su detención. El fiscal solicita una condena de veinte años de prisión por un delito de asesinato con alevosía, aunque considera la aplicación de atenuantes debido al reconocimiento de los hechos, la confesión y el abono de la responsabilidad civil mediante la herencia de los padres del acusado, lo que podría reducir la pena.

En su petición, el Ministerio Público exige que el condenado permanezca bajo libertad vigilada durante cinco años más una vez cumplida la pena de prisión. Asimismo, el fiscal reclama una indemnización de 145.000 euros para el hijo de la mujer fallecida en concepto de responsabilidad civil.

La investigación sobre los acontecimientos ocurridos la noche del 2 de julio de 2023 refleja que la víctima sufrió distintos niveles de violencia antes del estrangulamiento final, que fue el factor decisivo para su muerte, de acuerdo con los datos expuestos en el juicio y consignados por el medio. Según la acusación, la secuencia agresiva respondía a un único propósito homicida, siendo la puesta en práctica de la técnica del mataleón el método que impidió toda capacidad de defensa de la víctima, resultando letal en un contexto de vulnerabilidad provocada por las lesiones anteriores.

Tal como indicó el informe forense, la herida de arma blanca en la espalda, aunque profunda, no había alcanzado órganos vitales y, por lo tanto, no influyó en el fallecimiento por sí sola. El episodio ha reabierto el debate sobre la peligrosidad de ciertas técnicas de estrangulación en contextos de violencia interpersonal y su letalidad cuando se emplean en circunstancias que impiden cualquier tipo de resistencia de la parte atacada.