A unas horas de Sant Jordi, escritores con un pie en Roma, otros afilando bolígrafos

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Irene Dalmases

Barcelona, 22 abr (EFE).- Aunque parezca fácil incluso para un fotógrafo experimentado como David Ruano, se tarda más de un minuto en colocar a dieciocho escritores para que posen de una forma ordenada delante de la cámara, la víspera de Sant Jordi, una jornada que todos esperan con ganas desde hace días.

En el Café Vienés del hotel Casa Fuster, la editorial Planeta ha reunido este mediodía a Manel Loureiro, Alfonso Goizueta, Máximo Huerta, Mara Torres, Pilar Eyre, Beatriz Roger, Luiso Soldevila, Eva García Sáenz de Urturi, Inma Rubiales, Paloma Sánchez-Garnica, Javier Sierra, Blue Jeans, Beatriz Serrano, Alice Kellen, Reyes Calderón y los Carmen Mola (Jorge Díaz, Agustín Martínez y Antonio Mercero).

Han departido entre ellos, han brindado en favor del Día del Libro, han sido "ventilados" para un efecto de melenas al viento y también ha habido un momento de "bruma".

Todos, eso sí, a punto para dedicar el día de mañana a sus lectores, que les buscarán entre las casetas que se instalarán en Barcelona en las principales vías de la ciudad.

Máximo Huerta ha confesado a los periodistas que, aunque es muy fan de la fiesta de Sant Jordi, hasta el punto de que la ha trasladado a Buñol, donde tiene la librería de Doña Leo, hoy tiene la mente en el Vaticano, aficionado como es al mundo vaticanista y este miércoles firmará por la mañana y, después, volará hasta Roma, donde ya ha cubierto otros cónclaves y muertes de papas.

También ha sorprendido -porque se trata de una obra de la "competencia"- cuando ha afirmado que el libro que más le apetece leer ahora es el de Javier Cercas, 'El loco de Dios en el fin del mundo'. "Es el libro que más me apetece y apuesto a que también es el que más les apetezca a los demás", ha lanzado.

Por su parte, Javier Sierra, autor de 'El plan maestro', tampoco se ha olvidado del fallecido papa, porque es el único que ha escrito su autobiografía, lo que supone "un punto literario interesante", aunque, ha bromeado, hasta un papa puede equivocarse al publicarlo en una editorial diferente a la suya.

Ha aseverado que vive Sant Jordi con la emoción de primer día, aunque en ese año 2000 no firmara un ejemplar y sólo pudiera dedicarse a "controlar el tráfico" de colas que tenían la cantante Isabel Pantoja, que publicó en aquel entonces un libro de recetas, y se encontraba a su lado, mientras en el otro estaba Boris Izaguirre, "en lo más alto de 'Crónicas Marcianas'".

Con el tiempo, él se ha convertido en uno de los más solicitados por Sant Jordi, hasta el punto, según ha rememorado hoy, de que en una ocasión una mujer le pidió que le dedicase uno de sus libros a su marido muerto, porque era un coleccionista de libros de Sant Jordi desde niño y ella no quería perder la colección.

En su cuarto Sant Jordi, Jorge Díaz -uno de los integrantes de Carmen Mola- es hoy un hombre feliz al que le "encanta" la fiesta, incluso en un año en el que "llovía a cántaros y la gente seguía viniendo".

Lo único que espera mañana es no equivocarse en las firmas, porque además de las novelas que escribe con sus compañeros Agustín Martínez y Antonio Mercero, en esta ocasión tiene novela en solitario, 'El espía'.

La ganadora del último premio Planeta, Paloma Sánchez-Garnica, con 'Victoria', tiene ya ganas de estar en la calle en contacto con sus lectores en una sensación de "disfrute y gratitud", con la mano preparada para firmar, siempre con "una sonrisa", mientras que la joven Inma Rubiales prevé que vivirá un Sant Jordi "intenso" para el que se "muere de ganas", con más de ocho horas firmando.

Ha querido destacar que los más jóvenes son los que más leen, a pesar de la fama de lo contrario, y sus lectores llegan ante ella con sus novelas "llenas de posits y subrayados". "Leen de una manera tan bonita y apasionada que es imposible no estar esas ocho horas feliz", ha apuntado.

Por su parte, Manel Loureiro ha señalado que Sant Jordi es siempre un "momento mágico" porque es cuando "se rompen todas las barreras, esa distancia que hay entre escritores y lectores" y como autor descubre lo que "realmente" ha hecho con sus historias.

"Entiendes que lo que haces va mucho más allá de contar historias, que éstas llegan a un sitio profundo dentro de las personas", ha concluido. EFE

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