El Estatuto de Melilla cumple 30 años sin celebraciones y en pleno debate sobre su reforma

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Melilla, 13 mar (EFE).- El Estatuto de Autonomía de Melilla cumple este jueves 30 años de vida sin celebraciones y en mitad del debate que se ha instalado en la ciudad sobre si habría que reformarlo para que Melilla tenga un mayor autogobierno.

La Ciudad Autónoma, en manos del PP con mayoría absoluta, está trabajando en la redacción de un borrador de estatuto con la intención de iniciar una reforma de máximos, sin descartar la posibilidad de proponer la conversión en comunidad autónoma, una opción que solo ven con buenos ojos los partidos localistas.

El presidente de Melilla, Juan José Imbroda, ha defendido la reforma del Estatuto y que competencias como la sanidad o la educación sean transferidas del Estado al Gobierno autonómico porque “va a ser mucho mejor” al estar la gestión “mucho más encima del administrado”.

A preguntas de los periodistas, Imbroda ha criticado que las direcciones provinciales de los ministerios en Melilla “al final miran para Madrid cuando hay una presión”.

“Dicen que aquí no pueden hacer nada y se ha acabado. Pero aquí, si lo llevas tú, te llevas el problema a tu casa, a la calle, al café y el administrado está encima tuya”, ha argumentado el presidente melillense.

De esa manera, Imbroda ha querido responder a la directora provincial del Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes, Elena Fernández Treviño, que esta semana ha mostrado su rechazo a una transferencia de las competencias porque “están bien donde están”.

Según la directora provincial, “habría que celebrar que el Ministerio de Educación se haga cargo de una competencia tan importante” porque “tiene una labor interesantísima y un recorrido enorme en Ceuta y Melilla” y derivar competencias en lo local, a su juicio, “sería un error”.

“¿Por qué? ¿Quién ha dicho que va a ser mejor o peor? Yo creo que es mucho mejor, muchísimo mejor”, ha rebatido Imbroda para defender el mayor autogobierno para Melilla a través de la reforma de su estatuto y acabar con situaciones como la de la Sanidad, cuya situación, en manos del Estado, “es para llorar”.

Además de este cruce de declaraciones directo entre las dos administraciones, la posibilidad de reformar el Estatuto de Autonomía de Melilla también ha generado sus propias reacciones en la antesala de este trigésimo aniversario, en el que el Gobierno de Melilla justificó la ausencia de actos porque “no hay nada que celebrar” al ser ya un texto “obsoleto”.

Sin embargo, el principal partido de la oposición, Coalición por Melilla (CPM), ha criticado que no se celebre esta fecha porque el Estatuto supuso un “antes y un después” para la ciudad, dotándola de “un instrumento valioso, dentro de un régimen singular, para que los melillenses comenzaran a vivir la experiencia autonómica”.

CPM, que defiende la reforma del Estatuto para “atar el futuro de Melilla como ciudad española y europea con las máximas garantías”, también subraya la importancia que tuvo este texto como “un gesto patriótico” al señalar a Melilla, en su artículo 1º, “como parte integrante de la Nación española y dentro de su indisoluble unidad”.

“Esta alusión al territorio no la recoge ni siquiera la Constitución Española de 1978”, ha subrayado CPM, recordando que fue publicado en el BOE el 14 de marzo de 1995 y que “lidera clara y contundentemente cualquier otra manifestación de españolidad y arraigo de los actuales melillenses y de sus diferentes culturas”.

Vox, sin embargo, defiende que no se debe reformar el Estatuto de Autonomía de Melilla ante “la amenaza de Marruecos” y que la ciudad “tiene que ser más España que nunca”, de ahí su rechazo a un incremento de competencias, que restaría, en su opinión, fuerza a la presencia del Estado.

Por ello, Vox promueve “la paulatina recuperación de competencias esenciales transferidas” a las comunidades, como la Sanidad, la Educación o la Justicia, ya que la transferencia “no ha hecho más que precarizar los servicios públicos y consolidar la desigualdad entre españoles”. EFE