Colombo, 17 feb (EFECOM).- El presidente de Sri Lanka, Anura Kumara Dissanayake, dijo este lunes en la presentación de su primer Presupuesto que su Gobierno espera un crecimiento real del PIB superior al 5 % a medio plazo, lo que coloca al país en "una posición favorable" para gestionar el pago gradual de su deuda a partir de 2028.
"Esperamos que la moneda, basada en los fundamentos del mercado, ya no experimente períodos de volatilidad sustancial. El crecimiento será facilitado por un sector exportador fuerte, donde esperamos que las exportaciones de bienes y servicios alcancen un récord histórico cercano a los 19.000 millones de dólares en 2025", aseguró Dissanayake ante el parlamento esrilanqués.
El presidente, que se definió como marxista durante la campaña electoral previa a su victoria en las últimas elecciones en la isla, afirmó que las reservas de divisas de Sri Lanka eran de 6.100 millones de dólares a finales de 2024
El aumento de flujos no generadores de deuda, el fuerte crecimiento económico del país, inmerso en una grave crisis desde hace dos años, y su superávit primario del 2,3 % del PIB colocan al país en una posición "favorable" para asumir el pago pendiente de deuda que posee con sus acreedores.
Sri Lanka se encuentra en una fase crítica de la reestructuración de su deuda, que supera el 100 % de su PIB, tras declararse en impago a principios de 2022, mientras implementa el paquete de rescate de 2.900 millones de dólares del Fondo Monetario Internacional (FMI).
"Cuando asumimos el poder (en septiembre de 2024), el proceso de reestructuración de la deuda estaba en curso y no queríamos obstruirlo dada la potencial desestabilización económica si se produjera un cambio tan drástico", explicó Dissanayake.
A su juicio, la reestructuración ha proporcionado un alivio sustancial de la deuda, reduciendo significativamente los costos del servicio de la deuda.
En cuanto a la crisis económica y social que afecta a Sri Lanka, el presidente, que también ocupa la cartera de Finanzas en el ejecutivo esrilanqués, reconoció que ésta sigue afectando a los grupos más vulnerables.
"La crisis provocó un aumento significativo del costo de vida, con una inflación que llegó al 70 % en 2022. Aunque la inflación ha disminuido desde entonces, los precios de muchos bienes y servicios siguen siendo elevados, y el crecimiento de los ingresos no ha acompañado, lo que reduce los niveles de vida de las personas", según el presidente.
El FMI ha pedido al Gobierno de Dissanayake que minimice el impacto de sus programas en los grupos vulnerables. EFECOM
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