Madrid, 31 ene (EFE).- El húngaro Erno Rubik buscaba un diseño artístico en el que volcar su interés por las formas tridimensionales cuando ideó unos bloques de madera unidos por gomas y clips que acabó patentando como 'cubo mágico': 50 años después este rompecabezas es un juguete, un objeto matemático y un icono pop.
La editorial Cinco Tintas acaba de publicar en español 'El Cubo de Rubik's', el libro con el que se homenajea el medio siglo desde la creación de un primer prototipo 3x3 en el Budapest comunista de 1974, que el diseñador fue mejorando hasta patentar la actual estructura: un mecanismo de ejes que permite girar bloques hasta conseguir que cada cara tenga un solo color.
Aunque ahora el récord de resolución está establecido en 3,13 segundos, Rubik tardó un mes en ordenar por primera vez su invento. Aún era de madera y no tenía los colores ahora familiares, tan solo marcas. Él mismo no sabía al principio si funcionaría, aunque la investigación de un equipo de matemáticos determinó años más tarde que cualquier cubo desordenado se puede ordenar en un máximo de veinte movimientos.
El propio diseñador, profesor y arquitecto húngaro escribe el prólogo de este libro en el que habla en nombre del cubo como su padre -'in loco parentis', lo encabeza- para explicar que ha estado "prácticamente en todas partes: desde aldeas perdidas en la selva hasta elegantes oficinas" y que lo han llevado "a la estratosfera y a lo más profundo del océano".
Narrado a través de cincuenta momentos clave y con numerosas ilustraciones el autor Roland Hall incluye estas historias de presencia del cubo en expediciones extremas y cómo ha sido utilizado para explorar la creatividad y el aprendizaje.
Incluye curiosidades como los 43 trillones de variaciones posibles en cada cubo, los 450 millones de cubos vendidos en todo el mundo, el ejemplar de oro y piedras preciosas que vale un millón de euros, o su aparición en multitud de series, películas o canciones: De 'Los Simpsons' a 'The Big Bang Theory', pasando por temas y videoclips de Génesis o Taylor Swift.
También hay algunos capítulos consagrados a aprender los algoritmos más sencillos para resolver el rompecabezas (el de 'Dios' es el más corto, el del 'Diablo' el más largo), junto a trucos para hacerlo más rápido -incluido el uso de lubricantes para acelerar el movimiento- por si a alguien le da por presentarse a los campeonatos mundiales que se celebran desde 1982.
Puede servir también para emular a "cuberos famosos" como los artistas Justin Biever, Will Smith o Chris Pratt, capaces de resolverlo en 90 segundos el primero y en menos de 60 los dos segundos, según está registrado. Del otro lado, el actor David Hasselhoff admitió sin tapujos que jamás había sido capaz de terminarlo. EFE
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