Madrid, 21 ene (EFE).- El regreso de Donald Trump a la Casa Blanca y sus declaraciones sobre España, país al que confundió con un miembro de los BRICS (potencias emergentes) y al que criticó por su "baja" aportación a la OTAN, amenazando por ello con subidas de aranceles, ha multiplicado las reacciones políticas en nuestro país.
Ante este error del nuevo presidente estadounidense, cometido ayer justo en el día en que juraba su cargo, el Gobierno se ha mantenido al margen, eludiendo la confrontación y manteniendo que es "un socio fiable" y que hará todo lo posible para continuar teniendo una relación estratégica con Estados Unidos.
Es el mensaje que ha dado la portavoz del Ejecutivo, Pilar Alegría, quien ante el error de Trump se ha limitado a señalar que "evidentemente España no es un BRIC, no es un país emergente" y ha dicho que no sabía si fue una confusión o no.
Sobre la amenaza de subir aranceles, ha recordado que en la última década se han duplicado los intercambios comerciales entre los dos países y ha insistido en que España es el "principal motor" económico de la UE, reiterando además el compromiso "absolutamente claro y firme" con la OTAN al recordar que es el octavo país contribuyente de los 32 que integran la alianza.
En la misma línea se ha pronunciado la ministra de Defensa, Margarita Robles, al subrayar desde Beirut que España "es un aliado serio, fiable, responsable y comprometido", con más de 3.800 militares en misiones de paz y con presencia en Letonia, Eslovaquia, Rumanía o Turquía en el ámbito de la Alianza.
Ha destacado el enorme esfuerzo inversor de España en defensa, en relación con el objetivo acordado en la última cumbre de la OTAN, celebrada en Madrid, para que los países miembros aportaran al menos el 2 por ciento, un objetivo que España se comprometió a alcanzar en 2029.
Sin embargo, la parte de Sumar del Ejecutivo sí ha entrado en la polémica al advertir que la vuelta de Trump es "peligroso" como ha asegurado la vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, quien ha urgido a promover un proyecto europeo más fuerte para hacer frente a la política proteccionista del nuevo presidente de Estados Unidos.
Cree que hoy, más que nunca, Europa tiene que jugar un papel destacado, porque la estrategia de Trump es clara: "aniquilar todo el espacio europeo".
Y desde la derecha han aprovechado la equivocación de Trump para cargar contra el Ejecutivo de manera que la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso, ha señalado que se encargará "personalmente" de demostrar que España no es parte de los países BRICS (asociación de Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica).
Ayuso ha ofrecido a Trump la colaboración de la Comunidad de Madrid, a quien ha deseado "todos los éxitos", y ha lamentado que "el ideario progresista” del Ejecutivo, ha llevado a que EEUU nos vea “alineados con dictaduras y países empobrecidos”.
Por parte de Vox, cuyo líder acudió a la toma de posesión de Trump en Washington, han defendido al nuevo mandatario estadounidense porque "mira por los intereses de su pueblo y los protege", ha dicho la portavoz parlamentaria, Pepa Millán.
Además, considera que la posibilidad de que Trump imponga aranceles a España no es un problema de EEUU sino de las políticas impuestas por la Unión Europea y la "competencia desleal" de países extracomunitarios. EFE
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