Bilbao, 4 dic (EFE).- El director general del Museo Guggenheim Bilbao, Juan Ignacio Vidarte, ha afirmado que su sucesora en este puesto, Miren Arzalluz, "no necesita sus consejos", y que lo importante para esta institución, cara al futuro, es que "se mantenga abierta al mundo, en evolución y con espíritu de innovación disruptiva".
En una conferencia coloquio organizada por Deusto Business Alumni, Vidarte también ha reiterado su apuesta por la ampliación del Guggenheim con una nueva sede en la comarca vizcaína de Urdaibai, aunque ha reconocido que "de momento, solo es una idea, que todavía no ha concitado el consenso institucional".
Juan Ignacio Vidarte, cabeza visible de la puesta en marcha del Guggenheim y hasta ahora su único director, dejará su cargo en 2025 después de 32 años, aunque seguirá vinculado al museo como director emérito y a la Fundación Guggenheim en las iniciativas internacionales de carácter estratégico.
Sobre su sucesora, Miren Arzalluz -hija del histórico dirigente del PNV Xabier Arzalluz-, ha afirmado que "está en contacto" con ella y que no cree que necesite sus consejos, a la vez que se ha mostrado confiado en que el museo "siga fiel a su ADN: una institución de transformación, abierta al mundo, que apuesta por la calidad, con espíritu de innovación disruptiva".
"Espero que siga siendo referencia en el panorama artístico internacional, que contribuya al desarrollo de Bilbao y del país, y que afronte y aproveche las posibilidades que se le presenten; todo ello sin perder nuestra forma de hacer las cosas".
Durante la conferencia, Vidarte ha detallado algunos entresijos del origen de este museo, fruto de la colaboración entre las instituciones vascas (Gobierno Vasco, Diputación de Bizkaia y Ayuntamiento de Bilbao) y la Fundación Guggenheim.
Este proyecto, en origen "discutido y cuestionado" en el ámbito vasco, ha creado, con datos de 2023 recordados por Vidarte, un gasto directo de 760 millones de euros, que suman 7.500 millones de euros desde la inauguración en 1997, de los que 89 se han destinado a la inversión.
Los ingresos fiscales adicionales han contabilizado 103 millones de euros y un total de 1.014 millones desde su puesta en marcha. Ha generado desde entonces 13.900 empleos.
La colección del museo consta de 180 obras de 90 artistas, de los que un tercio son vascos y una quinta parte son mujeres, y su valor en el mercado "resultaría inalcanzable económicamente en la actualidad".
"Hoy en día supone 8 ó 9 veces más que lo invertido en ellas", ha destacado Vidarte.
La cifra de visitantes diarios alcanza la media de 3.000 y en el total de 2023 llegó al 1,3 millones, de los que el 70 % eran extranjeros.
Antes de la inauguración del museo, se planteaba como tope llegar a los 800.000 de visitantes anuales, lo que se consideró "disparatado" en su momento, según ha recordado.
Con una gestión repartida entre subvenciones públicas (31%), aportaciones privadas (34 %) y visitantes (35%), Vidarte ha relatado que uno de los momentos "más delicados y críticos" del origen de este proyecto fue conseguir en 1991 que el entonces director general de la Fundación Guggenheim visitara Bilbao como posible lugar de una nueva sede para un museo.
Venecia y Salzurgo también aspiraban a esa plaza, y Bilbao se encontró con la "complicación" añadida de tener que explicar la "estructura pública de Euskadi. Estaban detrás tres instituciones y la Fundación nos preguntaba quién decidía, pero las tres instituciones se alinearon en este proyecto para que saliera adelante". EFE
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