Madrid, 18 nov (EFE).- El presidente de la Conferencia Episcopal Española (CEE), Luis Javier Argüello, ha rechazado que se pretenda buscar culpables de la dana porque "rompe la armonía" y ha destacado que, en medio de la tragedia, ha vuelto a despertar "el deseo de compartir y ayudar".
En su discurso inaugural de la Asamblea Plenaria de la CEE ha pedido al Estado y al mercado que abandonen toda pretensión mesiánica: "Ni el Estado ni el mercado pueden salvarnos, aunque en el último tramo del tiempo moderno se hayan presentado como salvadores que pueden cumplir lo que prometen".
"Reducidos a consumidores y votantes, mercado y Estado nos proponen una salvación, el progreso, que no basta", ha esgrimido Argüello, que ha incidido en que "la fraternidad ejercida en estas semanas es un indicador de la bondad que anida en el alma humana".
No obstante, ha advertido de que, en medio de la tragedia provocada por las inundaciones, se ha visto también "la rapiña y el populismo de la antipolítica".
Argüello ha criticado el individualismo como una de las principales causas de los problemas actuales, entre los que ha citado el lento crecimiento demográfico, la vivienda, el trabajo y la convivencia política.
Así, sobre el tema demográfico ha lamentado el descenso de los nacimientos y, a su vez, el mantenimiento del número de abortos, a la vez que ha hecho hincapié en el auge de los divorcios y la caída de los matrimonios: "se está evolucionando hacia una sociedad amatrimonial", ha advertido.
"España se encuentra en una auténtica quiebra demográfica", ha asegurado el presidente de la CEE, quien ha reconocido que problemáticas como la crisis de la vivienda o la precariedad laboral frenan las posibilidades de crear una familia.
En esta línea, Argüello ha resaltado el alto precio de la vivienda, los alquileres y la ocupación como uno de los lastres para los jóvenes, aunque ha afeado a éstos su "estilo de vida y expectativas", que, entre otras cosas, les hacen rechazar muchos puestos de trabajo.
Los inmigrantes, ha apuntado Argüello, están presentes en los tres asuntos contemplados, y "su presencia es controvertida y paradójica".
"La demografía de nuestra sociedad los necesita, pero generan rechazo; el mercado laboral los reclama, pero tiran de las condiciones laborales hacia abajo; viven en nuestros pueblos y barrios y participan en los servicios del estado del bienestar, gracias a sus hijos se mantienen escuelas que sin ellos cerrarían, pero la sanidad y los servicios sociales experimentan límites; a veces, se generan guetos y se pone de manifiesto la dificultad real del multiculturalismo", ha subrayado.
En relación a este colectivo, el presidente de la CEE se ha mostrado favorable a la regularización extraordinaria de alrededor de 500.000 migrantes residentes en España, una medida surgida de una iniciativa popular.
"No hay otra alternativa: o se las expulsa —y el Estado sabe que no puede hacerlo—, o se las acoge en la legalidad. La actual tierra de nadie es inaceptable", ha apostillado. EFE

