Paco Aguado
Valencia, 19 mar (EFE).- La feria de Fallas de Valencia se cerró hoy con la salida a hombros de El Fandi, lograda gracias al corte de dos orejas de poco peso, y con una templada faena de Paco Ureña, entre las mejores del abono pero que quedó sin premio por su mal remate con la espada.
En la devaluada tarde de San José, que antes fue siempre la fecha grande del ciclo valenciano, lo mejor no llegó, por tanto, de la mano del triunfador numérico sino de quien tuvo que conformarse con una tibia ovación tras desplegar, más allá de los trofeos, el toreo de más hondura y temple.
Y esa cumbre de una feria de tan bajo nivel artístico llevó la firma de Paco Ureña, que aplicó la paciencia y el oficio suficientes para crearla con un toro de Montalvo que acabó rompiendo en su muleta tras un inicio tan descastado como el de la mayoría de sus hermanos.
El acierto del torero murciano estuvo antes en fijarlo en los engaños y darle la suficiente confianza para, cuando el animal ya parecía venirse abajo, llegar a embeberlo, con la mano izquierda, en los dúctiles vuelos del engaño.
Eso sucedió ya de mitad de trasteo en adelante, con el resultado de dos excelentes tandas de naturales, en las que el de Montalvo embistió más y mejor, y aún otra más con la derecha, pero sin la defensa de la espada, que fueron un oasis de la limpieza, el trazo y la hondura que se han hecho raras de ver en otras tardes del abono.
Solo que a Ureña le faltó rematarla con la suficiente contundencia, ya que al conformarse con una estocada corta, de escaso efecto, dejó que el toro diera toda una vuelta al anillo sin fijarse para el descabello, dando así tiempo a que el ambiente se enfriara por completo y su bella obra se quedara sin el más que merecido trofeo.
Porque las orejas fueron, una de cada toro, para El Fandi, que se encontró con un lote de escasa raza y entrega, pero que, aun así, sacó una duradera y manejable movilidad que el granadino aprovechó para llevarlos de un lado para otro con tanta ligereza como escaso compromiso.
Después de banderillearlos -con más acierto y brillo en el segundo turno-, Fandila se dio a dos largos y muy similares destajos, sin exigir apenas a ambos -de ahí que aguantaran más de lo esperado- en pases muy despegados, sin ajuste ni temple pues, pero bien recibidos por el amable público del fin de fiesta.
Ureña no había podido antes sacar mucho de un segundo rebrincado, sin raza ni fuerzas, como tampoco consiguió mucho Emilio de Justo, a pesar de alargarse en los empeños frente a un primero con solo medias arrancadas y un sexto flojo y a la defensiva, los peores y más deslucidos toros del desigual encierro de Montalvo.
FICHA DEL FESTEJO:
Seis toros de Montalvo, muy dispares de hechuras, alzada y cuajo y de juego descastado en general. Los mejores fueron los del lote de El Fandi, con manejable movilidad, y el quinto, que acabó rompiendo a embestir con entrega.
El Fandi, de blanco y plata con remates negros: estocada contraria (oreja); media estocada desprendida (oreja). Salió a hombros.
Paco Ureña, de coral y oro: estocada desprendida perpendicular (ovación); estocada corta y cuatro descabellos (ovación tras aviso).
Emilio de Justo, de azul noche y oro: pinchazo y estocada trasera desprendida (silencio); pinchazo hondo (silencio).
Entre las cuadrillas, destacaron por su efectividad los picadores José Manuel González y Cristian Romero, en los toros tercero y cuarto.
Noveno y último festejo de abono de la feria de Fallas, con algo menos de dos tercios del aforo cubierto (unos 7.000 espectadores), en tarde fresca y con viento.
EFE
pa/jdm
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