Alicia G. Arribas.
Madrid, 4 ago (EFE).- La cineasta Emily Atef ha hecho carambola este verano en España con dos películas suyas programadas en cines españoles a la vez, la última, que llega hoy viernes con el título "Algún día nos lo contaremos todo", es un tórrido romance entre una pareja desigual, ella apenas mayor de edad, él un hombre maduro.
Aunque en realidad, ha explicado la directora a EFE en una charla por zoom, este cuento de "amour fou", "desatado, enajenado, con esa extrema necesidad física que sienten el uno por el otro" es un modo de hablar de una "amargura que después de 40 años sigue existiendo entre los habitantes del oeste y el oeste de Alemania, y de mostrar ese complejo de superioridad que aún queda en la parte occidental", afirma.
"Yo he nacido en Berlín Occidental, pero soy iraní; me fui muy pequeña y volví a los 22 a estudiar cine, así que conozco muy bien Alemania pero también lo veo desde fuera. La verdad es que ya tenía ganas de decir: 'ya está bien, teníais abuelas en los dos lados, que entonces esto era un sólo país'", confiesa la realizadora, conocida también por haber dirigido la serie "Killing Eve".
Atef vio su oportunidad en la novela de la superventas Daniela Krien del mismo título donde, además de esa historia sensual, sexual, a veces, de amor desesperado y loco, "se podía hablar de lo nuevo y lo viejo, de ganadores y perdedores", explica la directora, también actriz, productora y la guionista que ha adaptado la novela.
La cinta se desarrolla en un pequeño pueblo de la antigua República Democrática Alemana (RDA), donde la vida transcurre al ritmo de las estaciones y las cosechas, justo en el verano de 1990: hace relativamente poco que ha caído el Muro. María (Marlene Burow) está a punto de cumplir diecinueve años y vive en la granja de los padres de su novio Johannes (Cedric Eich).
Sus padres se han separado, su madre ha perdido el trabajo y ella pasa el tiempo embebida en la lectura de grandes libros de amor, hasta que un día se cruza con Henner (Felix Kramer), un hombre que le dobla la edad con el que empieza una relación secreta.
"Cuando cayó el muro ocurrieron un montón de cosas, Johannes descubre un futuro y también su padre, que ve la cantidad de cosas que puede hacer con su granja. Pero también hubo perdedores -detalla Atef-, agricultores a los que se pidió que se adaptaran rápido, que se internacionalizan, fábricas que cerraban de un día para otro, gente que perdía su trabajo. Muchos se quedaron solo con la amargura, en especial los que se movieron en la órbita de la URSS, condenada también la desaparición".
Hasta ahora, comenta, las pocas películas que se han hecho sobre este periodo "siempre han transcurrido en ciudades, nunca en el campo".
"Yo quería mostrar cómo afectó la reunificación a la gente del campo, donde la cosa fue más lenta. Es un periodo de caos, sobre todo para María -apunta Atef-; todo el mundo se iba al oeste, los colegios no tenían profesores (por eso María no va al instituto) y eso es lo que le permite llevar un amor prohibido, porque nadie la vigila".
La historia de "Algún día nos lo contaremos todo" no lo es de un amor romántico; Atef convierte la necesidad física extrema que siente la pareja, sin necesidad de palabras, en una especie de burbuja donde solo caben ellos. "Pero él se da cuenta pronto de que la relación esta siendo muy complicada, es un hombre roto, sabe que ella le va a dejar, como siempre ocurre en el 'amour fou', y sabe que está abocado a un final trágico".
La historia, que pasó por la última edición de la Berlinale, llega a las salas españolas este viernes, 4 de agosto. EFE
aga
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