La biblioteca del barrio de Francisco Ibáñez le devuelve todo el cariño de sus lectores

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Barcelona, 24 jul (EFE).- Inaugurada hace unos meses, la biblioteca Gabriel García Márquez de Barcelona posee un "rincón" monográfico dedicado al fallecido Francisco Ibáñez, convertido estos días en punto de peregrinación para los fans deseosos de expresar en un libro homenaje lo que la obra del prolífico dibujante significó para ellos.

Ibáñez siempre fue muy fiel a su barrio barcelonés de La Verneda, donde se levanta esta espectacular biblioteca, que este 2023 opta al galardón de mejor biblioteca pública del mundo, un moderno templo guardián de libros que desde el primer momento quiso devolver ese cariño al padre de Mortadelo y Filemón, uno de lo promotores de la lectura más importante que ha tenido este país.

Tras el fallecimiento del dibujante, el pasado 15 de julio, los responsables de la biblioteca colocaron un libro de condolencias para que los usuarios pudieran dedicarle unas palabras al ilustre vecino de este popular barrio obrero, que nunca dudó en meter en sus viñetas escenas costumbristas de los lugares que frecuentaba, como el bar "Los Porrillos", un nombre, sin duda, de toque muy "Ibáñez".

Roberto Díaz, encargado de la sección de Humanidades y de la colección local de la biblioteca, explica a Efe que la respuesta del vecindario del barrio "ha sido brutal, porque era un personaje muy querido y se nota en las dedicatorias".

Frases como "Vecino Francisco, muchas gracias por levantar tantas carcajadas desde hace 50 años" o "Cuánta grandeza guardaba tu discreción", son reflejo de ese cariño.

"Todos los que leímos tus historias tendremos siempre un poco de Mortadelo, de Filemón , de Sacarino, de Rompetechos, de Pepe Gotera y Otilio... incluso de Moroso de 13 Rue del Percebe. Hasta siempre, Vecino", escribe un seguidor en el libro, ejemplo de la estima que los residentes en la zona sentían por Ibáñez, pese a que se dejaba ver poco por las calles del barrio de Sant Martí de Provençals-La Verneda.

Dedicatorias que hacer referencia a un legado de cultura popular que se transmite generación a generación: "pasaremos tu legado a nuestra hija Ona", anotan unos padres seguidores de estas viñetas.

También un sinfín de mensajes de los lectores más jóvenes: "Desde que conocí tus tebeos, no he parado de leerlos y no hay ni un libro con el que no me haya reído", "Gracias por ser parte de nuestra niñez" o "Soy un niño de 8 años que estoy aprendiendo a leer tus cuentos".

Recordatorios acompañados algunos bocetos que apelan a recuerdos familiares: "Recuerdo a mi padre siempre con un tebeo en la mano" o "Recuerdo las carcajadas de mi hermano leyendo tus mortadelos"; unos escritos que reflejan infancia y eternidad, pues "Ibáñez no ha muerto".

Palabras de honor escritas que ponen en valor las cualidades de Ibáñez, "uno de los grandes, humilde, inteligente y sencillo".

El bibliotecario señala que en los últimos años Ibáñez no se movía mucho por el barrio: "Sólo coincidí con él un par de veces, porque se dedicaba la mayor parte del tiempo a trabajar y era muy difícil sacarle de su sitio de trabajo".

Recuerda, no obstante, que acudió cuando se inauguró el fondo dedicado a Ibáñez en la antigua biblioteca de Sant Martí de Provençals, en noviembre de 2011, acto en el que hubo un coloquio sobre su vida y obra y en el que el dibujante acabó firmando ejemplares de sus cómics a los asistentes durante una hora.

"Cuando vino, le di las gracias porque yo empecé a leer con sus cómics, y como yo, muchas generaciones", explica Díaz.

"Fue un orgullo conocerlo en persona y ver cómo estuvo una hora firmando cómics sin poner una mala cara, gente mayor, niños... es una cosa que me impresionó; era una persona que amaba su trabajo y que respetaba a sus lectores, que eso siempre es importante", recuerda de aquel momento de comunión entre Ibáñez y sus convecinos.

El fondo se trasladó a la nueva biblioteca de la calle del Treball, y se completó con una nueva compra de libros por parte de la Diputación de Barcelona, en total cerca de 400 volúmenes.

El día de la inauguración, el 28 de mayo del pasado año, Ibáñez se presentó en la nueva biblioteca "un poco por sorpresa y sin esperarlo nosotros", pasó por el renovado rincón dedicado a su obra y "le encantó" cómo había quedado, y fue entrevistado por la radio ubicada en el centro, "Radio Maconda", una de las últimas entrevistas que concedió.

Este año se intentó rendirle un homenaje en la nueva biblioteca "un poco engañado", con la excusa de que hablara del mundo de las historietas, pero "siempre nos decía que tenia mucho trabajo" y "al final no ha podido ser".

No obstante, Díaz da por hecho que se le hará "un homenaje póstumo, no como teníamos pensado, evidentemente, pero al fin y al cabo un homenaje a un persona que ha sido muy importante".

El fondo de Ibáñez contiene libros de diferentes colecciones, principalmente las de "Olé", y "Magos del Humor", y junto a los álbumes de "Mortadelo y Filemón" también hay otros como los de "13, Rue del Percebe", "Pepe Gotera y Otilio", "El botones Sacarino" o "Rompetechos", además de los que hizo en la época de Grijalbo, como "Chicha, Tato y Clodoveo" y "7, Rebolling Street".

Asimismo, se pueden encontrar ejemplares que hablan sobre esos personajes, como "El mundo de Motadelo y Filemón" o "El universo Ibáñez", o sobre la Editorial Bruguera, donde el dibujante trabajó muchos años, así como las películas de dibujos animados clásicos o las que se hicieron con actores reales, "que a Ibáñez le encantaban".

"Tenemos ahora entre 300 y 400 libros, que no son todos, pero nuestra intención es conseguirlos, aunque la obra de Ibáñez es inabarcable", advierte Roberto Díez. EFE

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