Marcus Massalami, el primer drag king de la historia de ‘Drag Race España’: “Hay mucho prejuicio de que la masculinidad es aburrida; he intentado alejarme de eso”

El concursante fue el eliminado del quinto programa de la sexta temporada tras no lograr triunfar con su interpretación de Beethoven en el esperado ‘Snatch Game’

Entrevista al drag king Marcus Massalami.
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Enfrentarse a una eliminación del programa de televisión en el que estás participando nunca es sencillo. Sin embargo, para Marcus Massalami, primer drag king de la historia de Drag Race España y cuarto eliminado de esta sexta edición, fue totalmente lo contrario: “Parece que te enfrentas a una cosa supercrítica, pero para mí la expulsión también fue un momento tierno: había hecho un check en muchas cosas que tenían importancia para mí por formar parte de ese programa. Así que estaba muy en paz”.

El concursante decidió apostar por una interpretación del compositor clásico Ludwig van Beethoven en el Snatch Game, una de las pruebas más queridas del programa, pero no logró transmitir todo el potencial de este personaje con el que, además, compartía la sordera. “No cambiaría mi elección; cambiaría el punto de vista del personaje, o el arco. Hacer Beethoven significaba conectar con esa parte mía también”, explica en su visita a la redacción de Infobae.

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La prueba exigía una dinámica de escucha colectiva, en un espacio y a una distancia que perjudicaron su desempeño. “No me estaba enterando muchísimo de lo que estaba ocurriendo a mi alrededor”, confiesa. Al ver el episodio, Massalami se reconoció intentando seguir la dinámica del Snatch Game sin demasiado éxito. “Si no me enteraba, pues es que Beethoven no se estaba enterando. Funcionó mal, efectivamente, pero yo me lo pasé muy bien”.

Marcus Massalami, durante el 'Snatch Game'
Marcus Massalami, durante el 'Snatch Game'. (Atresmedia)

“Lo bonito del drag es explorar”

La eliminación del drag king en el quinto programa de la temporada no le resta un ápice de mérito a la que ha sido una participación histórica en el programa. A la pregunta de si esto fue un orgullo o una responsabilidad, Marcus Massalami cuenta que “ambas cosas”. Sintió que estar en Drag Race era una fantasía, pero tuvo que hacer un trabajo extra para que lo que implicaba su entrada no condicionara su proceso creativo: “Si pienso mucho en qué se espera de un drag king, qué espero yo de mí mismo ahí dentro, qué espero mostrar, para mí es muy incapacitante y me bloquea”.

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En cambio, su objetivo fue mostrar que no hay una única forma de hacer drag king, un arte mucho menos conocido que el de las drag queens. “Me hubiera sentido peor si hubiera pensado que con mi presencia en el programa hubiera establecido una manera muy fija de hacerlo”, cuenta. Así, procuró alejarse de los prejuicios sobre la masculinidad y el transformismo masculino: “Que la masculinidad es aburrida, sobria, con poco maquillaje”, enumera. “Eso puede ser, pero cuando formas parte del mundo drag king conoces toda la variedad y nada te extraña tanto ni tienes expectativas de nada. Lo bonito del drag es explorar”.

Su paso por Drag Race también generó varios debates entre quienes siguen el programa. Sobre esto, el drag king se centró en la acogida “superpositiva y superbuena” que recibió, asegurando que descubrió los comentarios negativos por la gran cantidad de personas que salieron en su defensa. “Eso también forma parte de generar ese diálogo, de generar esa controversia y de generar esas dudas”, relativiza, destacando que, para sus compañeras, “no fue nada sorprendente que pudiera haber un drag king”.

Marcus Massalami, primer drag king de 'Drag Race España'
Marcus Massalami, primer drag king de 'Drag Race España'.

El cierre de un círculo

El último episodio con Marcus Massalami también nos dejó momentos muy emotivos y personales, como cuando confesó a sus compañeros el momento en el que descubrió que le gustaba el drag y que era lesbiana. Al volver a verlo por televisión, revela que pensó en su familia y en el recorrido que hizo al marcharse de su pueblo para encontrar un espacio propio. “He tenido que irme para poder desarrollarme, para después poder volver, para después poder mostrarme”.

Para ella, escucharse fue cerrar un círculo. “Al drag king al final llegas. Hay muchas maneras de que eso pase, de que te llame la atención y no sepas bien por qué. Pero una vez aparece en tu vida, sientes que hay ahí algo que te lleva a lanzarte a explorar, a informarte. Es como una oportunidad que no puedes desaprovechar. Notas una llamada a la que hay que hacerle caso, porque es muy liberadora. El arte drag es absolutamente extraordinario”.

“Visibilizarlo también es una parte importante para sanarlo”, continúa, añadiendo que el programa le ha permitido confirmar que el drag es “lo mejor que me ha pasado en la vida”. Y no es lo único que Drag Race le ha aportado: enfrentarse a los retos y a las pasarelas le hizo explorar nuevas posibilidades, tanto artísticas como identitarias. “He aprendido muchas cosas, tanto del equipo como de las compañeras, y me he dado cuenta de muchísimas cosas que quiero integrar en mi drag, en el día a día, si es posible”.

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