El túnel submarino de 6 km con islas flotantes que busca unir Sicilia con la península italiana con menor impacto ambiental

La propuesta de Angelo Renna quedaría suspendida a 50 metros de profundidad mediante pontones y reservaría espacio para trenes, vehículos y bicicletas

Las plataformas incluirían vegetación en la superficie y estructuras submarinas concebidas para favorecer la biodiversidad marina
Recreación del túnel flotante sumergido diseñado por el arquitecto Angelo Renna para conectar Sicilia con Calabria (Angelo Renna)
Guardar

El arquitecto Angelo Renna presentó en 2024 un túnel flotante sumergido de seis kilómetros, acompañado por una cadena de islas artificiales, como alternativa al puente previsto sobre el estrecho de Mesina. El proyecto plantea una conexión entre Sicilia y Calabria a 50 metros bajo el agua, sin torres ni cables visibles desde la costa y sin anclajes permanentes en el lecho marino.

La propuesta no forma parte del plan oficial italiano ni cuenta con financiación asignada. Renna, que desarrolló la idea junto con Kittan Kodijat, la concibió como una intervención para ampliar el debate sobre la conexión entre la isla y la península, en una zona marcada por la actividad sísmica, el tráfico marítimo y la sensibilidad ambiental de su ecosistema marino.

PUBLICIDAD

El planteamiento llegó en un momento en el que el Estado italiano volvió a impulsar el histórico proyecto del puente sobre el estrecho de Mesina. A diferencia del diseño oficial, que prevé una estructura suspendida de un solo vano, el arquitecto propone trasladar la infraestructura bajo el agua y convertir su parte visible en un conjunto de islas vinculadas a la movilidad y a la biodiversidad.

Cómo funcionaría el túnel

El denominado Túnel Flotante Sumergido, también conocido como Puente de Arquímedes, tendría un recorrido de seis kilómetros entre las dos orillas. La estructura quedaría suspendida a unos 50 metros de profundidad y se conectaría con pontones situados en la superficie.

PUBLICIDAD

Según explicó Renna a Artribune, esta solución permitiría mantener libre la lámina de agua para barcos de cualquier tamaño y reduciría el impacto visual sobre el paisaje del estrecho. “El hecho de que el puente esté sumergido permite el máximo cruce en superficie para todo tipo de embarcaciones y un impacto visual prácticamente neutro”, señaló el arquitecto.

Recreación del túnel con carriles para vehículos en el nivel superior y un recorrido para bicicletas y vegetación en la parte inferior (Angelo Renna)
Recreación del túnel con carriles para vehículos en el nivel superior y un recorrido para bicicletas y vegetación en la parte inferior (Angelo Renna)

El túnel se organizaría en varios niveles. Los carriles laterales estarían destinados a automóviles y camiones, mientras que la franja central alojaría el paso de trenes de alta velocidad. En la parte inferior habría un trayecto para bicicletas, acompañado por zonas con vegetación, plantas y árboles.

La propuesta prevé elementos prefabricados que, en teoría, podrían desmontarse al final de la vida útil de la infraestructura. Esa característica forma parte de los argumentos ambientales del proyecto, aunque el sistema no ha sido construido todavía a escala completa en ningún lugar del mundo.

Islas artificiales y un modelo sin precedentes

La parte más visible de la idea de Renna sería un “archipiélago” artificial sobre el estrecho de Mesina. Las islas quedarían separadas por unos 500 metros y se asociarían a los pontones que sostendrían el túnel.

Su superficie incorporaría vegetación para crear espacios aptos para aves y microorganismos. Bajo el agua, las estructuras adoptarían una forma de “colinas invertidas” que, de acuerdo con el proyecto, podrían favorecer la conservación de la biodiversidad submarina.

Las plataformas incluirían vegetación en la superficie y estructuras submarinas concebidas para favorecer la biodiversidad marina. (Angelo Renna)
Las plataformas incluirían vegetación en la superficie y estructuras submarinas concebidas para favorecer la biodiversidad marina. (Angelo Renna)

La ausencia de anclajes en el fondo es uno de los elementos que diferencian a esta propuesta de otros proyectos históricos de túneles sumergidos. En 1969, el ingeniero Alain Grant planteó una alternativa para el estrecho que requería una red de fijaciones a lo largo de todo el trazado.

Renna recuperó la tipología del túnel flotante, una solución que tiene antecedentes teóricos desde el siglo XIX. El ingeniero naval británico Edward James Reed llegó a imaginar una conexión suspendida bajo el agua entre Reino Unido y Francia, aunque aquella unión se resolvió décadas después mediante el Túnel del Canal de la Mancha, excavado bajo el lecho marino.

Recreación aérea de la propuesta, con una cadena de islas artificiales sobre el estrecho y los accesos del túnel en la costa de Mesina (Angelo Renna)
Recreación aérea de la propuesta, con una cadena de islas artificiales sobre el estrecho y los accesos del túnel en la costa de Mesina (Angelo Renna)

Los túneles flotantes sumergidos no cuentan con una aplicación integral comparable a la que plantea Renna para Sicilia y Calabria. El arquitecto cita como referencia el puente de Bergsøysund, inaugurado en Noruega en 1992, que utiliza pontones flotantes en la superficie.

Noruega también ha estudiado esta tecnología para conectar islas y fiordos, aunque esos proyectos continúan en fases de análisis y diseño. La propuesta para el estrecho de Mesina, por tanto, combina una tipología conocida en el campo de la ingeniería con una escala, un uso ferroviario y una integración paisajística que todavía no tienen precedentes construidos.

El puente oficial aún no ha iniciado sus obras

El arquitecto sostiene que la discusión no debería limitarse a la conveniencia de levantar o no un puente. En su planteamiento, el análisis debe incluir la sismicidad del área, el ecosistema marino, el coste de la infraestructura y las consecuencias para las poblaciones costeras.

La ciudad con más puentes del mundo que es conocida como la ‘Venecia del norte’: tiene más de 2.300.

El túnel de Renna se presentó en 2024, por lo que no constituye una iniciativa reciente ni una obra alternativa que esté próxima a ejecutarse. Su difusión vuelve a cobrar actualidad por la reactivación del puente oficial sobre el estrecho de Mesina, un proyecto que acumula décadas de anuncios, revisiones y suspensiones.

El diseño estatal prevé un puente de 3.666 metros de longitud y 61 metros de ancho, sostenido por dos torres de 399 metros, una a cada lado del estrecho. El tablero incluiría tres carriles de circulación por sentido, dos carriles de servicio y dos vías ferroviarias.

Pietro Ciucci, director ejecutivo de la sociedad Stretto di Messina, ha indicado esta semana que el Comité Interministerial para la Programación Económica y el Desarrollo Sostenible debía pronunciarse antes del final de octubre. Después, el expediente tendría que volver al Tribunal de Cuentas para su revisión.

Recreación oficial del puente sobre el estrecho de Mesina, una estructura de un solo vano sostenida por dos torres de 399 metros (Stretto di Messina)
Recreación oficial del puente sobre el estrecho de Mesina, una estructura de un solo vano sostenida por dos torres de 399 metros (Stretto di Messina)

Ciucci ha afirmado que la sociedad aspira a entrar en la fase de ejecución antes de que termine 2026, aunque ha aclarado que ese paso no supondría la apertura inmediata de los grandes frentes de obra. La primera etapa incluiría el proyecto ejecutivo y el plan de expropiaciones, además de trabajos previos y medidas compensatorias en Mesina, Villa San Giovanni y Campo Calabro.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD