307.000 personas murieron en España por causas relacionadas con el consumo de alcohol entre 2001 y 2021: cuatro de cada cinco eran hombres y dos de cada tres, menores de 75 años

Un informe de la Escuela Nacional de Sanidad del Instituto de Salud Carlos III detecta grandes diferencias territoriales —Asturias, Galicia y Ceuta y Melilla concentran las tasas de mortalidad más altas, mientras que Madrid registra las más bajas— y advierte de que sus propias estimaciones podrían quedarse cortas

Múltiples botellas de vidrio vacías de distintos colores y formas están esparcidas en el suelo de una habitación con paredes descascaradas y tapas.
Múltiples botellas de alcohol vacías cubren el suelo de una habitación con paredes deterioradas, donde se observa desorden y acumulación de residuos. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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En 2021, 13.887 personas mayores de 15 años murieron por causas relacionadas con el consumo de alcohol, según un informe de la Escuela Nacional de Sanidad del Instituto de Salud Carlos III publicado este lunes. El documento, titulado “Mortalidad atribuible al consumo de alcohol en España, 2001-2021”, reconstruye por primera vez una serie homogénea de datos para dos décadas completas, algo que antes resultaba imposible por las discrepancias metodológicas entre estudios. Con esa base, el equipo calcula que entre 2001 y 2021 el país sumó más de 307.000 muertes relacionadas con la bebida.

El trabajo está firmado por Marta Donat, María José Belza, Gregorio Barrio, Luis Sordo y Juan Miguel Guerras, entre otros investigadores del propio instituto y de la Universidad Complutense de Madrid, en colaboración con el Instituto de Investigación Sanitaria del Hospital Clínico San Carlos, dentro del Centro de Investigación Biomédica en Red.

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“La carga continúa siendo alta” pese a la tendencia a la baja

La financiación corrió a cargo de la Delegación del Gobierno para el Plan Nacional sobre Drogas, y para elaborar las estimaciones se cruzaron datos de mortalidad del Instituto Nacional de Estadística, encuestas nacionales de salud y registros de ventas de la Agencia Tributaria, estos últimos empleados para corregir la subestimación habitual del consumo que aparece en las encuestas, que recogen apenas entre el 30% y el 40% del consumo real.

La tasa de mortalidad atribuible al alcohol, ajustada por edad, bajó un 34,7% entre 2001 y 2021. Ese descenso, sin embargo, no fue igual en todos los grupos de edad: entre los 35 y los 44 años la caída relativa alcanzó el 64,6%, mientras que entre los mayores de 85 años apenas llegó al 3%. Los autores del informe sostienen que, “pese a esta disminución, la carga continúa siendo alta, lo que pone de manifiesto la importancia de mantener las estrategias de prevención y reducción de los daños relacionados con el consumo de alcohol”.

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Dos de cada tres fueron muertes prematuras y tres de cada cuatro fueron hombres

El peso del alcohol en la mortalidad general cambia mucho según la edad analizada. Si se mira a toda la población mayor de 15 años, el alcohol estuvo relacionado con el 3,3% de las muertes de 2021. Entre los adultos de edad intermedia esa proporción se triplica: en el grupo de 35 a 54 años, el alcohol pudo estar detrás del 9,7% de los fallecimientos.

Los hombres concentraron el 78,3% de las muertes atribuibles al alcohol en 2021, lo que sitúa su riesgo cuatro veces y media por encima del de las mujeres. La brecha se amplía todavía más al mirar los accidentes, los suicidios y las agresiones relacionados con el alcohol, donde los hombres murieron siete veces más que las mujeres. Casi dos de cada tres fallecidos, un 64,9%, tenían menos de 75 años, lo que se considera muerte prematura.

El cáncer encabezó las causas de muerte vinculadas al alcohol en 2021, con 5.805 fallecimientos, seguido de las enfermedades digestivas, con 5.303 casos —dominados por la cirrosis hepática—, y de las causas externas, como accidentes o agresiones, que sumaron 2.605. Entre las tres categorías reunieron el 98,8% del total. “El impacto va mucho más allá de las enfermedades hepáticas, con una importante contribución a las muertes por otras patologías”, explican los investigadores en sus conclusiones.

Por comunidades, Asturias, Galicia y Ceuta y Melilla registraron entre 2010 y 2021 las tasas más altas, mientras que Madrid, Extremadura y Navarra se situaron en el extremo opuesto. Madrid fue además la región que más redujo su tasa en el periodo analizado.

Los propios autores reconocen que sus cifras podrían quedarse cortas, ya que no incorporan el riesgo del consumo intensivo episódico ni enfermedades como el alzhéimer o determinados tipos de cáncer por falta de evidencia suficientemente validada. En sus propias palabras, “teniendo en cuenta el peso de las muertes prematuras y que las estimaciones realizadas son bastante conservadoras, el consumo de alcohol sigue representando una carga importante de enfermedad y muerte en España”.

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