Madrid no puede adjudicar la externalización de cuidados paliativos a pesar de que la lista de espera ha crecido un 18% y el presupuesto pasa de 155 euros a 177 euros la cama/día

El objetivo es atender a 69.000 pacientes en dos años pero ningún licitador se ha presentado al nuevo contrato. La oferta actual de centros hospitalarios “se ha visto desbordada por la creciente demanda”, admiten desde Sanidad

Cuidados paliativos, en una foto de archivo. (Europa Press)
Cuidados paliativos, en una foto de archivo. (Europa Press)
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La Comunidad de Madrid ha sufrido un revés en un su política de externalización de algunas coberturas sanitarias. El Servicio Madrileño de Salud (SERMAS) ha tenido que declarar desierto (no se presentó ningún licitador) el contrato de “hospitalización para la prestación de cuidados paliativos a pacientes con enfermedades avanzadas y progresivas y con pronóstico vital limitado”. Y eso que había presupuestado 24,5 millones de euros para dos años con el objetivo de atender a unos 69.000 pacientes. Sanidad estaba dispuesto a pagar un máximo de 177 euros por cama y día, un 14% más que el contrato anterior (155 euros). Un portavoz de la Consejería de Sanidad asegura que en “fechas muy próximas se va a publicar una nueva licitación, está ya en presupuestos”. La consecuencia es que el actual contrato, ya caducado, se ha tenido que prorrogar “y se presta con normalidad”.

Las Unidades de Cuidados Paliativos de Media estancia (UCP-ME) son unidades de camas en las que un 95% de los pacientes que son ingresados pasan la fase final de su vida. “Este es por definición un periodo de síntomas cambiantes que precisa una atención intensa, especializada e integral”, explican desde el SERMAS, ya que para este servicio se precisa el adecuado manejo de fármacos complejos y habilidades en la relación que favorezcan el acompañamiento. La ley permite que estos pacientes pueden elegir el centro en el que desean ser atendidos, siendo habitual que elijan los más cercanos a su lugar de residencia habitual.

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“Esto ocasiona en algunos centros lista de espera mientras en otros más lejanos y rechazados por los pacientes hay oferta de camas sin ocupar”, señalan en el SERMAS, que firmó un acuerdo marco de atención paliativo con centros concertados en febrero de 2017 (con Cristina Cifuentes como presidenta) para externalizar este servicio. Un acuerdo que se ha prorrogados muchos años (la quinta prórroga comenzó en febrero de 2025 y finalizó en enero de 2026) y que ahora se quedado en el limbo porque no ha habido hospitales privados interesados en continuar con la prestación en una nueva adjudicación del mes de abril.

La presidencia de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, visitando el hospital Puerta de Hierro de Madrid
La presidencia de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, visitando el hospital Puerta de Hierro de Madrid

“El progresivo envejecimiento de la población, la cronificación de las enfermedades y la multimorbilidad, conllevan un evidente incremento de necesidades paliativas complejas, lo que, asociado a la pérdida de la autonomía y un mayor grado de dependencia, hacen que estas personas sean mucho más vulnerables y precisen una atención más especializada”, justifican desde el SERMAS para seguir prestando este servicio. Además, existen otros factores que motivan el incremento de necesidad de la atención en cuidados paliativos: “la lista de espera se ha incrementado significativamente” y la oferta actual de cuidados paliativos hospitalarios “se ha visto desbordada por la creciente demanda”, admiten desde Sanidad.

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Las familias no pueden

Ese aumento de la demanda, sobre todo de personas mayores, ha aumentado la presión sobre los recursos de cuidados paliativos. “El cuidado de estos pacientes está cambiando notablemente desplazándose desde el núcleo familiar a las instituciones, generando mayor necesidad de recursos de cuidados paliativos hospitalarios, teniendo una lista de espera difícil de resolver, que se acrecentará cada año”, explica Sanidad. Actualmente se contratan 58.400 estancias anuales (160 camas al día), estimándose la necesidad de disponer de 69.350, lo que supone la subida del ratio de 190 camas por día. Un incremento del 18,7%

Ante este escenario, el SERMAS propuso una serie de modificaciones en el nuevo contrato on el objetivo de ampliar la capacidad asistencial incrementando el número de camas y recursos humanos. También reducir los tiempos de espera para la admisión de pacientes y garantizar una distribución equitativa de los recursos en todo el territorio madrileño, potenciar la formación del personal sanitario y la implementación de nuevas tecnologías para mejorar la calidad de la atención, y establecer mecanismos de coordinación más estrechos entre los diferentes niveles asistenciales.

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Sanidad esperaba que con el nuevo contrato podría reducir la lista de espera y las estancias prolongadas de estos pacientes en la red pública de hospitales, que se producen “innecesariamente en espera de una cama disponible para el traslado a otro centro”. También esperaba reducir las visitas a los servicios de urgencias y el posterior ingreso de los pacientes que estando en su domicilio necesitan ser hospitalizados. La demanda es tan alta que muchos pacientes “fallecen ingresados en el hospital de agudos, en espera de un ingreso en las Unidades de Cuidados Paliativos de Media Estancia”.

“La creciente demanda de cuidados paliativos en la Comunidad de Madrid exige una respuesta urgente y eficaz”, asegura Sanidad, que al mismo tiempo reconoce que actualmente la Comunidad de Madrid no cuenta con centros sanitarios suficientes que puedan dar respuesta a las necesidades de la atención en los casos indicados". Sara Bonmatí, diputada socialista, reconoce que la Consejería no había informado de este contratiempo. “Tampoco sabemos qué grado de ejecución tiene la partida de cuidados paliativos. Ahora anuncian a bombo y platillo que van a multiplicar por cinco los recursos para asistencia paliativa pediátrica, pero no son capaces de dar respuesta a las necesidades más básicas”.

El contrato estaba divido en 19 lotes por zonas geográficas para reducir el riesgo de dependencia de un solo contratista y mitigar el impacto de posibles incumplimientos. Además, al dividir el contrato, se mejora la supervisión y las especializaciones de las empresas y calidad del servicio prestado. De los 19 lotes, seis comprendían la zona norte de la Comunidad de Madrid (la que menos demanda presenta). Los 13 lotes restantes se destinan al resto de la región, donde las necesidades de camas de hospitalización son mayores, al tratarse, la mayoría de ellas, de zonas geográficas con la mayor concentración de población y no disponer, actualmente, de los recursos suficientes de hospitalización para cuidados paliativos en media estancia.

La consejera de Sanidad, Fátima Matute, viendo los resultados de una mamografía del programa Deprecam
La consejera de Sanidad, Fátima Matute, viendo los resultados de una mamografía del programa Deprecam

La oferta económica suponía el 49% de la puntuación que Sanidad quería dar a los licitadores. Así que Sanidad valoraba más (51 puntos) criterios de atención individualizada, como que los centros tuvieran habitaciones individualizadas, menús adaptados, sistemas de aviso en los baños, sistemas de seguridad en la movilidad de los pacientes (como barandillas, sensores de movimiento para detectar caídas...), programas específicos de fisioterapia y un incremento del ratio de profesionales. No solo sanitario, sino otros perfiles como asesores espirituales, trabajadores sociales y terapeutas.

Marta Carmona, de Más Madrid, recuerda que en julio del año pasado el Gobierno de Ayuso transfirió al hospital más importante del Grupo Quirón en Madrid, la Fundación Jiménez Díaz, una partida de 6,5 millones que en principio estaba destinada para otros fines: un “plan de cuidados paliativos” que, según los presupuestos oficiales, incluía la “humanización de espacios”, planes de formación para sanitarios o “mantener la adecuada oferta de camas hospitalarias”. Carmona explica por qué cree que se ha quedado desierto este contrato.

“Ya nos habían avisado los trabajadores de estos centros concertados que habían firmado un nuevo convenio y que habían mejorado un poco sus condiciones laborales. Y claro, Sanidad destina tan poco dinero a esta externalización que a las empresas privadas las cuentas ya no les cuadran porque al mejorar las condiciones de sus empleados no han podido presentar ofertas que les sean rentables. Y es que este sistema se basada en precarizar a los trabajadores. No dan los números y a los cuidados paliativos hay que meterle dinero”. Ahora, asegura, la Consejería esta “racaneando fondos a los facultativos públicos que tienen que ir a casa a asistir a los pacientes con atención paliativa domiciliaria. Tienen que ir en taxi. Estos equipos irán ahora a menos viviendas, y todo para ahorrar un dinero ínfimo”.

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