Encuentran en un yacimiento de Teruel los primeros fósiles de ‘Diplodocus’ fuera de Norteamérica

Este dinosaurio es uno de los más reconocidos de la cultura popular y ha pasado a convertirse en un símbolo de la paleontología mundial

Ilustración de Diplodocus realizada por Carmelo López del grupo de investigación FOCONTUR. (Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis)
Ilustración de Diplodocus realizada por Carmelo López del grupo de investigación FOCONTUR. (Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis)
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Hasta ahora, el emblemático dinosaurio Diplodocus, conocido por su gran tamaño y su largo cuello, solo había podido ser registrado a través de fósiles hallados en Norteamérica. Sin embargo, los paleontólogos de la Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis han encontrado evidencias de que este enorme dinosaurio no solo vivió en este lugar, sino también en Europa e incluso en nuestro país.

Los investigadores han podido describir fósiles pertenecientes al género Diplodocus encontrados en el yacimiento La Tejería, en el municipio turolense de El Castellar. En un estudio publicado recientemente en la revista Journal of Vertebrate Paleontology, los investigadores señalan que el ejemplar analizado procede de sedimentos que datan de finales del periodo Jurásico, hace unos 150 millones de años.

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Vértebras de la cola del Diplodocus de El Castellar (Teruel, España) junto con una figura indicando en oscuro los fósiles estudiados. (Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis)
Vértebras de la cola del Diplodocus de El Castellar (Teruel, España) junto con una figura indicando en oscuro los fósiles estudiados. (Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis)

Los restos encontrados se corresponden con catorce vértebras de la región media y posterior de la cola, así como con varios chevrones (huesos que se articulan con la parte inferior de las vértebras). “Se trata de uno de los diplodócidos más completos descubiertos hasta la fecha en Europa y constituye la primera evidencia de este género fuera de Norteamérica”, explica Sergio Sánchez Fenollosa, investigador de la Fundación Dinópolis y primer autor del estudio.

“Este hallazgo proporciona una de las pruebas paleontológicas más sólidas de episodios de dispersión e intercambio faunístico entre ambos continentes a través del proto-Océano Atlántico durante el Jurásico Superior”, añade. “Además, este descubrimiento nos permite comprender mejor los ecosistemas mesozoicos ibéricos y la diversidad de dinosaurios saurópodos que habitaban en la Europa jurásica”.

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Huesos originales del Diplodocus de El Castellar expuestos en el Museo Aragonés de Paleontología ubicado en Dinópolis (Teruel, España). (Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis)
Huesos originales del Diplodocus de El Castellar expuestos en el Museo Aragonés de Paleontología ubicado en Dinópolis (Teruel, España). (Fundación Conjunto Paleontológico de Teruel-Dinópolis)

Francisco Ortega, catedrático de Paleontología de la UNED, que no participó en el estudio, ha señalado a Science Media Centre España que el ejemplar encontrado en Teruel es “un importante ‘ladrillo’ más en nuestra comprensión del procedo de la apertura del Atlántico Norte”: “El Atlántico en ese momento era mucho más estrecho que el actual y hasta hacía muy poco había contactos entre la costa norteamericana y la costa europea. Los grupos de dinosaurios habían podido desplazarse ocasionalmente entre ambos continentes y ahora, aunque estuviesen aislados a ambos lados, la deriva genética no ha diferenciado suficientemente algunas especies como para que podamos diferenciarlas por sus huesos”.

Uno de los dinosaurios más famosos a nivel mundial

Los saurópodos, entre los que se encuentra el género Diplodocus, eran generalmente animales herbívoros, cuadrúpedos, con cola y cuello largos, y una cabeza relativamente pequeña en relación con la longitud total de su cuerpo. Dentro de este grupo, los diplodócidos destacan principalmente por sus colas extremadamente largas.

El Diplodocus, además, goza de una amplia fama. Desde su descubrimiento en 1878 en Estados Unidos, ha pasado a convertirse en uno de los dinosaurios más reconocibles de la cultura popular y en un símbolo de la paleontología mundial.

Un equipo internacional liderado por el científico Ignacio Díaz de la Universidad de Cantabria ha utilizado tecnología 3D para analizar huellas de dinosaurios en La Rioja. El estudio no solo determina la velocidad de estos animales, sino también la dinámica de su carrera hace 120 millones de años.

Alberto Cobos, coautor del estudio y director-gerente de la Fundación Dinópolis, señala que el ejemplar encontrado en el yacimiento de El Castellar “tuvo aproximadamente 25 metros de longitud”, por lo que se convierte así en uno de “los grandes saurópodos gigantes del Jurásico de España, junto a otros dinosaurios saurópodos de Teruel con características muy diferentes a las de los diplodócidos, como son Turiasaurus y Losillasaurus”.

Cobos, que ha indicado que los restos de todos estos dinosaurios se exhiben actualmente en la sala de los dinosaurios del Museo Aragonés de Paleontología en Dinópolis en Teruel (incluido el nuevo Diplodocus), ha señalado que estos descubrimiento “hacen de Teruel un lugar de referencia para el conocimiento de esta gran diversidad”.

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