Miles de profesores italianos renuncian a plazas fijas en el norte del país por el precio de la vivienda: sus salarios de 1.480 euros no pueden afrontar alquileres de hasta 1.000 euros

El sindicato Anief pide ayudas económicas para los docentes para frenar las renuncias a puestos indefinidos

Foto de archivo de un aula vacía. (Europa Press)
Foto de archivo de un aula vacía. (Europa Press)
Guardar

Ser profesor o maestro en un centro público como funcionario con una plaza fija puede llevar años de sacrificio y esfuerzo. Pese a ello, miles de docentes italianos están renunciando a ella al no poder hacer frente a la crisis de vivienda que asola al norte del país. Como en España, en Italia sube el precio del metro cuadrado a un ritmo imparable. Y de nuevo, como en España, en Italia los tímidos ascensos salariales no van a la par del precio de compra o alquiler de un hogar.

El diario italiano Corriere della Sera detalla en un artículo que para un profesor, aceptar un puesto con posibilidad de titularidad en el norte del país puede significar ganar entre 1450 y 1480 euros al mes y gastar entre 500 y 700 euros, o incluso 1000 euros, solo en alquiler. Esto se traduce en una gran renuncia. El periódico señala que aproximadamente 300 profesores han rechazado la titularidad en Toscana, otros 383 en Friuli Venezia Giulia. En Liguria, solo se han cubierto 562 de los 1407 puestos disponibles, mientras que en Lombardía, miles de puestos permanecen vacantes. Todas son regiones del norte y en todas ellas el precio del suelo se han disparado en los últimos años.

PUBLICIDAD

En el sur, por el contrario, muchos profesores cuentan con apoyo familiar, vivienda propia o alquileres más bajos. La lógica que siguen es sencilla: mantener un empleo temporal pero cerca de casa puede es más sostenible que aceptar un destino fijo a cientos de kilómetros, donde el coste de la vivienda, los desplazamientos y la vida diaria supera con facilidad la mejora que aporta el puesto estable.

Cuánto cuesta vivir en el norte de Italia con un sueldo de profesor

La publicación italiana detalla que en Florencia un estudio cuesta de media unos 550 euros al mes. En Bérgamo, un apartamento de una habitación se mueve entre 700 y 800 euros, mientras una habitación compartida ronda los 500 euros.

PUBLICIDAD

En Milán, una habitación individual en un piso compartido cuesta entre 600 y 800 euros mensuales, y un estudio se sitúa entre 780 y 1.000 euros según la zona y la cercanía al metro y los servicios. En el centro de la ciudad, los alquileres arrancan en unos 1.300 euros y pueden superar con rapidez los 2.000 euros; en Roma, una habitación ronda los 700 euros y un estudio puede alcanzar los 1.000 euros.

Si a esa partida se suman suministros, transporte y combustible, el presupuesto mensual puede acabar con un déficit de unos 190 euros. Esa presión empuja a parte del profesorado a buscar pisos compartidos, habitaciones dobles o fórmulas de alojamiento más propias de la etapa universitaria que del inicio de una carrera profesional estable.

Las ayudas que reclaman sindicatos y docentes desplazados

Marcello Pacífico, presidente nacional del sindicato Anief, ha resumido el malestar en declaraciones recogidas por Corriere della Sera: “La decisión de no aceptar la titularidad parece una burla para muchos, considerando que llevan años esperando este momento de estabilidad profesional”.

Pacífico plantea que la próxima ley de presupuestos del país incluya recursos específicos para quienes trabajan fuera de su lugar de residencia. Entre las medidas que reclama figuran un subsidio para los desplazados, desgravaciones fiscales al alquiler y actuaciones para rebajar los costes del transporte.

El dirigente sindical ha insistido en que las recientes cancelaciones de contratos indefinidos muestran la necesidad de una prestación específica similar a la que ya existe en el sector privado. Anief sostiene además que la mayoría de los docentes que se desplazan cada día proceden del sur del país.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD