Un macho y una hembra de tigres de Sumatra forman una familia en Grecia y dan esperanza para salvar la especie que solo cuenta con 400 ejemplares en libertad

Las crías, que ya cuentan con garras y dientes a los dos meses de edad, han recibido sus primeras vacunas

Una cría hembra de tigre de Sumatra de dos meses de edad gruñe tras recibir su primera vacuna y el implante de un microchip en el Parque Zoológico de Ática, cerca de Atenas (Grecia), el martes 8 de septiembre de 2026, como parte de una iniciativa para crear una población de reserva de esta especie en peligro crítico de extinción. (Foto AP/Thanassis Stavrakis)
Una cría hembra de tigre de Sumatra de dos meses de edad gruñe tras recibir su primera vacuna y el implante de un microchip en el Parque Zoológico de Ática (AP/Thanassis Stavrakis)
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El tigre de Sumatra es la subespecie más pequeña de las seis que existen. Pero a pesar de ello, su pelaje oscuro atravesado por líneas negras la ha convertido en la más reconocible dentro del colectivo general de la especie felina. Desafortunadamente, en la actualidad tan solo se conservan 400 ejemplares en libertad alrededor del mundo, lo que hace que se encuentre en peligro crítico de extinción.

No obstante, la unión entre Toba y Argos hace seis meses ha traído tres cachorros (dos machos y una hembra) al Parque Zoológico de Ática, cerca de Atenas, creando una nueva familia que da esperanza para la especie. Los pequeños nacieron a principios de julio, unas semanas más tarde de que su padre, Argos, falleciera a causa de un cáncer, tal y como ha informado Associated Press.

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La veterinaria Arsinoi Psaroudaki, a la derecha, administra la primera vacuna y le implanta un microchip a un cachorro de tigre de Sumatra macho de dos meses, mientras el conservador de mamíferos Antonis Balas sujeta al animal en el Parque Zoológico del Ática, cerca de Atenas (Grecia), el martes 8 de septiembre de 2026, como parte de una iniciativa para crear una población de reserva de esta especie en peligro crítico de extinción. (Foto AP/Thanassis Stavrakis)
La veterinaria Arsinoi Psaroudaki, a la derecha, administra la primera vacuna y le implanta un microchip a un cachorro de tigre de Sumatra (AP/Thanassis Stavrakis)

Ahora, los cachorros acaban de recibir sus primeras vacunas y microchips de identificación, como marca el programa de conservación. Aunque los cachorros aún no tienen nombre, los cuidadores del zoológico esperan poder llamarles como algunos de los personajes sobrevivientes de la Odisea de Homero.

Las crías ya tienen garras y dientes que dificultan su manejo

Durante su visita al veterinario se tuvo que contar con varios trabajadores, ya que los animales estaban muy inquietos durante la vacunación, similar a la que se aplica en gatos y que les protege de tres enfermedades. Debido a ello, los cuidadores los trasladaron en transportines instalados sobre carritos eléctricos para completar la colocación de los dispositivos de identificación, que emitirán información a la base de datos compartida entre instituciones dedicadas a la conservación.

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Un cachorro de tigre de Sumatra de dos meses de edad es pesado antes de recibir su primera vacuna y el implante de un microchip en el Parque Zoológico de Ática, cerca de Atenas (Grecia), el martes 8 de septiembre de 2026, como parte de una iniciativa para crear una población de reserva de esta especie en peligro crítico de extinción. (Foto AP/Thanassis Stavrakis)
Un cachorro de tigre de Sumatra de dos meses de edad es pesado antes de recibir su primera vacuna y el implante de un microchip en el Parque Zoológico de Ática, cerca de Atenas (AP/Thanassis Stavrakis)

Theodoros Babilis, cuidador principal de gatos y monos del Parque Zoológico de Ática, ha informado a Associated Press, que los tres pequeños, además, ya han desarrollado garras y dientes afilados pese a su corta edad. Asimismo, como ha subrayado la veterinaria de zoológicos y fauna silvestre Arsenoi Psaroudaki, el manejo de las crías debe hacerse con rapidez para reducir el estrés de los animales.

“A los tigres no les gusta que los manipulen. Son muy salvajes”, ha asegurado Psaroudaki. Aun así, trabajar con ellos es fundamental, pues, como apunta la especialista, el trabajo con los cachorros ofrece “cierta esperanza de proteger a estos gatos tan raros”. Igualmente, añade que “es un gran honor poder trabajar con la especie de tigre más rara del mundo”.

Dos cachorros machos de tigre de Sumatra, de dos meses de edad, reciben su primera vacuna y se les implanta un microchip en el Parque Zoológico de Ática, cerca de Atenas (Grecia), el martes 8 de septiembre de 2026, como parte de una iniciativa para crear una población de reserva de esta especie en peligro crítico de extinción. (Foto AP/Thanassis Stavrakis)
Dos cachorros machos de tigre de Sumatra, de dos meses de edad, reciben su primera vacuna y un microchip en el Parque Zoológico de Ática (AP/Thanassis Stavrakis)

El programa europeo busca sostener una población de reserva

El nacimiento de los tres cachorros se integra a un esfuerzo internacional para mantener una población de reserva fuera de su entorno natural. Tras extinguirse en Bali y en Java, este tigre tan solo habita de forma silvestre en la isla indonesia de Sumatra.

“El tigre de Sumatra es una de las especies de tigres más amenazadas del mundo, y entre los felinos en general”, ha afirmado Babilis. Actualmente, la subespecie comparte la categoría de mayor riesgo con el tigre del sur de China y el tigre malayo. Por este motivo, los zoológicos de Europa y de otras regiones conservan ejemplares y así que “en el futuro sea posible reintroducir esta especie en su hábitat natural”.

Una cría hembra de tigre de Sumatra de dos meses de edad observa el Parque Zoológico de Ática, cerca de Atenas (Grecia), el martes 8 de septiembre de 2026, tras recibir su primera vacuna y el implante de un microchip, como parte de una iniciativa para crear una población de reserva de esta especie en peligro crítico de extinción. (Foto AP/Thanassis Stavrakis)
Una cría hembra de tigre de Sumatra de dos meses de edad observa el Parque Zoológico de Ática, cerca de Atenas (AP/Thanassis Stavrakis)

Y es que, como subrayan desde el BIOPARC Fuengirola, “su desaparición supondría no solo la pérdida de un emblema de la fauna salvaje, sino un retroceso importante en la conservación global de ecosistemas tropicales”. Sin embargo, la deforestación, la reducción de las presas y la caza furtiva complican el desarrollo de la población silvestre.

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