Así sería Google Maps en el Imperio romano: rutas entre ciudades por sus antiguas calzadas

El proyecto permite calcular distancias, tiempos de desplazamiento y paradas entre antiguos asentamientos del Imperio

El sistema se basa en mapas y registros conservados de la época romana
OmnesViae calcula distancias y tiempos de viaje entre antiguas ciudades romanas (OmnesViae)
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El ingeniero neerlandés René Voorburg ha creado OmnesViae, una herramienta digital que reconstruye las rutas del Imperio romano y calcula cómo habría sido viajar entre sus ciudades por las antiguas calzadas, una forma de trasladar al navegador actual la red viaria que articuló Europa, el norte de África y parte de Asia hace cerca de 2.000 años.

La plataforma permite introducir un origen y un destino y obtener la ruta más rápida según las fuentes antiguas. La herramienta también ofrece la vista desde una Tabula Peutingeriana, el mapa histórico que sirve como una de sus principales fuentes.

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El proyecto funciona como una suerte de Google Maps histórico: sobre un mapa actual, el sistema marca en amarillo el itinerario calculado y muestra las antiguas calzadas junto a núcleos de población que formaron parte del mundo romano. La página es de acceso abierto y su interfaz está escrita por completo en latín.

Fuentes antiguas y tiempos de viaje

La base documental de OmnesViae combina dos fuentes históricas. La principal es la Tabula Peutingeriana, una copia medieval de un mapa romano que representa la red viaria oficial del Imperio, conocida como cursus publicus, mientras que los datos de la parte occidental perdida de ese documento proceden del Itinerario de Antonino, otro registro de época romana.

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El uso de la herramienta replica la lógica de los navegadores contemporáneos. El usuario escribe las ciudades de salida y llegada, y el sistema calcula la mejor ruta y la más rápida a partir de las distancias conservadas en las fuentes antiguas.

El mapa de OmnesViae muestra las paradas entre Mérida y Roma
Según la página, el viaje desde la antigua Emerita Augusta podía durar 56 días (OmnesViae)

OmnesViae no solo traza líneas sobre el mapa. También ofrece paradas intermedias detalladas, un elemento útil porque muchas de las calzadas romanas seguían cursos fluviales o discurrían cerca de asentamientos que aún existen, aunque hoy tengan otro nombre.

Por ejemplo, el trayecto entre Mérida —la antigua Emerita Augusta— y Roma suma 1.383 millas romanas. A un ritmo sostenido, el recorrido podía completarse en 56 días, lo que permite dimensionar las distancias y los tiempos de viaje dentro de la red viaria del Imperio.

La herencia romana

La dimensión del proyecto se entiende mejor a la luz de la propia expansión romana. La fundación de Roma se sitúa en el año 753 a. C. y su expansión imperial se aceleró siglos después, hasta alcanzar en su momento de mayor extensión un territorio que iba desde las islas británicas hasta Oriente Próximo y desde el norte de África hasta buena parte de la Europa continental.

La presencia de Roma en la península ibérica comenzó en 218 a. C., durante la Segunda Guerra Púnica. La conquista se prolongó durante siglos y no culminó hasta las guerras cántabras, entre los años 29 y 19 a. C., tras las que Hispania quedó plenamente integrada en el mundo romano. Ese proceso de romanización tuvo una traducción material muy concreta: la construcción de calzadas, puentes, acueductos, teatros, anfiteatros y nuevas ciudades.

Uno de los hallazgos arqueológicos más importantes a nivel estatal.

La huella de esa infraestructura sigue visible en España en restos como el acueducto de Segovia, el teatro de Mérida, el conjunto arqueológico de Tarraco o el puente romano de Córdoba. Además, una parte del trazado de las comunicaciones, de las instituciones jurídicas y del propio español procede, de forma directa o indirecta, de aquella civilización.

OmnesViae no es el único intento de cartografiar ese mundo antiguo. En los últimos años han aparecido otros proyectos parecidos, entre ellos Orbis, un atlas multimedia ambientado en el año 200 d. C. que recrea el sistema de transporte romano con datos de 751 lugares, además de 268 puertos, ríos navegables y rutas marítimas.

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