Celebran un cumpleaños con más de 80 invitados y hacen un “simpa” de 7.000 euros en un restaurante de A Coruña: “Me dijo que iba a hacer una transferencia”

La fiesta, que incluía comida, marisco, barra libre e hinchables, terminó con los responsables del restaurante interponiendo una denuncia ante la Guardia Civil

Tarta de nata y virutas de chocolate con ocho velas encendidas sobre un plato blanco en la barra de un bar.
Una tarta de cumpleaños sobre la barra de un bar. (Imagen Ilustrativa Infobae)
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A última hora de la noche, cuando tocaba poner fin a casi tres horas de celebración, llegó la gran sorpresa —y no fue para el cumpleañero—. La responsable del restaurante Tropicaña, en Orro (Culleredo, A Coruña), se sentó con la organizadora de la fiesta para cerrar la cuenta, pero la respuesta fue que no tenía dinero en ese momento y que pagaría mediante una transferencia. La fiesta había reunido a más de 80 personas, pero terminó con una cuenta de 7.000 euros pendiente y una denuncia ante la Guardia Civil.

La historia había comenzado unas semanas antes, a principios de agosto, cuando la responsable del establecimiento, Carol Sao Luis, recibió la llamada de una mujer que quería organizar una fiesta de cumpleaños para su hija de cinco años. La celebración, según contó la hostelera a La Voz de Galicia, tenía un motivo especial: “Nos dijo que era importante que fuera una gran fiesta porque hacía poco tiempo se había muerto un familiar y estaba muy triste”.

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La clienta quería que no faltara de nada y contrató prácticamente todos los servicios disponibles en el restaurante. “Todo era sí y de todo quería más: del marisco, de la carne, de las tartas, del aperitivo y de la barra libre”, relató Carol. La propietaria admite que aquella actitud le hizo sospechar, aunque finalmente decidió confiar después de que la mujer abonase una fianza de 500 euros.

Una fiesta con todo tipo de extras

El día de la celebración, el Tropicaña recibió a más personas de las previstas: de los 60 asistentes calculados inicialmente se pasó a más de 80 entre adultos y menores. Durante casi tres horas, los invitados disfrutaron de una fiesta por todo lo alto, con marisco, carne, barra libre, tartas e hinchables para los niños. “No se privó de nada, tenía de todo, picoteo, bebida, barra libre, pulserita para la gente, merienda para los niños, mesa de dulces, todo lo que tuviera derecho y alcance”, explicó Carol a COPE.

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Transferencia bancaria
Una persona en un cajero automático. (iStock)

El ambiente cambió cuando llegó el momento de hacer cuentas. La propietaria se acercó a la organizadora para reclamar el importe pendiente, pero esta aseguró que no podía pagar en ese momento. Según el relato de la hostelera, explicó que había discutido con su pareja y que era él quien llevaba las cuentas. “Fue cuando dijeron: ‘hoy no tenemos nada de dinero aquí, te voy a hacer una transferencia’”, relató.

Mientras la propietaria hablaba con su marido para decidir cómo proceder, todavía quedaban alrededor de 40 personas en el establecimiento. Poco después, el grupo abandonó el restaurante, incluida la organizadora de la fiesta. Carol llegó a fotografiar la matrícula del vehículo, ante la posibilidad de que finalmente tuviera que recurrir a la vía policial.

La transferencia prometida nunca llegó. La hostelera comenzó entonces a contactar con la organizadora por WhatsApp para reclamar el dinero y advertirle de que acudiría a la policía. Fue entonces cuando, según Carol, la mujer cuestionó los servicios prestados y aseguró que no abonaría la cantidad acordada. “Me escribió y dijo que iba a pagar, pero no me iba a pagar lo que estaba acordado, va a pagar lo que le parecía a ella”, aseguró la propietaria.

Transferencias bancarias. (Adobe Stock)
Una persona realizando una transferencia bancaria. (Adobe Stock)

Ante la falta de acuerdo, Carol decidió acudir a la Guardia Civil e interpuso una denuncia contra la organizadora. Según explicó a La Voz de Galicia, los agentes ya habrían localizado a la mujer y le habrían indicado que los hechos podrían ser constitutivos de un delito de estafa.

La hostelera asegura que el restaurante quedó destrozado tras la celebración y lamenta el golpe que supone para el negocio una deuda así: “7.000 euros es muchísimo dinero para un negocio como el nuestro y estas cosas no pueden pasarse por alto”. Por ello, el Tropicaña endurecerá las condiciones para futuros eventos y optará por “pedir mucho más adelanto”, mientras Carol espera que su caso sirva de altavoz porque ”los simpas son demasiado habituales".

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