Un cliente se queja tras comprar un pan que pesa 10 gramos menos de lo que ha pagado y su protesta afecta a todo el pueblo: “A veces se gana, a veces se pierde”

El panadero ha tenido que invertir 15.000 euros en básculas homologadas para sus seis sucursales

Primer plano de manos de panadero amasando masa sobre una mesa de madera enharinada; se observan utensilios de panadería, un horno de ladrillos y estantes con facturas.
(Imagen Ilustrativa Infobae)
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La culpa del conflicto la tuvieron 10 gramos. El suceso ha ocurrido en la ciudad de Pfaffenhofen an der Ilm, en Baviera, Alemania. Matthias Breitner, un maestro panadero con décadas de oficio, vendía desde hacía años panes de 500 gramos cortados a pedido. Un cliente compró la mitad de uno de ellos, lo pesó en su casa y comprobó que marcaba solo 240 gramos. Volvió a la panadería a reclamar, y la respuesta del comerciante no lo convenció.

Breitner restó importancia al reclamo. Según su propio relato al medio alemán Süddeutsche Zeitung, le dijo al cliente: “A veces se gana, a veces se pierde; la próxima vez seguro que serán 20 gramos de más”. Pero el comprador no aceptó la explicación. Envió una denuncia por correo electrónico tanto a la panadería como al Eichamt, el organismo alemán de metrología legal que controla los instrumentos de medición y verifica que los productos vendidos por peso respetan las cantidades indicadas.

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Semanas después, la inspección se presentó en el local. Las autoridades determinaron que Breitner debía pesar los medios panes ante los clientes con básculas certificadas, en cumplimiento de una normativa que establece que cuando un pan entero se ofrece a precio por kilo, debe pesarse después del corte. Como consecuencia, el panadero bávaro ha tenido que invertir 15.000 euros en básculas homologadas para sus seis sucursales.

El caso ha tenido consecuencias más allá de la propia panadería Breitner. Según el maestro panadero, varios establecimientos de Pfaffenhofen an der Ilm han optado desde entonces por dejar de vender medios panes, ante el temor de enfrentar una situación similar. El cliente que presentó la denuncia, por su parte, no volvió al local.

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Con una defraudación estimada de más de 300 millones de euros en el año 2024 y una estructura formada por 38 sociedades, se trata de una de las dos mayores tramas de hidrocarburos desarticuladas hasta la fecha (Ministerio de Hacienda)

Cuando te cobran cada día 100 euros de más

En España, este mismo año saltó a las noticias un caso de fraude en una panadería, bastante más grave que el de Alemania. La víctima fue un hombre de 79 años con graves problemas de visión que solía desayunar en una cafetería-pastelería de Sant Fruitós de Bages, un municipio de la comarca del Bages, en Barcelona. El hombre es ciego, por lo que la propietaria de la cafetería-pastelería, que se había ganado su confianza, comenzó a gestionar personalmente el pago de los desayunos: él le daba su tarjeta bancaria y el PIN para que ella introdujera los datos en el terminal de pago.

Pero llegó un punto en el que la acusada empezó a cobrar cantidades muy superiores al precio real de cada consumición, sumando más de 100 euros extra cada día. Al final, fue detenida, acusada de fraude: “Validaba cobros superiores a los de las consumiciones reales, obteniendo un beneficio económico indebido que ascendió a 6.986,09 euros”, dice la fiscalía. La acusación subraya la especial vulnerabilidad de la víctima y el abuso de confianza generado por la situación personal del afectado. La fiscalía solicita ahora dos años y tres meses de prisión para la dueña de la cafetería, más la inhabilitación especial para el derecho de sufragio pasivo durante la duración de la pena y el pago de las costas judiciales.

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