
Pocas cosas sientan peor a un buen cervecero que una cerveza mal tirada. Con todas las bebidas, con la birra especialmente, la forma de servir condiciona por completo la experiencia de beber, pudiendo estropear por completo una cerveza excelente o convertir en decente un producto mediocre. Pero hay un factor que muchos pasan por alto: la importancia que puede llegar a tener una buena conservación.
Tan importante es la calidad del producto como todo eso que hacemos con él antes de que la cerveza llegue a llenar nuestro vaso. La temperatura a la que la guardamos, el formato en el que viene guardada o dónde la colocamos en nuestra cocina son detalles que tienen más impacto del que podríamos creer.
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Así lo explica la experta cervecera Agus Blanco, la única mujer española en el ranking de los 100 jueces de cerveza más activos del mundo, una lista publicada por el Beer Judge Certification Program (BJCP).
Cómo conservar correctamente la cerveza
Al contrario que el vino, la cerveza no está pensada para guardarse en casa o en una bodega durante años, sino más bien para comprar y beber en pocas semanas, ya que a medida que pasan más tiempo embotelladas, van perdiendo aromas y sabor. Las cervezas son bebidas ‘vivas’ y su fermentación se modifica en función de los factores externos. Sin embargo, hay formas de conservar la cerveza para que no pierda propiedades con el paso del tiempo.
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El primer factor tiene que ver con uno de los grandes debates del universo cervecero: ¿es mejor comprarla en lata o en botella? “Los grandes enemigos de la cerveza son la luz, el calor y el oxígeno”, explica la experta a Infobae. “Yo entiendo que durante mucho tiempo existía el miedo de que la lata diera sabor, pero hoy en día es un producto diseñado para que no dé sabor. Lo que sí genera es una protección total de la luz. Eso siempre va a ser mejor porque, aunque la cerveza esté pasteurizada, la luz y el calor van a generarle modificaciones”.
La lata sale ganando en esta batalla, aunque no hay que menospreciar el poder de las clásicas botellas de cristal. “Entiendo el romanticismo, porque son hermosas y ayudan a la maduración en un montón de cervezas, pero es verdad que para una cerveza international pale lager, que serían las lager de supermercado, realmente la lata la protege mucho mejor que una botella”. Asimismo, es recomendable no guardar las cervezas en lugares cercanos a ventanas o muy iluminados; lo mejor es conservarlas en armarios o despensas que se mantengan oscuras habitualmente.
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Siempre, claro está, que el espacio elegido no alcance altas temperaturas: “Si tenemos las latas al lado del horno, la cerveza estará recibiendo mucho calor; una temperatura de más de veinticinco grados es un golpe de calor demasiado grande”, asegura la experta. Una temperatura baja, como la de un frigorífico, es la forma ideal de conservarla durante más tiempo, siempre en posición vertical para evitar que los posos se expandan por la bebida y sin llegar a congelarla, ya que haría que perdiese el gas.
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