La característica de aprendizaje que los niños y monos comparten, según un estudio que analiza la intuición sobre las formas y el espacio

El estudio, desarrollado por la Universidad Carnegie Mellon (EEUU), revela que babuinos oliva y macacos rhesus tienen la capacidad de percibir y relacionar formas geométricas de manera similar a la de los seres humanos, independientemente de la experiencia educativa previa

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Una hembra de macaco amamantando a una cría
Una hembra de macaco amamantando a una cría (Freepik)

Un equipo de investigación estadounidense ha llevado a cabo un experimento sobre la percepción geométrica en primates y humanos de distintas edades y culturas. El trabajo, publicado en la revista PNAS y liderado por el grupo de Jessica Cantlon en la Universidad Carnegie Mellon, analiza la capacidad de babuinos oliva y macacos rhesus para identificar relaciones geométricas entre figuras en una pantalla táctil.

En el desarrollo del experimento, los monos recibieron pequeños trozos de fruta como incentivo para participar en una prueba que consistía en emparejar figuras bidimensionales, sin más pistas que la similitud geométrica. Las formas no presentaban diferencias notables en color, tamaño o diseño, por lo que la única vía para resolver la tarea era detectar patrones espaciales compartidos. Según los responsables del estudio, este tipo de ejercicio puede resultar complejo incluso para adultos, debido a la ausencia de referencias visuales claras.

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La investigación también incluyó a niños en edad preescolar y a grupos de adultos de dos contextos culturales distintos: habitantes del pueblo indígena Tsimane’ de Bolivia y residentes en Estados Unidos. Este enfoque permitió observar si la experiencia educativa o la edad influyen en la forma de abordar la geometría básica. La razón de incluir a los Tsimane’ radica en su escaso contacto con la educación formal occidental, lo que ofrecía la posibilidad de comparar habilidades en condiciones culturales diversas.

Babuino oliva sentado frente a una pantalla táctil que muestra círculos, cuadrados y triángulos. Rejas metálicas y pared verde al fondo.
Un babuino oliva adulto interactúa con una pantalla táctil que muestra formas geométricas simples en un entorno de estudio de comportamiento. (Imagen Ilustrativa Infobae con Inteligencia Artificial)

Babuinos y macacos comparten patrones de percepción geométrica con humanos

Los resultados muestran que, en todos los grupos involucrados, existe una continuidad en la manera de percibir y relacionar las formas geométricas. Tanto los primates no humanos como los niños y adultos humanos resolvieron el ejercicio siguiendo patrones similares. Los autores del estudio sugieren que la intuición geométrica puede estar presente en la mente de los primates desde etapas muy tempranas del desarrollo y que estas habilidades básicas podrían servir de base para el posterior aprendizaje de las matemáticas y las ciencias. El análisis plantea que la educación puede aprovechar y reforzar estas capacidades innatas en lugar de tratar la geometría como un conocimiento completamente nuevo.

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El trabajo se ha realizado en el marco de un proyecto denominado Portal de Primates, una colaboración entre centros universitarios y el zoológico Seneca Park de Nueva York. El sistema utilizado consiste en una pantalla táctil instalada en el recinto de los monos, donde los animales pueden interactuar con distintos juegos y desafíos cognitivos. Según una de las investigadoras, algunos de los babuinos participaron de manera especialmente activa, permaneciendo varias horas delante de la pantalla y resolviendo diferentes tipos de tareas.

El Portal de Primates publica los datos y vídeos recogidos en los experimentos para que otros investigadores y estudiantes puedan estudiar el comportamiento animal. Además, el programa se extiende a las aulas, donde escolares diseñan juegos para los monos y visitan el zoológico para observar cómo interactúan los animales con los ejercicios.

El estudio busca dar respuesta a preguntas sobre los orígenes del pensamiento abstracto en humanos y otros animales. Los autores recuerdan que existen pruebas arqueológicas de sensibilidad hacia la geometría en sociedades humanas muy antiguas, como grabados sobre piedra o hueso que presentan patrones repetitivos y simetrías. El análisis de estas capacidades en primates ofrece pistas sobre la evolución de la cognición espacial y sobre el modo en que el cerebro organiza la información geométrica, tanto en humanos como en especies cercanas.

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