Apagan el Gran Colisionador de Hadrones, pero no es para siempre: cuatro años de mejoras para desentrañar los misterios de la materia

Esta máquina científica, la más grande y poderosa del mundo, ya descubrió el bosón de Higgs en 2012, lo que permitió cerrar el modelo estándar de la física y resolver una pregunta fundamental sobre el origen de la masa

Guardar
Google icon
El Gran Colisionador de Hadrones del CERN estará apagado cuatro años, pero volverá con una sensibilidad 10 veces mayor que permitirá obtener seis veces el volumen de datos (EFE/MARTIAL TREZZINI)
El Gran Colisionador de Hadrones del CERN estará apagado cuatro años, pero volverá con una sensibilidad 10 veces mayor que permitirá obtener seis veces el volumen de datos (EFE/MARTIAL TREZZINI)

Han pasado casi 18 años desde que el Gran Colisionador de Hadrones del Centro Europeo de Investigación Nuclear se encendió por primera vez. 27 kilómetros de túnel a 100 metros por debajo de Suiza y Francia, escenario del descubrimiento del bosón de Higgs, pieza fundamental en el modelo estándar de la física.

Esta semana, el Gran Colisionador de Hadrones se ha apagado. El acelerador de partículas más grande del mundo, situado en la frontera entre Suiza y Francia, se ha desactivado para dar paso a una actualización que se extenderá durante los próximos cuatro años. Se trata de una parada programada, una de las fases más esperadas por la comunidad científica que sigue de cerca los avances del CERN.

PUBLICIDAD

El objetivo de esta pausa es convertir el Gran Colisionador de Hadrones en el Gran Colisionador de Hadrones de Alta Luminosidad. Según explican los responsables del proyecto, citados por EFE, esta nueva etapa permitirá observar la física subatómica con una precisión mucho mayor. El objetivo principal es aumentar de forma notable el número de colisiones de partículas, lo que facilitará la recogida de una cantidad de datos muy superior: la mejora hará que el colisionador sea aproximadamente diez veces más sensible que su versión original, lo que dará a los equipos científicos muchas más oportunidades de detectar señales que hasta ahora permanecían ocultas entre los datos.

El Gran Colisionador de Hadrones
El Gran Colisionador de Hadrones

Una sensibilidad diez veces mayor para multiplicar por seis el volumen de datos

El Gran Colisionador de Hadrones ya dejó su huella en la historia de la física cuando permitió el descubrimiento del bosón de Higgs en 2012, un hallazgo que contribuyó a que el CERN recibiera el Premio Nobel de Física en 2013. Durante los próximos años, mientras el colisionador permanece apagado, ingenieros y técnicos trabajarán en la modernización de la máquina y sus sistemas.

PUBLICIDAD

Aunque el túnel circular, de 27 kilómetros y situado a 100 metros de profundidad, seguirá siendo el eje central de la instalación, se han excavado dos galerías subterráneas adicionales, situadas a unos diez metros por encima del túnel principal, que ya están listas y conectadas con el circuito donde se encuentra el colisionador. Estas nuevas galerías, que suman cerca de medio kilómetro, facilitarán las tareas de actualización y permitirán acceder a las zonas donde se realizarán los cambios más importantes.

La transformación afectará especialmente a dos secciones del colisionador, que representan menos de dos kilómetros del total. En estos tramos se sustituirá un grupo de imanes por otros de nueva generación, con la meta de multiplicar por diez la frecuencia de colisiones de protones. Este incremento supondrá que la cantidad de datos producidos se multiplique por seis respecto a la etapa anterior.

Los sistemas informáticos también darán un salto adelante: deberán decidir en milésimas de segundo qué información merece la pena guardar y cuál puede descartarse, porque el volumen de datos previsto supera incluso la capacidad de almacenamiento del CERN, por lo que la selección y el análisis eficiente de los datos se convierten así en uno de los retos más importantes de esta nueva etapa. Cuando la máquina vuelva a funcionar, alrededor de 2030, podrá explorar con más detalle que nunca el interior de la materia y, por tanto, el funcionamiento del universo. La espera será larga, pero las expectativas también lo son.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD