Una “enfermedad olvidada” que sufren millones de personas en el mundo podría tener pronto una vacuna

Más de 253 millones de personas necesitaron en 2024 tratamiento profiláctico para esta infección parasitaria

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Una enfermera vacunando a un paciente (Magnific)
Una enfermera vacunando a un paciente (Magnific)

Existe una enfermedad que cada año afecta a millones de personas en todo el mundo y que, sin embargo, es una de las más olvidadas. En 2024, más de 253 millones de personas necesitaron tratamiento profiláctico, una cifra similar a la población de Pakistán y equivalente a tres veces la de Alemania.

Es en las aguas dulces infestadas de larvas donde se contrae esta infección conocida como esquistosomiasis. Estas duelas sanguíneas del género Schistosoma son gusanos parasitarios que infectan la sangre, el tubo digestivo, los pulmones o el hígado y que afectan especialmente a los niños.

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El contagio de la esquistosomiasis se produce cuando las formas larvarias del parásito, liberadas por caracoles de agua dulce, penetran en la piel durante el contacto con aguas infestadas. Dentro del organismo, las larvas se transforman en esquistosomas adultos que viven en los vasos sanguíneos, lugar donde las hembras liberan huevos. Una parte de estos huevos se elimina con las heces o la orina y el ciclo vital del parásito prosigue en el medio ambiente; otros, quedan atrapados en los tejidos corporales, donde desencadenan una reacción inmunitaria y provocan daños progresivos en los órganos.

De los 253,7 millones de personas que necesitaron tratamiento profiláctico contra la esquistosomiasis en 2024, solo más de 100,5 millones lo recibieron. Se estima que 290.000 personas mueren anualmente por este parásito. Estos datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) ponen de relieve la urgencia sanitaria que gira en torno a esta enfermedad.

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Sin embargo, una vacuna experimental diseñada por un equipo internacional de científicos ha presentado resultados prometedores que podrían cambiar el curso de esta enfermedad parasitaria. El prototipo vacunal, denominado SchistoShield, ha demostrado inducir respuestas inmunes de memoria funcionales tanto en poblaciones de Estados Unidos como en África, según un estudio recién publicado en la revista npj Vaccines.

Actualmente, el control de la enfermedad depende principalmente de medicamentos antiparasitarios, pero la reinfección es frecuente. Este novedoso fármaco ha superado con éxito ensayos clínicos de fase 1 en EEUU y fase 1b en África (Madagascar y Burkina Faso), mostrando a su vez un perfil de seguridad favorable y ofreciendo respuestas inmunogénicas robustas.

Qué vacunas tengo que ponerme si quiero viajar a Tailandia.

En camino a una vacuna antiparasitaria eficaz

El estudio, liderado por investigadores del Centro de Ciencias de la Salud de Texas Tech University y el International Vaccine Institute, entre otras instituciones, ha analizado en profundidad la calidad y durabilidad de la inmunidad inducida por SchistoShield. Para ello, se aislaron y estudiaron células mononucleares de sangre periférica (PBMCs) de voluntarios procedentes de los tres sitios de ensayo, evaluando la capacidad de sus células T de recordar y responder al antígeno vacunal Sm-p80.

Los resultados confirmaron una marcada activación de linfocitos T CD4+ y CD8+, así como una producción sostenida de citoquinas clave al estimular estas células con el antígeno, señal de una memoria inmunológica funcional. Además, se observaron respuestas tanto en células T efectoras como de memoria, incluyendo subpoblaciones como los linfocitos T CD4+ de memoria central y efectora, y los CD8+ TEMRA, todos asociados a protección contra infecciones recurrentes.

La capacidad de SchistoShield para inducir respuestas inmunes robustas fue evidente tanto en voluntarios no expuestos previamente (en EEUU) como en individuos de áreas endémicas de África, quienes podrían haber desarrollado cierto grado de tolerancia inmunológica producto de infecciones previas. Este hallazgo es relevante considerando que, hasta ahora, la hiporrespuesta inmune característica de las infecciones crónicas ha sido un obstáculo importante para el desarrollo de vacunas antiparasitarias eficaces.

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