Un nuevo estudio español revela el beneficio del uso de los biomarcadores del Alzheimer en mayores de 80 años

Los biomarcadores son claves para descubrir qué hay detrás del deterioro cognitivo y anticipar correctamente su evolución

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La doctora Chiara Ceriello y el doctor Ignacio Illán-Gala, autores del estudio del IR Sant Pau (IR Sant Pau)
La doctora Chiara Ceriello y el doctor Ignacio Illán-Gala, autores del estudio del IR Sant Pau (IR Sant Pau)

Nuevo avance en la investigación del Alzheimer. Una investigación liderada por el Instituto de Investigación Sant Pau de Barcelona ha revelado los beneficios del uso de los biomarcadores de la enfermedad de Alzheimer en personas mayores de 80 años, lo que podría abrir el camino a nuevas terapias.

Los investigadores del IR Sant Pau, en su artículo publicado en la revista Neurology, han puesto el foco en la importancia de nuevos fármacos capaces de ralentizar el deterioro cognitivo, algo que a su vez “refuerza la necesidad de un diagnóstico más precoz y preciso, también en pacientes de edad avanzada que podrían beneficiarse de estas terapias”.

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Los biomarcadores en el líquido cefalorraquídeo y en sangre permiten detectar la presencia de Alzheimer en pacientes mayores con mayor riesgo de progresión de la demencia. Esta herramienta médica ayudaría, además, a prevenir el llamado “edadismo”. El doctor Ignacio Illán-Gala, investigador del grupo de Neurobiología de las Demencias del IR Sant Pau y uno de los autores del trabajo, ha alertado de que “no todos los problemas de memoria a partir de los ochenta años son normales, y asumirlos como tal puede llevar a infradiagnosticar enfermedades como el Alzheimer”. “Hay que superar el peso del edadismo en el abordaje de estos pacientes y avanzar hacia un diagnóstico más preciso también en edades avanzadas”, ha apuntado.

Biomarcadores, la llave para el diagnóstico del Alzheimer

Cada año se producen 7 millones de nuevos casos de Alzheimer en todo el mundo. En España, el Alzheimer afecta ya a 800.000 personas, mientras que más del 50 % de los casos que aún son leves están sin diagnosticar. De hecho, entre el 30% y el 50 % de las personas que padecen algún tipo de demencia no reciben un diagnóstico formal.

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En los últimos años, la Sociedad Española de Neurología (SEN) ha insistido en aumentar el uso de biomarcadores para el diagnóstico de esta enfermedad neurodegenerativa que supone el tipo de demencia más común. “Puesto que son precisamente los biomarcadores los que permitirán seleccionar a aquellos pacientes que realmente se puedan beneficiar de estos nuevos fármacos, se hace cada vez más necesario generalizar el uso de biomarcadores para el diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer y tratar de aumentar su utilización del 10-20% de diagnósticos actuales a al menos un 80-90 % en los próximos años”, recogía la doctora Raquel Sánchez del Valle, Coordinadora del Grupo de Estudio de Conducta y Demencias de la SEN, en un comunicado.

“En pacientes mayores hay muchas copatologías que pueden influir en la memoria, y basarse únicamente en la clínica puede llevar a diagnósticos poco precisos”, explica la doctora Chiara Ceriello, geriatra del Hospital de Sant Pau y primera autora del artículo. “De hecho, aproximadamente la mitad de los casos no corresponden a un Alzheimer puro, lo que significa que, sin biomarcadores, es difícil saber qué hay detrás del deterioro cognitivo y anticipar correctamente su evolución”.

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Cerca del 70 % presentaban biología compatible con el Alzheimer

En esta línea, los especialistas del IR Sant Pau que participan en el estudio afirman que uno de los principales retos en el abordaje del deterioro cognitivo en personas de edad muy avanzada es la precisión limitada del diagnóstico basado exclusivamente en la evaluación clínica. La investigación vuelve así a cuestionar la visión que lleva a atribuir a la edad muchas alteraciones de la memoria sin profundizar en su causa.

Para llevar a cabo el estudio, los investigadores analizaron a 167 personas mayores de 80 años con deterioro cognitivo leve procedentes de la cohorte Sant Pau Initiative on Neurodegeneration (SPIN), que evalúa a los pacientes de forma sistemática mediante biomarcadores.

Cerca del 70 % presentaban biología compatible con enfermedad de Alzheimer, determinada a partir del análisis de proteínas características en líquido cefalorraquídeo y su correlato en sangre. Aunque en el momento inicial las diferencias cognitivas entre los pacientes con y sin esta biología eran relativamente discretas, la evolución a lo largo del seguimiento fue claramente distinta.

El doctor Illán-Gala ha destacado que “cada vez vemos más personas mayores que consultan porque notan cambios en su memoria y quieren saber qué les está pasando y qué pueden esperar”. “Responder a estas preguntas forma parte de una atención adecuada”, concluye.

*Con información de EFE

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