El Consejo de Europa denuncia “niveles alarmantes” de discursos de odio: personas LGTBI, gitanos y musulmanes reciben el mayor impacto

La Comisión Europea indica en un nuevo informe que la xenofobia aumenta en los países donde se endurecen las políticas migratorias

Guardar
Google icon
Manifestantes en una protesta contra el activista antinmigración Tommy Robinson, durante una marcha organizada por Stand Up To Racism y otros grupos, en Londres, en 2024. (REUTERS/Chris J Ratcliffe)
Manifestantes en una protesta contra el activista antinmigración Tommy Robinson, durante una marcha organizada por Stand Up To Racism y otros grupos, en Londres, en 2024. (REUTERS/Chris J Ratcliffe)

La Comisión Europea contra el Racismo y la Intolerancia (ECRI) ha alertado esta semana en su informe anual sobre los “niveles alarmantes” de discursos de odio crecientes en todo el continente europeo. El organismo dependiente del Consejo de Europa ha señalado el impacto que produce la difusión de mensajes racistas, anti-LGBTI y de otras formas de odio, y ha advertido sobre el riesgo de que estos discursos alimenten la violencia cuando no encuentran oposición.

De acuerdo con el documento, publicado el 28 de mayo, la ECRI identifica como principales desafíos la proliferación del discurso de odio en la política, la necesidad de reforzar políticas públicas y leyes, el uso de la inteligencia artificial para combatir el odio en Internet, la protección de menores y jóvenes, y la creación de entornos seguros para quienes enfrentan activamente estas manifestaciones. “El discurso de odio ataca no solo a las personas, sino a la sociedad en su conjunto”, ha señalado Bertil Cottier, presidente de la comisión.

PUBLICIDAD

Según la ECRI, el discurso xenófobo se ha vuelto más frecuente en un contexto de endurecimiento de las políticas migratorias. El origen étnico o nacional figura entre los motivos más comunes del odio, seguido de la religión, la ciudadanía, la orientación sexual y la identidad de género. En ese sentido, el pueblo gitano suele ser retratado como una amenaza para la seguridad o la salud pública, advierte el informe.

Varias personas tras la oración colectiva con motivo de la festividad del Aíd al-Fitr, en Ceuta. (Antonio Sempere / Europa Press)
Varias personas tras la oración colectiva con motivo de la festividad del Aíd al-Fitr, en Ceuta. (Antonio Sempere / Europa Press)

El discurso de odio antisemita y antimusulmán también sigue teniendo una fuerte presencia en las estadísticas oficiales de varios países europeos, a niveles muy superiores a los registrados antes del ataque terrorista de Hamás en Israel el 7 de octubre de 2023 y de la guerra de Gaza. La retórica xenófoba suele combinarse con expresiones de racismo contra personas negras, sobre todo en redes sociales y en el ámbito deportivo, mientras que en cuanto a la discriminación hacia la comunidad LGBTI, las personas trans continúan siendo el grupo más frecuentemente atacado.

PUBLICIDAD

El impacto de los estereotipos y la desinformación

Las personas extranjeras, los miembros de la comunidad LGBTI, los romaníes y los musulmanes constituyen los principales objetivos del discurso de odio político basado en estereotipos negativos y desinformación, particularmente en períodos electorales. Además, añade el informe, preocupa el aumento de campañas de desinformación impulsadas desde el extranjero.

Decenas de personas durante una concentración contra el racismo y la xenofobia en Madrid. (Ricardo Rubio / Europa Press)
Decenas de personas durante una concentración contra el racismo y la xenofobia en Madrid. (Ricardo Rubio / Europa Press)

La ECRI insiste en la importancia de responder desde la política y la sociedad civil para frenar la expansión del odio. “Cuando las personas sienten inseguridad por lo que son o por cómo son percibidas, pueden llegar a apartarse de la vida pública”, advierte Cottier. El organismo insiste en fortalecer la autorregulación política, impulsar narrativas alternativas y reconocer el papel de la inteligencia artificial como herramienta de detección y gestión de contenidos de odio en internet, aunque subraya que su uso debe acompañarse de supervisión humana y mecanismos claros de denuncia.

El informe también llama la atención sobre el impacto del discurso de odio en menores y jóvenes, tanto como posibles víctimas como perpetradores, y sobre la expansión de narrativas divisivas en entornos escolares sin que el personal docente cuente con la preparación adecuada para intervenir.

PUBLICIDAD

PUBLICIDAD