El renacimiento de la isla de Aride: la reintroducción de tortugas gigantes recupera un ecosistema de hace 180 años en apenas 6 meses

Durante el seguimiento se ha podido comprobar que cada una de las tortugas ha mostrado diferencias individuales en el proyecto de restauración

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La reintroducción de solo 10 tortugas gigantes de Aldabra en la isla de Aride (Seychelles) ha permitido restablecer en seis meses procesos ecológicos que habían desaparecido hace más de 180 años
Uno de los galápagos estudiados en Seychelles (Sergio García Peña)

La reintroducción de tan solo diez tortugas gigantes de Aldabra (Aldabrachelys gigantea) en la isla de Aride, en Seychelles, ha hecho que el ecosistema recupere las condiciones ecológicas de hace 180 años en apenas 6 meses. Así lo ha anunciado un estudio publicado en Restoration Ecology y liderado por científicos de la Estación Biológica de Doñana (EBD), el Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN), el Real Jardín Botánico (RJB) del CSIC y la Universidad de Exeter.

Durante el seguimiento de estos animales se ha podido comprobar que cada una de las tortugas ha mostrado diferencias individuales en el proyecto de restauración: “Solo tres de los diez ejemplares liberados fueron responsables de dispersar más del 80% de las semillas nativas en dos meses, mientras que otros contribuyeron principalmente al control de plantas invasoras o al reciclaje de nutrientes”, describen desde el MNCN.

En total, “en dos meses, los galápagos dispersaron más de 11.000 semillas, 89,5% de especies nativas, y consumieron 54 especies de plantas exóticas”, añaden los autores de la investigación. El resultado ha demostrado que con un número reducido se puede llevar a cabo una estrategia potente y “capaz de establecer interacciones ecológicas perdidas”.

La reintroducción de solo 10 tortugas gigantes de Aldabra en la isla de Aride (Seychelles) ha permitido restablecer en seis meses procesos ecológicos que habían desaparecido hace más de 180 años
Uno de los galápagos estudiados en Seychelles (Sergio García Peña)

¿Por qué es tan importante la reintroducción en esta isla?

En un archipiélago que sufrió la casi extinción de esta especie durante el siglo XIX por la caza masiva, la presencia de las tortugas de Aldabra vuelve a transformar el paisaje de la isla de Aride. Hace unos meses, estos mismos galápagos fueron noticia al haber concebido,mediante incubación artificial, 13 crías de 18 huevos recuperados en la isla Cousin. Las tortugas ahora crecen con una dieta de plátano y verduras de hoja verde, un hito que contribuye a la recuperación de este ecosistema.

Pero, ¿qué sucede cuando estas pequeñas tortugas crecen y son liberadas para vivir de forma salvaje? La observación de campo tradicional con modernos análisis genéticos de ADN en sus heces (metabarcoding), los investigadores evaluaron cómo los animales influían en tres procesos vitales para la flora de la isla: el consumo de hojarasca y materia muerta (detritivoría) que ayuda a reciclar nutrientes, el consumo de plantas exóticas invasoras y la dispersión de semillas de plantas nativas.

Además, el equipo científico descubrió es que las tortugas gigantes no son simples herbívoros; cada individuo tiene una especie de “personalidad ecológica” o preferencia de comportamiento que moldea su entorno de manera distinta. “Demuestran que el rol de cada individuo es diferente y tiene implicaciones clave para los programas de restauración de ecosistemas”, describen los autores del estudio.

La reintroducción de solo 10 tortugas gigantes de Aldabra en la isla de Aride (Seychelles) ha permitido restablecer en seis meses procesos ecológicos que habían desaparecido hace más de 180 años
Uno de los galápagos estudiados en Seychelles (Sergio García Peña)

Esta revelación cambia las reglas del juego para la ecología. El éxito funcional a la hora de recuperar la salud de una isla no depende solo de cuántos animales se liberen, sino de sus comportamientos individuales. Las funciones críticas de los ecosistemas en islas pequeñas “pueden depender sustancialmente de un pequeño número de individuos con roles ecológicos diversos y contrastantes”. Es decir, la recuperación natural requiere de un equipo de “especialistas” donde cada tortuga aporta un talento único.

Por lo que la reintroducción de estos dóciles gigantes, apoyada por las técnicas de incubación pioneras, traza un camino lleno de esperanza. Las Seychelles no solo están devolviendo a la vida a una especie milenaria amenazada, sino que están reclutando a sus mejores jardineros nativos para garantizar el futuro de sus islas tropicales.