Ni se transmite por abrazos ni es incurable: la lepra, la enfermedad que carga con un histórico estigma social

Esta infección, que empieza con lesiones cutáneas, no es una enfermedad altamente contagiosa

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Un niño con síntomas de lepra (OMS)

Si hablamos de la enfermedad de Hansen, es probable que no sean muchos quienes la conozcan. Sin embargo, esto no ocurre con el otro nombre que recibe esta afección: lepra. La lepra es una infección crónica que, aunque hoy en día tiene tratamiento eficaz, sigue generando preocupación en distintas partes del mundo y ha sido uno de los grandes patógenos de la historia de la humanidad.

La lepra es una patología causada por una bacteria que afecta principalmente a la piel, los nervios periféricos y, en algunos casos, las vías respiratorias superiores. El agente responsable de la enfermedad es Mycobacterium leprae, un microorganismo de crecimiento lento que explica por qué la lepra puede tardar años en manifestarse.

De acuerdo con MedlinePlus, la transmisión ocurre generalmente a través de gotículas respiratorias, tras un contacto cercano y prolongado con una persona infectada que no ha recibido tratamiento. Sin embargo, frente a lo que se pueda pensar, la lepra no es una enfermedad altamente contagiosa y la mayoría de las personas tienen una inmunidad natural frente a la bacteria. Es decir, no se contagia por abrazos ni por un contacto casual.

Uno de los aspectos más complejos de la lepra es su periodo de incubación, que puede oscilar entre varios meses y más de una década. Esta característica dificulta la detección temprana, ya que los síntomas aparecen de forma progresiva y pueden confundirse con otras afecciones dermatológicas o neurológicas en sus fases iniciales.

Los síntomas que manifiestan la lepra

En cuanto a los síntomas, MedlinePlus destaca que la enfermedad suele comenzar con lesiones cutáneas que presentan una coloración más clara o rojiza que la piel circundante. Estas manchas pueden ir acompañadas de pérdida de sensibilidad, lo que constituye una señal de alerta clave. La incapacidad para sentir dolor, calor o tacto en las zonas afectadas incrementa el riesgo de lesiones accidentales.

Además de las manifestaciones en la piel, la lepra puede dañar los nervios periféricos, lo que provoca debilidad muscular, entumecimiento y, en casos más avanzados, deformidades. Las manos, los pies y la cara son las áreas más frecuentemente afectadas. También pueden aparecer úlceras en las plantas de los pies debido a la falta de sensibilidad, lo que dificulta percibir heridas y favorece infecciones secundarias.

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Cómo se combate la lepra en la actualidad

En cuanto al abordaje terapéutico, la lepra es actualmente una enfermedad curable. Según MedlinePlus, el tratamiento estándar consiste en una combinación de antibióticos administrados durante un periodo prolongado, que puede variar entre seis meses y uno o dos años dependiendo de la gravedad. Este enfoque, conocido como poliquimioterapia, elimina la bacteria y detiene la progresión de la enfermedad.

Un aspecto clave es que las personas dejan de ser contagiosas poco después de iniciar el tratamiento, lo que contribuye a reducir la transmisión. Sin embargo, los daños nerviosos o físicos que se hayan producido antes del diagnóstico pueden ser permanentes, de ahí la importancia de una detección precoz.

Además del tratamiento farmacológico, el tratamiento de la lepra puede incluir cuidados específicos para prevenir discapacidades, como la protección de las extremidades afectadas, la fisioterapia y, en algunos casos, intervenciones quirúrgicas. El seguimiento médico continuo es esencial para controlar la evolución de la enfermedad y evitar complicaciones.

A pesar de los avances, la lepra sigue siendo un problema de salud pública en determinadas regiones del mundo, especialmente en zonas con recursos limitados. No obstante, el mayor desafío continúa siendo el estigma social que históricamente ha acompañado a la enfermedad. Este estigma puede retrasar la búsqueda de atención médica y dificultar la integración social de las personas afectadas.