
Sueños de libertad continúa consolidándose en Antena 3 con la reciente incorporación de Xenia Tostado en el papel de Beatriz y el trabajo sostenido de Oriol Tarrasón como Gabriel. Ambos intérpretes disfrutan del éxito de una de las series diarias más estables de la televisión nacional. Sin embargo, la presión tras un ritmo de trabajo frenético y el estigma que esconde este formato son algunos de los handicaps que rodean al programa de Atresmedia.
“Me fascinó desde el principio, porque desde el casting el personaje se dejaba ver como muy complejo y es muy divertido interpretar a una persona así”, comparte Tostado sobre Beatriz a Infobae. La actriz recuerda los meses de espera tras el proceso de selección y la satisfacción final: “Estuve muchos meses esperando y, al final, se confirmó. Fue una gran alegría”. Además, resalta que incorporarse a una producción “cuidada y de calidad” y trabajar junto a un equipo profesional le ofreció tranquilidad en sus primeros pasos en la serie.
No obstante, enfrentarse a un reparto y una mecánica de trabajo ya afianzados implica cierta presión. La intérprete reconoce que “siempre da vértigo”, aunque destaca que había trabajado previamente con parte del equipo técnico y con algunos actores: “Sabía más o menos a lo que me enfrentaba y llegué con muchas ganas”.
Por su parte, Tarrasón disfruta de la situación que su personaje enfrenta en las últimas tramas, cambiando respecto a temporadas anteriores: “Ahora ya no es tan fácil, porque ahora tiene muchos enemigos, porque antes la gente creía que era bueno. Ahora todo el mundo ya está en contra de él y, encima, viene ella a cuestionarle. Entonces, realmente, sufrir va a sufrir”.
Preguntada por el impacto de Beatriz en la historia y en la percepción del público, Tostado prevé que los seguidores experimentarán incertidumbre: “Yo creo que el público no va a saber por dónde va exactamente. Y ese es el personaje”. Asegura que incluso para ella, en el rodaje, no siempre resulta evidente hacia dónde se encamina, y señala que la mezcla de caras opuestas y la edición posterior hacen de su papel una experiencia interpretativa “compleja y muy divertida”.

El reto de interpretar a Gabriel
Gabriel, encarnado por Tarrasón desde la segunda etapa de Sueños de libertad, ha evolucionado hacia una figura cada vez más rodeada de conflictos. Por ello, admite que la percepción del público sobre él ha cambiado. Explica que por la calle le comentan: “Con lo bien que me caía antes y lo mal que me cae ahora”. Para el actor, este contraste es positivo porque permite que distingan al intérprete del personaje: “Eso ayuda a que no crean que soy el cabrón de Gabriel”.
Ese odio hacia su propio personaje llega también de la mano del contexto en el que se desarrolla la serie, y es que la embientación histórica que la rodea provoca a veces desafíos en el reparto. Tarrasón reconoce que a menudo, al leer los guiones, debe pronunciar frases propias que le generan conflicto, optando por “suavizar un poco la frase para que no sea tan incisiva”. No obstante, subraya la necesidad de fidelidad al momento retratado: “Estamos contando una historia que sucedía en esa época y hay que decirlo desde ese personaje. Tienes que dejar fuera tus propias ideas”.
Gabriel no es un villano sin matices. El actor subraya que su hijo representa la única luz en la vida de su personaje: “Es la única cosa que le da esperanza. Quiere hacer todo lo posible para que al niño no le falte nada, que es lo que le pasó a él”. Sin embargo, también plantea la duda de si realmente es capaz de lograr ese objetivo: “¿Tiene aptitudes para conseguir eso? Esa es su lucha”.

La exigencia de la grabación diaria
La reciente nominación de Sueños de libertad como mejor reparto en la 81.ª edición de las Medallas del Círculo de Escritores Cinematográficos pone de relieve la exigencia técnica y artística del formato. Ambos intérpretes enfatizan el ritmo frenético de la grabación y la importancia de entender que es un trabajo de fondo. “Uno de los aprendizajes como actor es asumir el error como parte del trabajo, saber que el trabajo no siempre es perfecto”, sostiene Tostado. Hace hincapié en la confianza en el equipo y en el proceso de montaje: “Soltar un poco esa presión y autoexigencia ayuda. A veces lo que sale es mejor de lo que habías planeado”.
Ambos actores coinciden en la necesidad de que el valor de las series diarias sea reconocido por la industria y la crítica. Tarrasón celebra que su trabajo y el del equipo técnico empiecen a valorarse: “Tener siete horas para grabar una secuencia o veinte minutos no deja de ser el mismo trabajo. Siempre ha habido un cierto desprestigio hacia las diarias, que antes se llamaban culebrones. Me parece muy bien que se empiece a valorar ese trabajo porque es lo lógico”.
Sin embargo, admite: “Los primeros que tenemos que hacerlo somos los propios actores: no se elige tanto como parece”. El mérito, concluyen, es colectivo. Tarrasón subraya que “el guion es quien da sentido a la riqueza de tramas”, destacando que el cruce de historias entre los personajes es lo que mantiene a los espectadores atentos y a la serie viva.

El posible regreso de Sin tetas no hay paraíso
El auge de reencuentros y resurrecciones de series en la televisión española coloca a títulos como Sin tetas no hay paraíso y Los misterios de Laura en el foco de rumores y expectativas. Ambos intérpretes han descrito el contexto actual y cómo las negociaciones están condicionadas por factores ajenos a los propios actores. “Amaia, Thaïs, Iris y yo somos las que más contacto tenemos. Y, de hecho, yo intenté producir la vuelta de Sin tetas no hay paraíso y estuvo a punto de cuajar. Y a último momento, pues no fue posible", admite la actriz a Infobae.
“De esto hace tres años más o menos. Mucho más que la idea, estuvimos muy cerca, sí”, confiesa y reflexiona: “Son cosas que pasan en las altas esferas de las cadenas, que hay cambios y, de repente...”. Y revela que la situación acabó “desgastándola muchísimo”: “Ya lo di todo. Además, que también hay veces que está bien cerrar las cosas. Si alguien quiere que vuelva Sin tetas, ya que se lo curren ellos”. No obstante, si la idea finalmente saliera hacia delante, no dudaría en sumarse al proyecto: “Sería maravilloso. Todas estaríamos encantadísimas y creo que sería muy interesante ver qué ha pasado con estas mujeres. Yo no entiendo cómo no ha pasado”.
Por otro lado, en lo que respecta a Los misterios de Laura, Oriol Tarrasón subraya el papel de los actores en la toma de decisiones: “Los actores somos los últimos que llegamos a un proyecto”. Por ello, evidencia la falta de control y la incertidumbre habitual: “A veces te avisan por algo y te ilusionas... Bueno, yo he dejado de ilusionarme. Si quieren, tienen mi teléfono”.
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