El “socio terrible” de Trump se echa en brazos de China y la India y se reconcilia con Argelia, pero el viaje más importante de Sánchez será a EEUU

El presidente del Gobierno anuncia una visita de cinco días a China con una agenda “de alto nivel”. En febrero estuvo en Nueva Delhi

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Pedro Sánchez y Xi Jinping se estrechan la mano en Pekín en 2024. (Reuters)
Pedro Sánchez y Xi Jinping se estrechan la mano en Pekín en 2024. (Reuters)

Pedro Sánchez ha encontrado en la política internacional su asiento para ejercer como presidente de España y hasta para tratar de ganar las próximas elecciones generales, si bien quienes tienen que votar ven un gobierno sin presupuestos, la vivienda disparada en la que se prometió como su legislatura o a un exministro en el banquillo del Tribunal Supremo.

Moncloa confía en que lean The Wall Street Journal o Financial Times, en que escuchen al líder de su país entonar el “no a la guerra” y enfrentarse a Donald Trump o redefiniendo el concepto de patriotismo, recuperando la bandera, identificada con nuevos valores. Se puso la nueva camiseta de la Selección para anunciar los 22 millones de afiliados a la Seguridad Social en marzo.

El mandato languidece en España, pero robustece fuera. Solo en los últimos seis meses, nuestro país ha desplazado su eje de atención de Estados Unidos a otros polos indisimuladamente. Dos de ellos ya estaban encaminados desde antes incluso de que Sánchez tocara poder, casos de Mercosur o el acuerdo entre la Unión Europea con la India, pero otros llevan su firma.

Cinco días en China

Empezando por lo reciente, viaja el sábado a China, donde pasará cinco días. Es su cuarta visita en cuatro años, la más ambiciosa de todas, con una agenda “de alto nivel” que incluye al presidente, Xi Jinping, y al primer ministro, Li Qiang. Según Pekín, habrá “un intercambio de puntos de vista en profundidad sobre las relaciones bilaterales y asuntos de interés común”.

La última vez que se vieron fue en abril de 2025, solo días después de que Trump anunciara un arancel universal del 10% sobre todas las importaciones a Estados Unidos. En aquella ocasión, España y su “socio” China -así lo considera- llegaron a siete acuerdos orientados a “facilitar la venta de distintos productos alimentarios, sanitarios y cosméticos españoles” al país asiático.

El presidente de Estados Unidos asegura que su Gobierno ayudará a gestionar el "tráfico acumulado" en el estrecho de Ormuz.

En esta ocasión, el encuentro tendrá lugar en una tregua en el conflicto en Oriente Medio que Sánchez ha valorado como “buena noticia”, pero sin dejar de señalar a Trump: “El alivio momentáneo -ha escrito en la red social X- no puede hacernos olvidar el caos, la destrucción y las vidas perdidas. El Gobierno de España no aplaudirá a quienes incendian el mundo porque se presenten con un cubo”.

Argelia, Mercosur

Consecuencia de este conflicto, en particular del cierre del estrecho de Ormuz, España también ha maniobrado, con José Manuel Albares como emisario, para garantizar, incluso aumentar -así será- el suministro de gas. Pese al complejo equilibrio diplomático con Marruecos, el ministro de Exteriores ha logrado “reactivar la amistad” y el inicio de lo que han venido a llamar “una nueva etapa”.

Antes, y como se ha mencionado, llegó el acuerdo con Mercosur, que Sánchez defiende como “extraordinario para España” -no lo ve así el campo, que no se fía de las salvaguardias- porque expone los productos nacionales en un mercado de cerca de 300 millones de consumidores. El acuerdo con India de enero también se acordó en el seno de la Unión Europea. Este no llevó 26 años, pero sí 18.

Pedro Sánchez y Narendra Modi en Nueva Delhi. (Moncloa)
Pedro Sánchez y Narendra Modi en Nueva Delhi. (Moncloa)

Nueva York y Miami

En el caso de India, el número potencial de personas al que se llega es de 1.400 millones. Así, en febrero, Sánchez se presentó en Nueva Delhi para negociar con “uno de los principales actores del orden global, para trabajar como socios y amigos”. Se vio con Narendra Modi, primer ministro, para “impulsar las relaciones económicas”, y con inversores de sectores estratégicos como la biotecnología o las energías renovables.

Se suceden a tal velocidad los acontecimientos y es tal magnitud que se hace difícil imaginar el estado de las cosas pasado el verano de 2026 y cuando el año ya esté expirando, pero será entonces cuando Sánchez afronte dos de sus viajes más importantes del año, si no los más importantes, por el escenario, Estados Unidos, y por haberse presentado al mundo como la némesis de la administración Trump.

En septiembre, el presidente viajará a Nueva York, a la Asamblea General de las Naciones Unidas, donde pronunciará un discurso y coincidirá con el propio Trump. También en diciembre, esta vez en Miami, en la cumbre del G20. Será una de las fotografías. Para Trump, España “es un socio terrible” con el que desea cortar toda relación comercial. España, por si acaso, ha hecho nuevos amigos.