El cambio climático convierte al pingüino emperador y al lobo marino antártico en especies en peligro de extinción

Una gripe aviar altamente patógena amenaza la supervivencia del elefante marino del sur

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El pingüino emperador y el lobo marino antártico
El pingüino emperador y el lobo marino antártico son especies en peligro de extinción. (Pexels)

Los pingüinos emperador, los lobos marinos antárticos y los elefantes marinos del sur se enfrentan a un riesgo sin precedentes, según la última actualización de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Las tres especies han sido reclasificadas en la Lista Roja, debido al fuerte impacto del cambio climático y la expansión de enfermedades en sus hábitats naturales.

En el caso de los pingüinos emperador, más de 20.000 adultos han desaparecido en menos de una década. La UICN señala que el factor principal detrás de su deterioro es la ruptura prematura y pérdida del hielo marino, que ha alcanzado niveles históricos mínimos desde 2016.

Esta especie depende del hielo marino fijo, es decir, el que está adherido a la costa, al fondo marino o a icebergs varados, para proteger a sus crías y durante la muda, cuando sus plumas aún no son impermeables, indica Europa Press.

La organización advirtió que si el hielo se rompe demasiado pronto, las consecuencias para la especie pueden ser fatales. Los modelos climáticos indican que la población de pingüinos emperador podría reducirse a la mitad para 2080. De hecho, las imágenes satelitales muestran una pérdida de alrededor del 10% de la población solo entre 2009 y 2018, equivalente a más de 20.000 pingüinos adultos.

El cambio climático acelera el declive de los pingüinos emperador (Pexels)
El cambio climático acelera el declive de los pingüinos emperador (Pexels)

El declive del lobo marino antártico

En el caso del lobo marino antártico, la UICN señala que su paso a la categoría de “En Peligro de Extinción” se debe principalmente al descenso del kril, su principal fuente de alimento. La organización explica que el aumento de la temperatura del océano y la reducción del hielo marino obligan al kril a desplazarse a mayores profundidades.

La población de esta especie se ha reducido a más de la mitad en las últimas dos décadas, pasando de más de dos millones a menos de un millón de ejemplares maduros. La escasez de alimento afecta especialmente a las crías y provoca un envejecimiento acelerado de la población reproductora, que pasó de 2.187.000 ejemplares adultos en 1999 a 944.000 en 2025.

La organización agregó que “otras amenazas, como la depredación por orcas y focas leopardo, y la competencia con las poblaciones de ballenas barbadas en recuperación que se alimentan del mismo kril, también podrían estar afectando a esta población en declive”.

El elefante marino del sur frente a la epidemia de gripe aviar

El elefante marino del sur ha pasado de la categoría de “preocupación menor” a “vulnerable” en la Lista Roja, tras los brotes de gripe aviar altamente patógena (HPAI) que han afectado a cuatro de las cinco principales subpoblaciones desde 2020. En algunas colonias, más del 90% de las crías recién nacidas murieron a causa de la enfermedad.

El elefante marino del sur sufre frente a la epidemia de gripe aviar. (Steve Gibbs/ BAS)
El elefante marino del sur sufre frente a la epidemia de gripe aviar. (Steve Gibbs/ BAS)

La UICN señaló que las hembras adultas, que permanecen más tiempo en las playas que los machos, son especialmente vulnerables al virus. La organización alertó de que la mortalidad de mamíferos marinos por enfermedades podría aumentar con el calentamiento global, sobre todo en regiones polares donde estos animales han tenido poca exposición previa a patógenos.

La directora general de la UICN, Grethel Aguilar, subrayó la urgencia de adoptar medidas: “Estos hallazgos deberían impulsar a actuar en todos los sectores y niveles de la sociedad para abordar decisivamente el cambio climático”.

Con la Reunión Consultiva del Tratado Antártico prevista para mayo, la UICN instó a los países a considerar estos datos para proteger la fauna y el papel de la Antártida como guardiana helada del planeta, que ofrece beneficios al clima y refugio a especies únicas.