El alimento “mágico” para la menopausia que ayuda a la circulación y controla la tensión, según la nutricionista Sandra Moñino

Esta hortaliza es rica en antioxidantes y demás nutrientes que protegen el bienestar

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Una mujer de mediana edad compartiendo una comida (Montaje Infobae)
Ciertos alimentos ayudan a aliviar los síntomas de la menopausia (Montaje Infobae)

La menopausia es una etapa natural en la vida de las mujeres que marca el fin de la menstruación y, por tanto, de su capacidad reproductiva. Generalmente, ocurre entre los 45 y 55 años y trae consigo toda una serie de cambios físicos y emocionales. Entre los síntomas más comunes de la menopausia se encuentran los sofocos, las alteraciones del sueño, los cambios de humor y la sequedad vaginal.

Para sobrellevar estos cambios asociados a la menopausia, la dieta se erige como una herramienta clave, puesto que ciertos alimentos pueden ayudar a mejorar sus síntomas. Uno de ellos es la remolacha, asegura la nutricionista Sandra Moñino en su libro Feliz menopausia (Harper Collins, 2026), a la que describe como “un alimento mágico”. Esta hortaliza de intenso color rojo que no solo aporta sabor y versatilidad en la cocina, sino también múltiples beneficios para la salud, especialmente en mujeres en esta etapa de la vida.

Uno de los principales aportes de la remolacha es su capacidad para favorecer la salud de los vasos sanguíneos. Esto se debe a su alto contenido en nitratos naturales, compuestos que el organismo transforma en óxido nítrico. Esta molécula desempeña un papel fundamental en la dilatación de los vasos sanguíneos, lo que mejora el flujo sanguíneo y facilita la llegada de oxígeno a los tejidos. En mujeres menopáusicas, que pueden experimentar cambios en la salud cardiovascular debido a la disminución de estrógenos, este efecto resulta especialmente beneficioso.

Remolacha
Plato de remolacha (Freepik)

La mejora de la circulación es otro de los puntos fuertes de este alimento, aclara Moñino. Una circulación más eficiente no solo contribuye a la salud del corazón, sino que también puede ayudar a reducir la sensación de fatiga, un síntoma común durante la menopausia. Al optimizar el transporte de oxígeno y nutrientes, la remolacha favorece una mayor vitalidad y bienestar general.

Además, en personas con hipertensión, el consumo regular de remolacha puede contribuir a reducir la presión arterial. Los nitratos presentes en esta hortaliza tienen un efecto vasodilatador que ayuda a disminuir los niveles de tensión, lo que la convierte en una opción natural complementaria para el control de esta condición. No obstante, es importante recordar que su consumo debe formar parte de una dieta equilibrada y no sustituye el tratamiento médico.

Un tubérculo que mejora el rendimiento físico

Otro aspecto interesante es su impacto en el rendimiento físico. Gracias a la mejora del flujo sanguíneo y la oxigenación muscular, la remolacha puede potenciar la resistencia y aumentar la energía disponible durante la actividad física. Por este motivo, es frecuente encontrarla en la dieta de personas activas y deportistas. En el caso de las mujeres en menopausia, puede ser una herramienta útil para mantener un estilo de vida activo y combatir el cansancio.

Romina Pereiro habla sobre los beneficios de la remolacha y da algunas ideas para incluirlas en nuestra dieta.

La remolacha también destaca por su riqueza en antioxidantes, como las betalaínas, responsables de su característico color. Estos compuestos ayudan a combatir el estrés oxidativo, un proceso relacionado con el envejecimiento celular y diversas enfermedades. Durante la menopausia, cuando el organismo puede volverse más vulnerable a estos procesos, la incorporación de alimentos antioxidantes resulta especialmente recomendable.

En el ámbito digestivo, su contenido en fibra aporta beneficios adicionales, recoge la nutricionista. La fibra favorece el tránsito intestinal, ayudando a prevenir o aliviar el estreñimiento, un problema frecuente en esta etapa. Asimismo, contribuye a generar sensación de saciedad, lo que puede ser útil para controlar el apetito y evitar el aumento de peso, otro de los desafíos habituales durante la menopausia.