Ni el azúcar ni las pantallas: este es el hábito que más empeora los síntomas del TDAH, según un psiquiatra

El experto explica los actos más nocivos y normalizados que agravan el trastorno

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Una mujer con TDAH
El psiquiatra Javier Quintero habla sobre el TDAH. (Montaje Infobae)

El trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) suele asociarse en el imaginario colectivo con ciertos hábitos que, se dice, agravan sus síntomas. Entre los más señalados aparecen el consumo de azúcar, el exceso de pantallas y la falta de ejercicio físico. Muchos padres y adultos que conviven con el TDAH dirigen sus esfuerzos a controlar estos factores, convencidos de que son determinantes para el manejo diario del trastorno.

Sin embargo, la visión de los especialistas no siempre coincide con estas creencias populares. El psiquiatra Javier Quintero, reconocido experto en TDAH, compartió recientemente en su cuenta de TikTok (@drjquintero) una reflexión que cuestiona el foco tradicional. Según explica, aunque el azúcar, las pantallas y el sedentarismo influyen, existe un hábito mucho más decisivo que suele pasar inadvertido y al que, en general, casi nadie le otorga la importancia que merece.

Quintero señala que cuando este hábito se ve alterado, las áreas cerebrales responsables de la concentración, el autocontrol y la toma de decisiones comienzan a fallar. Como resultado, las personas con TDAH experimentan mayor distracción, impulsividad y una sensación de caos mental difícil de gestionar. De todas las rutinas diarias, la calidad del sueño se revela como el elemento más influyente sobre los síntomas del TDAH, desplazando a un segundo plano otros factores habitualmente demonizados.

El papel del sueño en el TDAH

Dormir mal es, para Javier Quintero, el hábito que con mayor fuerza empeora la sintomatología del TDAH. El especialista subraya que la privación de sueño afecta de manera directa la función de la corteza prefrontal, zona del cerebro clave para el enfoque, la regulación de impulsos y la planificación. Cualquier alteración en el descanso puede traducirse en un deterioro inmediato de esas capacidades, lo que agrava la desorganización, el descontrol y la hiperactividad, incluso por encima de otros desencadenantes como el azúcar o el uso de dispositivos electrónicos.

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El psiquiatra advierte: “La parte de tu cerebro que te ayuda a enfocarte, a regular tus impulsos y a tomar mejores decisiones, empieza a fallar” cuando se descuida el sueño. Esta observación proviene de su práctica clínica y del seguimiento diario de pacientes con TDAH. El especialista recalca que la falta de descanso no solo incrementa la distracción y la impulsividad, sino que genera un círculo vicioso: cuanto peor se duerme, más difíciles resultan las tareas cotidianas y más intensos se vuelven los síntomas.

Quintero insiste en que el sueño debe ser tratado como una parte esencial del abordaje terapéutico. Recomienda a quienes conviven con el TDAH priorizar la calidad y la regularidad del descanso, incluso antes de modificar otros hábitos. “Si quieres mejorar tus síntomas de TDAH, empieza por aquí. Cuida de tu sueño como si fuera parte del tratamiento”, afirma el psiquiatra.

Consejos prácticos para mejorar el descanso

La intervención sobre la higiene del sueño implica medidas simples pero sostenidas. Javier Quintero aconseja mantener un horario estable, acostándose y levantándose aproximadamente a las mismas horas cada día. La regularidad ayuda al cerebro a anticipar el momento de descanso y favorece la consolidación de rutinas saludables.

Un hombre de mediana edad duerme en un sofá gris, cubierto con una manta. La luz del sol entra por una ventana, iluminando la habitación. Hay una planta y una lámpara.
Las claves para descansar con TDAH. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Dormir entre siete y nueve horas diarias es otro de los pilares que menciona el especialista. Este rango es el mínimo recomendado para que el cerebro pueda recuperarse y funcionar adecuadamente al día siguiente. Quintero también sugiere una desconexión digital de al menos una hora antes de irse a la cama. “Haz una hora al menos de desconexión digital antes de irte a la cama”, recomienda, con el objetivo de reducir la estimulación y facilitar la transición al sueño.

El psiquiatra reconoce que no siempre es posible lograr un descanso perfecto, pero enfatiza la importancia de pequeñas mejoras: basta con dormir un poco mejor para notar cambios positivos en la atención, el autocontrol y la estabilidad emocional. Estas pautas, integradas de manera progresiva, pueden convertirse en parte del tratamiento cotidiano y contribuir a una mejor calidad de vida para quienes viven con TDAH.