Jessica Rodríguez reconoce que cobraba sin trabajar en Ineco y Tragsatec y su supervisora asegura que le pidieron que “la dejase en paz” por no fichar sus jornadas

Virginia Barbancho afirma que en el proceso de selección le dijeron que Jessica era “sobrina de Koldo” y después “del ministro”

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La expareja de José Luis Ábalos, Jessica Rodríguez, a su salida del Tribunal Supremo (Jesús Hellín / Europa Press)
La expareja de José Luis Ábalos, Jessica Rodríguez, a su salida del Tribunal Supremo (Jesús Hellín / Europa Press)

Jessica Rodríguez, expareja de José Luis Ábalos, ha reconocido en el Tribunal Supremo que cobró durante casi tres años de Ineco y Tragsatec sin llegar a trabajar en ninguna de las dos empresas públicas. Su declaración, en la primera sesión del juicio del ‘caso Koldo’, ha confirmado que su contratación careció de actividad laboral real y que su papel se limitaba a seguir indicaciones de terceros mientras percibía una nómina.

La expareja del exministro ha admitido que nunca desempeñó funciones efectivas pese a haber ingresado 43.978 euros entre 2019 y 2021. “Yo cobraba y estaba a la espera de que me dijeran qué hacer”, ha afirmado, señalando directamente a Koldo García y a su hermano Joseba como las personas que dirigían su supuesta actividad. Según ha explicado, su vinculación laboral fue meramente formal, sin tareas asignadas ni supervisión real desde las empresas.

Sin trabajo, pero con contrato y nómina

Durante su comparecencia, Rodríguez ha sido clara al ser preguntada por su paso por Ineco: “No”, ha respondido cuando se le ha cuestionado si llegó a trabajar en la empresa. Pese a ello, mantuvo un contrato como auxiliar administrativa durante dos años, desde marzo de 2019 hasta febrero de 2021.

Según su relato, nadie dentro de la estructura de Ineco le indicó funciones concretas ni le asignó un responsable directo. Toda su operativa dependía de Joseba García, a quien consideraba su superior, aunque este extremo ha sido negado por el propio implicado. La testigo ha explicado que se limitaba a seguir instrucciones externas y que, en la práctica, no desarrollaba actividad laboral alguna.

Uno de los elementos más comprometidos de su declaración ha sido el reconocimiento de que los partes de trabajo se elaboraban para simular una actividad inexistente. En muchas ocasiones, según ha admitido, era el propio Joseba quien los confeccionaba. La Fiscalía ha reproducido un audio en el que la propia Rodríguez hablaba de cómo se falseaban estos documentos para justificar su presencia en la empresa.

Jessica Rodríguez (c), ex pareja del exministro José Luis Ábalos, llegando al Tribunal Supremo (EFE/Sergio Pérez)
Jessica Rodríguez (c), expareja del exministro José Luis Ábalos, a su llegada al Tribunal Supremo (EFE/Sergio Pérez)

Además, confirmó que su correo corporativo estaba controlado por terceros. “Joseba tenía acceso” ha declarado, lo que refuerza la idea de que su puesto era gestionado desde fuera. A ello se suma que realizaba viajes frecuentes acompañando a Ábalos, lo que hacía incompatible su supuesta jornada laboral con una actividad ordinaria.

Rodríguez también ha asegurado que el exministro conocía la situación. “El señor Ábalos estaba al tanto de todo”, ha afirmado, aunque ha matizado que los asuntos laborales los trataba con Koldo y Joseba.

En cuanto a su paso a Tragsatec, su declaración ha sido aún más difusa. Ha asegurado no recordar prácticamente nada y ha llegado a afirmar que desconocía la diferencia entre ambas empresas. “Supuestamente era todo igual”, ha indicado. Tampoco ha recordado haber realizado partes de trabajo durante ese periodo, que se extendió de marzo a septiembre de 2021.

Una supervisión sin capacidad de control

La declaración de Virginia Barbancho, supervisora de Rodríguez en Tragsatec, ha reforzado la falta de actividad y control sobre la trabajadora. Según ha explicado, participó parcialmente en el proceso de selección, en el que se manejaron varios candidatos, aunque su intervención se limitó a la valoración técnica sin entrevistas personales.

Barbancho ha relatado que recibió el currículum de Rodríguez a través de Ignacio Zaldívar, quien le indicó que una de las candidatas era “sobrina del ministro”. Ante esta información, preguntó si cumplía los requisitos exigidos para el puesto y se le aseguró que sí, por lo que no cuestionó la contratación.

Una vez incorporada, mantuvo con ella una conversación inicial para explicarle cuestiones básicas como el horario, el calendario o el sistema de fichaje. Sin embargo, los problemas comenzaron casi de inmediato. Tras solicitar el alta en el sistema de control horario, comprobó que Rodríguez no registraba su jornada.

Jéssica Rodríguez, expareja de José Luis Ábalos, ha afirmado este martes, durante el juicio por los presuntos amaños en contratos de mascarillas, que el que fue ministro de Transportes le permitió elegir el piso ubicado en la céntrica Plaza de España de Madrid donde vivió: "Me dijo que mirara casas y que eligiera la que me gustara". (Fuente: Tribunal Supremo/Europa Press)

Durante varios días, intentó que regularizara la situación, recibiendo como respuesta por parte de la expareja de Ábalos “problemas técnicos” o “falta de conocimiento”. “Fue un juego del ratón y el gato durante una semana”, ha señalado, explicando que toda esa interacción quedó reflejada en mensajes de WhatsApp.

Ante la persistencia de la irregularidad, elevó la situación a sus superiores y a responsables de Adif. La respuesta, según su testimonio, fue que dejara de insistir. “Me dijeron que dejara de molestar a Jessica”, ha afirmado, apuntando a Zaldívar como transmisor de esa indicación.

Además, en informes internos ya constaba que Rodríguez estaba adscrita a Presidencia y que no cumplía horario, lo que evidenciaba que la falta de actividad era conocida. Pese a ello, no se adoptaron medidas.