El truco definitivo para no llorar mientras cortas cebolla, según una bióloga

Carolina explica a través de un vídeo cómo la ciencia puede ayudarnos a entender y prevenir el llanto en la cocina

Guardar
La ciencia tiene dos métodos para evitar llorar cuando se corta cebolla. (iStock)
La ciencia tiene dos métodos para evitar llorar cuando se corta cebolla. (iStock)

Un truco para la vida cotidiana puede tener un impacto inesperado en miles de personas, sobre todo si surge de la ciencia y de un video viral. Eso es lo que ocurrió con el consejo de una bióloga que se ha vuelto referencia en TikTok bajo el nombre de Unacordobessa. Su propuesta es clara: existe una manera sencilla y comprobada para no volver a llorar cuando cortas cebolla.

En el video, Carolina, promete explicar el fenómeno con palabras simples. Ella misma lo anticipa: “Te prometo que te voy a contar cómo no volver a llorar por la cebolla. Soy bióloga y te lo voy a explicar”. Su mensaje, que ya circula ampliamente en redes, parte de una certeza científica y termina con dos soluciones prácticas para cualquier cocina.

El llanto al cortar cebolla es una molestia habitual que todos conocen, pero pocos entienden qué lo provoca realmente. Carolina utiliza su formación para desmontar mitos y ofrecer una explicación accesible. Al hacerlo, logra que un dato de laboratorio se transforme en un consejo sencillo de seguir en casa.

Por qué cortamos cebolla y terminamos llorando

La clave está en el interior de la cebolla. Según explica Carolina, dentro de sus células existen dos sustancias que nunca se mezclan mientras está entera: por un lado están los compuestos de azufre, y por otro, unas proteínas conocidas como enzimas. La propia estructura de la cebolla mantiene a estos elementos separados en compartimentos distintos.

Descubre la fascinante reacción química que te hace llorar al cortar una cebolla. A través de una pegadiza canción, te explicamos el mecanismo de defensa de este vegetal y por qué produce un gas que irrita tus ojos.

El problema surge cuando se corta la cebolla. Al hacerlo, se rompen las paredes celulares y esas dos sustancias entran en contacto por primera vez. Carolina lo resume así: “Al cortar la cebolla, rompes las células y tiras abajo esa pared que separa a las dos sustancias. Evidentemente, esto no trae nada bueno y cuando estas se ponen en contacto, se generan gases irritantes”. Esos gases, que se liberan en el aire, son los que viajan hasta los ojos y provocan la reacción lagrimal.

La explicación científica es sencilla: el contacto entre los compuestos de azufre y las enzimas produce una reacción que da origen a gases volátiles. Estos vapores irritan la mucosa ocular, lo que lleva al lagrimeo involuntario. No es solo una cuestión de sensibilidad; es una reacción química inevitable si se rompen muchas células a la vez.

Dos trucos sencillos para evitar las lágrimas

Para resolver el problema, la bióloga sugiere dos métodos efectivos que pueden aplicarse sin conocimientos avanzados ni utensilios especiales. El primero consiste en poner la cebolla en el frigorífico durante unos treinta minutos antes de cortarla. Según Carolina, la razón es muy simple: “Esto reduce la actividad de las enzimas, que no reaccionarán con los compuestos de azufre”. Al estar más fría, la cebolla libera menos gases irritantes y el efecto sobre los ojos disminuye de forma notoria.

cortar cebolla lagrimas llorar
Las dos opciones para dejar de llorar. (Getty)

El segundo truco es aún más directo y depende de la herramienta que se utilice en la cocina. Carolina recomienda usar un cuchillo bien afilado. Ella lo explica así: “Cuanto más limpio es el corte, menos células rompes y las sustancias se mantienen separadas”. De este modo, la cantidad de gases generados es mucho menor y la molestia prácticamente desaparece.

Ambos consejos pueden aplicarse juntos para maximizar el resultado. La combinación de enfriar la cebolla y cortar con precisión reduce significativamente el riesgo de lagrimeo, según la experiencia y la explicación de la especialista. Carolina anima a probarlos y a compartir otros trucos, pero destaca que estos se basan en un principio comprobado: limitar el contacto entre las sustancias que causan el gas irritante. La próxima vez que tengas que cortar cebolla, basta con recordar estos dos pasos sencillos. Así, la cocina puede seguir siendo un lugar agradable, sin lágrimas inesperadas y con el respaldo de la ciencia.