La historia de otro piloto rescatado por Estados Unidos: Roger Locher, el hombre que logró ocultarse 23 días en Vietnam comiendo bayas y bebiendo agua de lluvia

Las técnicas aprendidas durante su rescate se incorporaron en los protocolos actuales, marcando un antes y un después en las estrategias de salvamento

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El piloto estadounidense Rocher Loger, que fue derribado y rescatado en Vietnam en la década de los 70
Roger Locher, tras su rescate. (US Air Force)

El rescate del segundo piloto estadounidense del caza F-15 que Irán había derribado sobre su territorio, anunciado este domingo por Donald Trump, recuerda la historia del salvamento de otro piloto en un conflicto que se vivió ya hace más de 50 años, pero cuyas enseñanzas se recuerdan —y se aplican— en la guerra actual. Es el caso de Roger Locher, un oficial de la Fuerza Aérea de Estados Unidos que fue derribado el 10 de mayo de 1972 durante la guerra de Vietnam, a unos 60 kilómetros al noroeste de Hanói.

Locher fue alcanzado por la artillería enemiga mientras pilotaba un F-4 Phantom II junto al mayor Robert Lodge, que perdió la vida en el ataque. Tras eyectarse, descendió en plena selva norvietnamita, en una zona caracterizada por la densa vegetación y la presencia de patrullas enemigas y campesinos. Contra todo pronóstico, logró sobrevivir durante casi un mes, oculto, alimentándose de recursos naturales y desplazándose solo al anochecer o al amanecer. Para alimentarse, escogía pequeñas frutas silvestres, brotes de bambú y papayas, y para hidratarse recogía el agua de la lluvia y del rocío en hojas grandes. Durante el día, permanecía inmóvil y oculto bajo la vegetación más densa, pasando horas y horas sin moverse para evitar ser detectado. Perdió alrededor de 20 kilos.

En numerosas ocasiones, estuvieron a punto de descubrirle, pero tuvo suerte: una vez, un grupo de campesinos y un niño se acercaron a menos de diez metros de su escondite; otro día, un búfalo de agua pasó a muy poca distancia. Solo comunicó su presencia a las fuerzas aliadas cuando escuchó aviones estadounidenses en vuelo, reservando la radio de emergencia para ese momento. Para entonces, había recorrido cerca de 19 kilómetros, y su señal puso en marcha una gran operación de rescate.

El vicepresidente primero y ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo, junto a sus homólogos de Alemania, Italia, Austria y Portugal han enviado una carta a la Comisión Europea solicitando la creación de un nuevo impuesto sobre los beneficios de las empresas energéticas tras el conflicto en Oriente Próximo. "Los ministros Markus Marterbauer, Joaquim Miranda Sarmento, Lars Klingbeil, Giancarlo Giorgetti y yo preguntamos la Comisión Europea explorar un instrumento de solidaridad temporal para que las empresas energéticas contribuyan con los beneficios extraordinarios obtenidos durante la guerra y alivien la carga sobre los consumidores y contribuyentes", ha publicado el ministro Cuerpo a través de su red social 'X' este sábado. (Fuente: Comisión Europea/La Moncloa/DPA/Europa Press)

Por qué el rescate fue un hito militar

El rescate de Roger Locher representó un hito operacional para el Alto Mando estadounidense. Tras recibir el mensaje de radio el día vigesimosegundo desde su derribo, el general John Vogt, comandante de la 7ª Fuerza Aérea, ordenó la suspensión total de los ataques aéreos sobre Vietnam del Norte para concentrar los recursos disponibles en el rescate del piloto, según información de la Fuerza Aérea de Estados Unidos.

El operativo de búsqueda desplegó un total de 119 aeronaves, incluyendo helicópteros HH-53C Super Jolly Green Giant, aviones de ataque A-1H y distintos cazas de protección. La detección de la señal de radio permitió guiar a los helicópteros de rescate a través del terreno hostil, hasta que, el 2 de junio de 1972, con cobertura de bombardeo y escolta aérea, el capitán Dale Stovall pilotó el helicóptero que descendió sobre la zona, localizando a Locher gracias a los destellos de un espejo de señalización. Bajo fuego enemigo, logró extraer al oficial estadounidense sin que se registraran pérdidas entre los aparatos de rescate.

La hazaña de Locher dejó una profunda huella en la doctrina de rescate militar y la moral de las tripulaciones estadounidenses. El principio de “no dejar a nadie atrás” se reforzó significativamente y fue incorporado como elemento central en la formación de aviadores y equipos de búsqueda. Los protagonistas del rescate, como Stovall y Smith, recibieron condecoraciones como la Cruz de la Fuerza Aérea, y Locher continuó su carrera como instructor y comandante de vuelo y se retiró con el rango de coronel.