El ibis eremita, el ave que estuvo al borde de la extinción y que ahora regresa a los cielos de España: ya hay ejemplares en Cádiz y Girona

En nuestro país se realiza desde 2004 un programa de cría para recuperar la especie, que desapareció de Europa en el siglo XVII

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Ejemplar de ibis eremita. (Tero Linjama/iNaturalist)
Ejemplar de ibis eremita. (Tero Linjama/iNaturalist)

Durante siglos, el ibis eremita (Geronticus eremita) sufrió un grave retroceso que lo llevó a estar al borde de la extinción. Esta ave de plumaje negro, cabeza calva roja y un pico largo y curvado llegó en el pasado a contar con una distribución mucho mayor a la que tiene en la actualidad: sus ejemplares se encontraban en el norte de África, buena parte de Oriente Medio e incluso sur y centro de Europa.

Sin embargo, a finales del siglo XX ya solamente sobrevivía en Marruecos, donde en este momento quedaban cerca de 220 ejemplares. Los proyectos de recuperación para evitar la desaparición definitiva de esta emblemática especie y conseguir que retorne a lugares que históricamente ocupó han dado buenos frutos, aunque los resultados todavía son insuficientes.

España se ha erigido en las últimas décadas como uno de los bastiones del ibis eremita: en el sur peninsular, las sueltas de ejemplares han conseguido comenzar a recuperar poblaciones; además, desde hace varios años, Andalucía es el lugar elegido como zona de invernada para este ave, que en el marco del proyecto Waldrappteam llega desde el centro de Europa a través de una migración guiada por humanos.

Ejemplar de ibis eremita. (Attila Steiner/iNaturalist CC BY-NC 4.0)
Ejemplar de ibis eremita. (Attila Steiner/iNaturalist CC BY-NC 4.0)

La desaparición del ibis eremita en Europa

Desde 1994 a 2017, el ibis eremita estuvo catalogado como “en peligro crítico de extinción” —el grado de amenaza más elevado antes de su desaparición en estado silvestre— en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). En 2018, gracias a las medidas de gestión y la mejora del éxito reproductivo, la especie fue redefinida como “en peligro de extinción”.

Ya en la Edad Media, esta ave sufrió un serio retroceso por la caza y el cambio de uso del suelo en toda Europa. A lo largo del siglo XVII, el ibis eremita se extinguió en España y también en el resto de Europa. En los años 80 del siglo XX ya solamente quedaban dos poblaciones silvestres, bien separadas geográficamente y sin intercambio poblacional entre ambas, según señala la UICN: una colonia situada en Turquía, desaparecida en 1992, y otra en el sur de Marruecos, que es la única que ha logrado sobrevivir hasta nuestros días.

En la actualidad, según señala la organización ornitológica SEO/BirdLife, las principales amenazas a las que se enfrenta la especie son “el escaso número de ejemplares, con la consecuente falta de variedad genética; las altas tasas de mortalidad, o la proximidad de sus escasas colonias a núcleos de población humanos en expansión”.

Ejemplares de ibis eremita. (Thaïs Girard-Ang/iNaturalist CC BY-NC 4.0)
Ejemplares de ibis eremita. (Thaïs Girard-Ang/iNaturalist CC BY-NC 4.0)

Cádiz: lugar clave para la recuperación de la especie

Tras 400 años desde la desaparición del ibis eremita en España, hace un par de décadas comenzó a reintroducirse en nuestro país. A principios del siglo XXI, el programa Proyecto Eremita —realizado por el Zoobotánico Jerez (Cádiz) y la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía— ha logrado que comiencen a establecerse colonias en Andalucía. También en el centro de Europa se están llevando a cabo programas de cría y reintroducción; sin embargo, en la actualidad, la única población totalmente silvestre y autosuficiente continúa siendo la de Marruecos.

El objetivo del proyecto de la provincia gaditana, que comenzó en 2004 y contó con el asesoramiento científico de la Estación Biológica de Doñana (CSIC), era estudiar diferentes técnicas de liberación de ejemplares nacidos en cautividad para establecer una población sedentaria, estable y autosuficiente en la zona de suelta.

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El primer lugar elegido fue La Janda, “al ofrecer numerosos beneficios para la especie al contar con amplias zonas de campeo para alimentarse todo el año, así como acantilados rocosos, tanto costeros como de interior, donde anidar y reproducirse”.

Tal y como señala el Zoobotánico Jerez en su página web, este programa está basado en la crianza a mano de pollos nacidos en cautividad. Los humanos encargados de las crías, que actúan como padres adoptivos, portan cascos en forma de ibis eremita y camisetas negras para minimizar el efecto de la huella humana y evitar las interacciones con otras personas.

“La población ha ido aumentando poco a poco en libertad, aunque, en los últimos años y como en todos los proyectos de reintroducción, nos hemos encontrado con imprevistos o mortalidades no esperadas”, señalan desde el Proyecto Eremita. “La tasa de mortalidad natural en las aves de primer año es parecida a la que se ha registrado en poblaciones silvestres de cigüeña blanca, rondando el 60 % de los pollos volados”.

Con todo ello, se ha conseguido recuperar poblaciones en España: en Andalucía actualmente hay 300 ejemplares de ibis eremita, a los que se suman otros cerca de 300 del centro de Europa y unos 700 en Marruecos.

Liberan 19 ejemplares de ibis eremita en l'Empordà, Girona. (Jordi García Monte/Govern de Catalunya)
Liberan 19 ejemplares de ibis eremita en l'Empordà, Girona. (Jordi García Monte/Govern de Catalunya)

Sueltas de ibis eremita en Girona

Cádiz no es el único punto de España en el que el ibis eremita ha vuelto a surcar los cielos. Recientemente, en el Parc Natural dels Aiguamolls de l’Empordà (Girona) se ha llevado a cabo la suelta de 19 ejemplares a través de un proyecto impulsado por la Fundació Alive. El objetivo es establecer una población estable en el territorio y consolidar un modelo de restauración ecológica que pudiese replicarse en otros puntos del Mediterráneo.

Los 19 ejemplares de ibis eremita que han sido liberados en Girona proceden de Andalucía, desde donde fueron transportados en junio, cuando tenían alrededor de un mes de vida. Durante julio, los individuos fueron liberados de manera controlada por las mañanas y las tardes para que se habituaran al entorno y reconociesen el territorio, los puntos de alimentación y las zonas de descanso.

“Gracias a este proceso previo de aclimatación, los responsables del proyecto confían en que, una vez completada la liberación definitiva, los ibis ermitaños permanezcan establecidos en la misma zona e inicien el proceso de consolidación de una población estable”, señalan desde el Govern, que destaca que este hito “marca un antes y un después tanto en lo que respecta a la especie en Catalunya como a la repercusión a escala europea”.

Una migración guiada con destino a Andalucía

En los trabajos de recuperación de la especie, España no solo se erige como lugar de cría. Desde 2023, el proyecto Waldrappteam Conservation and Research ha elegido el sur de nuestro país como zona de invernada para el ibis eremita.

Una treintena de ibis eremitas llegan a Barbate guiados desde Viena por dos ultraligeros (Junta de Andalucía/Europa Press)
Una treintena de ibis eremitas llegan a Barbate guiados desde Viena por dos ultraligeros (Junta de Andalucía/Europa Press)

Desde 2004, el equipo de Waldrappteam orienta la migración de estas aves a bordo de aeronaves ultraligeras. De esta manera, los ejemplares son guiados hasta áreas más cálidas durante el invierno para facilitar la conservación de la especie. Desde el año en el que comenzó a realizarse este viaje aéreo hasta 2023, la ruta migratoria tenía como destino la Laguna de Orbetello (Italia), a donde los ibises eremita llegaban desde sus zonas de cría al norte de los Alpes.

Sin embargo, tal y como señala el equipo de investigadores en su página web, el calentamiento global supone un nuevo desafío para el ibis eremita: “Las aves de las colonias situadas en las estribaciones septentrionales de los Alpes tienen cada vez más dificultades para sobrevolar la barrera alpina en otoño”.

Por este motivo, desde 2023 se ha establecido una segunda ruta. Esta conduce hasta Vejer de la Frontera (Cádiz), donde se están liberando ejemplares en estado salvaje como parte del Proyecto Eremita. Este corredor es significativamente más largo: aproximadamente unos 2.600 kilómetros.

“Las aves liberadas tras la migración guiada por humanos se incorporan a esta población hasta su primer vuelo de regreso a las zonas de cría, que suele producirse en su tercer año”, explican desde Waldrappteam. “Las aves jóvenes, ya en crecimiento, siguen a las más experimentadas en otoño sin ninguna intervención humana. De este modo, se establece una nueva tradición migratoria”, algo que resulta clave para la autonomía de la especie y, por tanto, también para su conservación y recuperación.