Sebastián La Rosa, médico: “La pregunta no es si el magnesio sirve o no. La pregunta útil es para qué lo quieres usar, porque de eso depende su efectividad”

Este mineral esencial no puede compensar hábitos de vida poco saludables

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Una persona tomando una pastilla con agua.
El error más común es asumir que tomar magnesio incrementará los niveles de energía. Freepik

El uso de suplementos alimenticios se ha vuelto algo habitual en la vida cotidiana, pero en el caso del magnesio, su consumo solo resulta efectivo si existe una deficiencia. El médico Sebastián La Rosa advierte sobre la confusión que rodea a este mineral esencial, que se ha popularizado como suplemento para aumentar la energía, mejorar el rendimiento físico y favorecer la salud general.

Según La Rosa, el error más común es asumir que simplemente tomar magnesio incrementará automáticamente los niveles de energía o solucionará problemas de fatiga. “La pregunta no es si el magnesio sirve o no. La pregunta útil sería para qué lo quieres usar, porque de ahí depende completamente su efectividad”, explica.

En otras palabras, no todos los beneficios que se le atribuyen al magnesio se aplican a todas las personas por igual. Su impacto depende de las necesidades específicas del organismo y de la carencia del mineral en cuestión.

Según La Rosa, una de las áreas más importantes donde el magnesio juega un rol fundamental es la producción de energía en las células. Todas las células utilizan una molécula llamada ATP (adenosín trifosfato) como moneda de energía, y muchas enzimas que regulan procesos celulares dependen de la presencia de magnesio para funcionar correctamente.

(Imagen Ilustrativa Infobae)
Tomar magnsio no significa tener más energía, dependerá de si tienes carencia. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Sin embargo, advierte que esta relación no implica que tomar magnesio por sí solo genere un aumento instantáneo de energía. “Pasar de ahí a decir: ‘Si tomo magnesio, voy a tener más energía’, sería un error. Esto solo se cumple si tenías déficit de magnesio”, aclara. En personas con niveles normales del mineral, los efectos sobre la energía pueden ser mínimos o incluso imperceptibles.

No es un sustituto de hábitos saludables

La Rosa también subraya que el magnesio no puede compensar hábitos de vida poco saludables. “Si nunca haces ejercicio y nunca trabajas en mejorar tu salud mitocondrial, tomar magnesio no va a ser la solución para tener más energía”, afirma. Es decir, la suplementación solo complementa un estilo de vida que ya favorezca la producción y el uso eficiente de la energía en el organismo.

El especialista destaca que, para sacar el máximo provecho del magnesio, es necesario identificar el objetivo específico: si se busca mejorar el rendimiento deportivo, ayudar al sueño, regular la función muscular o aliviar el estrés, cada uso requiere estrategias diferentes y, en algunos casos, una combinación con otros nutrientes y hábitos saludables.

Primer plano de una persona joven con pelo corto, vestida con camiseta gris, llevando una pastilla blanca a la boca y sosteniendo un vaso de agua.
La efectividad del magnesio depende del contexto individual y del objetivo que se persiga. (Imagen Ilustrativa Infobae)

El mensaje central de La Rosa es claro: el magnesio no es una solución mágica ni un suplemento universal. Su efectividad depende del contexto individual y del objetivo que se persiga. Antes de incorporarlo a la rutina diaria, es recomendable evaluar los niveles de este mineral, comprender las necesidades propias del cuerpo y, de ser necesario, consultar con un profesional de la salud.

El magnesio es un aliado potente, pero solo si se usa correctamente. Además, el exceso de confianza en los suplementos puede generar falsas expectativas y descuidar hábitos esenciales para la energía y el bienestar. Según Medline Plus, el magnesio contribuye al funcionamiento normal de músculos y nervios, al sistema inmunitario, al corazón, a los huesos, al control de glucosa y a la producción de energía.