49 años del peor accidente aéreo de la historia que dejó 583 muertos en Tenerife: el descontrol del aeropuerto de Los Rodeos por una bomba en Las Palmas

La aviación comercial implementó una serie de reformas enfocadas en la seguridad y las comunicaciones a raíz del desastre de 1977

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Accidente de Tenerife de 1977 (Guardia Civil)
Accidente de Tenerife de 1977 (Guardia Civil)

Tenerife vivió una de las peores tragedias de la historia reciente de España el 27 de marzo de 1977. La de mayor número de víctimas: 583 muertos en total. El choque de dos aviones Boeing en el aeropuerto de Los Rodeos pasó a la historia como el mayor accidente aéreo del que hoy se cumplen 49 años.

Aquel día, el primer desastre se dio lejos de ahí, en la terminal del Aeropuerto de Las Palmas, en las Islas Canarias. Una bomba que puso MPAIAC (Movimiento por la Autodeterminación e Independencia del Archipiélago Canario) obligó a evacuar el edificio y el miedo a que pudiera detonar una segunda provocó que el tráfico aéreo se desviara a Tenerife. Y los errores de comunicación entre pilotos y torre de control terminaron provocando este desastre.

Accidente de Tenerife de 1977 (Ministerio de Transporte)
Accidente de Tenerife de 1977 (Ministerio de Transporte)

Cronología del accidente de Tenerife

El Boeing 747 de KLM, identificado como PH-BUF, llegó a las 13:38 horas y fue estacionado junto a otras aeronaves, entre ellas el Boeing 747 de Pan Am, que arribó poco después. La congestión en la pista obligó a que ambos gigantes permanecieran en posiciones complicadas para las maniobras, en medio de una situación caótica y a la que ningún operador está acostumbrado.

Tras la reapertura de Las Palmas, Pan Am solicitó permiso para encender motores, pero el KLM bloqueaba su salida. El comandante del KLM, anticipando posibles retrasos para repostar en Las Palmas, decidió cargar 55.500 litros de combustible con los pasajeros a bordo, operación que demoró cerca de media hora. Tras esto, el KLM inició el despegue sin la autorización exacta, creyendo erróneamente que la pista estaba libre, mientras el avión de Pan Am seguía rodando por ella.

El Ministerio de Transportes, en su análisis oficial, señala directamente al comandante del KML, porque “no obedeció el ‘standby for take-off...’”. La densa niebla, la mala visibilidad, las comunicaciones confusas con la torre de control y la interpretación errónea de las instrucciones contribuyeron a que ambas aeronaves coincidieran en la pista. El choque fue brutal, provocando la muerte de 583 pasajeros de un total de 644 personas a bordo, dejando solo a 61 supervivientes.

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Cómo el accidente cambió los vuelos comerciales

Tras el accidente, la aviación comercial implementó una serie de reformas enfocadas en la seguridad y la claridad de las comunicaciones entre pilotos y controladores. Uno de los cambios clave fue la revisión de la fraseología utilizada durante las operaciones, eliminando el uso ambiguo del término “take-off”, que antes se empleaba en distintas instrucciones, y que ahora solo se permite en el momento exacto de la autorización de despegue. Esta medida busca evitar confusiones como la ocurrida en Los Rodeos.

La introducción de sistemas tecnológicos como el Datalink ha supuesto un avance adicional, ya que permite que las instrucciones entre la cabina y la torre de control se transmitan por escrito y aparezcan en pantalla, reduciendo la posibilidad de errores de interpretación. Desde 2008, se exige a los pilotos acreditar y renovar periódicamente un nivel de inglés específico, fortaleciendo el uso de un idioma común. También se ha potenciado el trabajo en equipo dentro de la cabina, adoptando una dinámica menos jerárquica y más colaborativa.