Alexandra Jiménez explica en ‘El Hormiguero’ cómo una condición neurológica le hace sentir el dolor ajeno: “Tengo una sensación física rarísima”

La actriz detalló que ver a otra persona sufrir una herida provoca en su propio cuerpo una reacción física involuntaria

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Alexandra Jiménez durante su visita a 'El Hormiguero' (El Hormiguero)
Alexandra Jiménez durante su visita a 'El Hormiguero' (El Hormiguero)

La visita de Javier Cámara y Alexandra Jiménez al plató de El Hormiguero ha servido como preámbulo para el inminente estreno de ’53 domingos’, la nueva película dirigida por Cesc Gay que llega a Netflix el 27 de marzo. En una atmósfera impregnada de anécdotas profesionales y confidencias personales, los dos intérpretes han expuesto tanto los entresijos de la obra como algunos aspectos menos conocidos de sus trayectorias vitales y de salud.

El filme, protagonizado asimismo por Carmen Machi y Javier Gutiérrez, narra el reencuentro de tres hermanos que deben tomar una decisión relevante sobre el futuro de su padre. La película traslada a la pantalla la adaptación de una obra teatral homónima, bajo la dirección y el guion del propio Cesc Gay.

Uno de los elementos diferenciales reside en la manera en que los personajes encarnan diversos roles familiares, lo que ―en palabras de Javier Cámara ― “se ve muy bien a través de las personalidades de cada hermano y cómo los padres tienden a compararte”.

Los actores han detallado que sus personajes representan a un matrimonio; mientras los tres hermanos se ven obligados a decidir, la esposa, encarnada por Alexandra Jiménez, propicia activamente el encuentro e incluso disfruta observando la inminente discusión, según ha explicado la propia actriz. Un rasgo específico del film es el uso de la ruptura de la cuarta pared, permitiendo así un vínculo directo entre la ficción y el público.

Condiciones neurológicas

Durante la conversación, Alexandra Jiménez ha confesado padecer varias condiciones neurológicas que influyen en su vida cotidiana y en el ejercicio de su profesión. La actriz se define a sí misma como “un nueve en hipocondría” en una escala de cero a diez, y ha añadido: “Si me duele un dedo, mi mente ya proyecta todas las posibilidades”.

Pero uno de los aspectos más singulares es su diagnóstico de sinestesia de tacto espejo: “Al ver a una persona hacerse una herida o un corte, hay una traducción en tu cuerpo porque tu cerebro reconoce eso y se lo apropia”, ha manifestado, precisando que entonces “siente un temblor” que recorre su cuerpo y le resulta imposible ignorar la reacción física.

“Tengo una sensación física rarísima”, reconoce Jiménez, que ha descubierto esta capacidad hace poco tiempo, después de leer el libro La mujer temblorosa o la historia de mis nervios de Siri Hustvedt.

Alexandra Jiménez y Javier Cámara en su entrevista en 'El Hormiguero' (El Hormiguero)
Alexandra Jiménez y Javier Cámara en su entrevista en 'El Hormiguero' (El Hormiguero)

A esta experiencia se une la prosopagnosia, una alteración que le dificulta memorizar y reconocer rostros, incluidos los propios. La actriz ha explicado que tiene que realizar “muchos ejercicios y trucos” en los rodajes para no confundir a sus compañeros y que, en ocasiones, incluso llega a no reconocerse frente a un espejo.

“He llegado a tal punto que ni yo misma me reconozco ante un espejo. En una tienda me ha llegado a pasar de ir caminando, ver un espejo y decir: ‘¿Esa señora no se aparta?’ Y soy yo”, ha relatado en directo. Todo ello, unido incluso a la coulrofobia (miedo a los payasos), configura un cuadro peculiar que Jiménez narra con naturalidad y sentido del humor, recalcando que se esfuerza por no dejar que estas limitaciones condicionen su trabajo diario.

Experiencias familiares y profesionales

Ambos intérpretes coinciden en su posición como los menores de sus respectivas familias. Alexandra Jiménez ha compartido que, por ese motivo, posee “muy pocas fotos de infancia”, ya que, frente al “millón” de instantáneas de su hermana mayor, ella solamente cuenta con “unas tres”. La actriz atribuye esta situación al “desgaste de los padres” y añade que no estrenaba casi nunca ropa ni libros, herencia habitual entre los benjamines.

Por su parte, Javier Cámara también ha afirmado que durante años creyó aparecer en las fotos familiares que en realidad correspondían a un primo suyo, de nombre Alfon, desvelándose la confusión ya en su etapa adulta. Sobre la cuestión de los rodajes, ambos han desacreditado el mito de que las películas generan lazos de amistad profundos entre actores y equipo.

“No, estás deseando no ver a nadie”, ha sintetizado Cámara, señalando que las frases referidas a la supuesta camaradería son, en realidad, fórmulas convencionales que se emplean en las despedidas de rodaje. Jiménez ha secundado la opinión: “No”.

El Hormiguero, de los programas más vistos de la televisión en España

En el repaso a sus trayectorias profesionales, los dos intérpretes han narrado algunas de las situaciones más insólitas vividas en los inicios de sus carreras. Jiménez ha recordado su experiencia como “culo de elefante” en un programa infantil, donde debía moverse al ritmo marcado sin apenas visibilidad, mientras pensaba que la situación solo podía mejorar.

Cámara ha contado que en su etapa formativa en Logroño participó como marionetista en representaciones infantiles que acabaron con los niños destrozando el teatrillo y apropiándose de las marionetas.