El nuevo método para realizar mamografías llega a España: está en fase de validación y es más cómoda que la radiografía tradicional

Esta revolucionaria técnica para detectar el cáncer no produce dolor ni utiliza radiación

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Doctora observando una mamografía (Shutterstock)
Doctora observando una mamografía (Shutterstock)

Las mamografías son la herramienta más útil de la que disponemos actualmente para identificar cambios anormales en el seno que pueden derivar en cáncer. Gracias a esta radiografía se obtiene una imagen del tejido mamario que permite al equipo médico observar algo extraño. La primera mamografía se recomienda generalmente a los 40 años, aunque en España se retrasa hasta los 45 o 50 años.

Durante una mamografía, la paciente se coloca de pie frente a un equipo de rayos X diseñado especialmente para examinar las mamas. El técnico posiciona cada seno entre dos placas plásticas que lo comprimen de manera controlada. Esta presión puede causar cierta incomodidad o molestia momentánea, pero es necesaria para extender el tejido mamario y lograr imágenes más precisas y detalladas.

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El procedimiento incluye la toma de radiografías de ambos senos desde diferentes ángulos, generalmente una vista frontal y otra lateral. Estas imágenes permiten evaluar con mayor exactitud cualquier cambio o anomalía en el tejido. Posteriormente, un radiólogo revisa detenidamente los resultados para detectar señales tempranas de cáncer de mama u otras alteraciones que puedan requerir tratamiento.

Sin embargo, la forma tradicional de hacer las mamografías podría cambiar gracias a una novedosa técnica que no requiere compresión de las mamas ni radiación ni produce molestias. Así lo explica el doctor Felices a través de sus redes sociales: “Imagínate tumbarte cómoda boca abajo en una camilla, meter el pecho en un agua tibia, esperar unos tres minutos tranquilamente y listo. Sin compresión, sin dolor y, por si fuera poco, sin radiación”.

Una doctora examina una mamografía en una clínica en Niza, sureste de Francia (REUTERS/Eric Gaillard)
Una doctora examina una mamografía en una clínica en Niza, sureste de Francia (REUTERS/Eric Gaillard)

Esta revolución viene de la mano de una tomografía computarizada por ultrasonido en tres dimensiones. Es decir, en lugar de utilizar rayos X, hace uso de “un anillo de ultrasonido que abraza la mama por completo y crea una imagen en tres dimensiones”. Mientras tanto, la mujer solo debe esperar tumbada sobre la camilla.

Una mamografía innovadora aún en pruebas

Esta revolucionaria mamografía aún se encuentra en validación en hospitales punteros como el Vall d´Hebron de Barcelona. El proceso es lento, “no podemos dar un paso en falso con algo tan importante”, asegura el especialista. “Necesitamos garantizar que este método detecta el cáncer de mama igual o mejor que la mamografía para seguir siendo capaces de diagnosticar el cáncer cuando aún estamos a tiempo de curarte. Mientras tanto, los técnicos hacemos todo lo posible para que te sientas cómoda”, expone.

Actualmente, la mamografía sigue siendo la herramienta que salva millones de vidas al detectar en sus fases más tempranas el cáncer. En España, una de cada ocho mujeres sufrirá esta enfermedad en algún momento de su vida, según datos de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM). Se estima que 38.318 personas recibirán un diagnóstico de cáncer de mama en 2026.

La instauración de una técnica que no produzca dolor facilitaría que muchas mujeres que no acuden a las revisiones por miedo a las molestias no pierdan la cita. “De momento, no te saltes tus mamografías, pero ese futuro sin dolor está a la vuelta de la esquina”, ha aconsejado el especialista.