Kate Middleton deslumbra en la última cena de gala en Windsor: un espectacular vestido en verde esmeralda y la tiara favorita de Lady Di

La princesa de Gales recibió al presidente de Nigeria, Bola Tinubu, y su esposa, Oluremi Tinubu en un banquete ofrecido por Carlos III

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El príncipe Eduardo, Kate Middleton y el príncipe Guillermo, llegan a un banquete de Estado en el Salón de San Jorge, en el Castillo de Windsor, en Windsor, 2026. (HENRY NICHOLLS/Pool vía REUTERS).
El príncipe Eduardo, Kate Middleton y el príncipe Guillermo, llegan a un banquete de Estado en el Salón de San Jorge, en el Castillo de Windsor, en Windsor, 2026. (HENRY NICHOLLS/Pool vía REUTERS).

El Castillo de Windsor volvió a desplegar todo su esplendor este miércoles con motivo de la cena de Estado ofrecida por Carlos III y la reina Camila en honor al presidente de Nigeria, Bola Tinubu, y su esposa, Oluremi Tinubu. Una velada marcada por la solemnidad, el protocolo y, especialmente, por la elegancia de Kate Middleton, quien volvió a acaparar todas las miradas con una puesta en escena cargada de simbolismo.

La princesa de Gales protagonizó uno de los momentos más comentados de la noche al recuperar la estética más clásica de la realeza británica. Si durante el recibimiento oficial había apostado por un estilo contemporáneo, en la cena de gala optó por un giro radical hacia la tradición, con un estilismo que combinaba sofisticación, historia y un claro guiño diplomático hacia los invitados.

Para la ocasión, Kate Middleton eligió un vestido largo confeccionado en gasa de seda en tono verde esmeralda, una elección que no fue casual. Este color, presente en la bandera de Nigeria, funcionó como un homenaje visual al país representado por los invitados de honor. El diseño destacaba por su cuello alto tipo perkins, mangas abullonadas con transparencias y una silueta fluida que aportaba ligereza y movimiento al conjunto. El resultado fue una imagen etérea, elegante y perfectamente alineada con el carácter ceremonial del evento.

Catalina, princesa de Gales, asiste a un banquete de Estado en honor del presidente de Nigeria, Bola Ahmed Tinubu, y la primera dama, Oluremi Tinubu, en el Castillo de Windsor, Berkshire, el 18 de marzo de 2026. (Aaron Chown/Pool vía REUTERS).
Catalina, princesa de Gales, asiste a un banquete de Estado en honor del presidente de Nigeria, Bola Ahmed Tinubu, y la primera dama, Oluremi Tinubu, en el Castillo de Windsor, Berkshire, el 18 de marzo de 2026. (Aaron Chown/Pool vía REUTERS).

Sin embargo, más allá del vestido, fue el uso de la histórica tiara lo que reforzó el peso simbólico del conjunto. La princesa volvió a lucir la emblemática tiara Cambridge Lover’s Knot, una de las piezas más reconocibles del joyero real británico. Esta diadema, elaborada en 1913 por la firma Garrard por encargo de la reina María de Teck, está compuesta por arcos de diamantes rematados con perlas colgantes, y se inspira en un diseño anterior perteneciente a la familia Cambridge.

La tiara adquirió una dimensión especial en el imaginario colectivo tras ser utilizada con frecuencia por Diana de Gales, quien la convirtió en una de sus señas de identidad, a pesar de que su peso le resultaba incómodo. Tras su divorcio, la joya regresó al patrimonio de la Corona, y años más tarde fue recuperada por Kate Middleton, consolidándose como una de sus elecciones más icónicas en actos de gala.

El resto de las joyas también estuvo a la altura de la ocasión. La princesa completó su estilismo con unos pendientes de zafiros y diamantes procedentes del joyero de la reina madre, una pieza de inspiración art déco que añade profundidad histórica al conjunto. Estos pendientes, utilizados por primera vez en la década de 1960, permanecieron durante años sin salir a la luz hasta que la princesa los recuperó en la última década.

Catalina, princesa de Gales, y Guillermo, príncipe de Gales, asisten al banquete de Estado en honor del presidente de Nigeria, Bola Ahmed Tinubu, y la primera dama, Oluremi Tinubu, en el Castillo de Windsor, Berkshire, durante el primer día de su visita de Estado al Reino Unido. 18 de marzo de 2026. (Aaron Chown/Pool vía REUTERS),
Catalina, princesa de Gales, y Guillermo, príncipe de Gales, asisten al banquete de Estado en honor del presidente de Nigeria, Bola Ahmed Tinubu, y la primera dama, Oluremi Tinubu, en el Castillo de Windsor, Berkshire, durante el primer día de su visita de Estado al Reino Unido. 18 de marzo de 2026. (Aaron Chown/Pool vía REUTERS),

A nivel protocolario, Kate Middleton incorporó además las insignias propias de su rango dentro de la familia real. Entre ellas, la banda de la Real Orden Victoriana —distinción que le fue concedida por Isabel II— y la insignia de la Orden de la Familia Real, que incluye la efigie de Carlos III. Estos elementos no solo completan el atuendo, sino que subrayan su posición dentro de la institución.

La cena de Estado se celebró tras una jornada intensa en la que los príncipes de Gales habían participado previamente en el recibimiento oficial a la delegación nigeriana en Londres. En ese primer acto, la princesa sorprendió con un conjunto de inspiración contemporánea firmado por una diseñadora de origen nigeriano, reforzando así el mensaje de cercanía cultural que también estuvo presente en la velada nocturna.

Quién es quién en la casa real británica: del rey Carlos, el más tardío de la historia, al polémico príncipe Andrés.

Nada se deja al azar

El evento en Windsor no solo sirvió como escenario para el despliegue de la diplomacia británica, sino también como escaparate del patrimonio histórico y cultural del país. Las cenas de Estado, cuidadosamente coreografiadas, combinan tradición, política y representación simbólica, y en ellas cada detalle —desde el menú hasta el vestuario— cumple una función específica.

En este contexto, la elección de Kate Middleton no fue únicamente estética. Su estilismo actuó como una herramienta diplomática más, capaz de transmitir respeto, reconocimiento y conexión con los invitados. Una estrategia que, lejos de ser nueva, forma parte de la llamada “diplomacia de la moda”, en la que cada decisión visual tiene un significado.