Fran Sánchez, psicólogo: “Hay una fórmula que te puede ayudar a poner límites en todas tus relaciones”

Comunicar las necesidades desde la propia perspectiva evita conflictos innecesarios en las relaciones

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Dos mujeres hablando. (Freepik)
Dos mujeres hablando. (Freepik)

Muchas personas tienen dificultades para poner límites en sus relaciones personales. El miedo al conflicto, a incomodar al otro o incluso a perder la relación hace que, en muchas ocasiones, las propias necesidades queden en segundo plano. Y cuando finalmente se intenta establecer una barrera, a menudo ocurre después de haber acumulado frustración durante mucho tiempo. Eso puede provocar que el mensaje se exprese desde el enfado o el cansancio, lo que facilita que la otra persona lo perciba como un ataque y reaccione a la defensiva.

El psicólogo Fran Sánchez explica, a través de un vídeo publicado en su cuenta de TikTok (@minddtalk), una fórmula sencilla para poner límites de forma clara y respetuosa, sin generar conflictos innecesarios. Según señala, la clave no está únicamente en las necesidades en sí, sino en la manera en que se comunican.

“Muchas veces marcamos límites desde la imposición”, señala el especialista. Por lo que es habitual escuchar frases como “tienes que tratarme así”, “tienes que implicarte más” o “tienes que hacer esto”. Según Sánchez, ese tipo de mensajes suelen aparecer cuando la persona ya se siente cansada o frustrada por una situación que lleva tiempo repitiéndose.

El problema es que esa forma de comunicar esa prioridad personal suele provocar una reacción defensiva en la otra persona. Aunque el mensaje pueda ser comprensible, el tono de orden o reproche hace que el receptor lo perciba como un ataque o como un intento de controlar su libertad. “La otra persona puede entender lo que quieres decir, pero la forma en que lo recibe hace que se bloquee o se cierre”, explica el psicólogo.

Dos personas hablando a espaldas
Dos personas hablando a espaldas de otra.(Freepik)

Para ilustrarlo, Sánchez plantea un ejemplo común en las relaciones de pareja: la necesidad de pasar tiempo de calidad juntos. Por ejemplo, alguien puede necesitar verse al menos una vez a la semana, y si en ocasiones puntuales no se puede cumplir, no suele haber problema, pero la situación cambia cuando, de forma habitual, la otra persona prioriza otras actividades.

En ese punto aparece el conflicto. Según el psicólogo, es frecuente que la frustración lleve a expresar el límite de manera brusca: “Estoy harto, tienes que prestarme más atención; si no, esta relación no tiene sentido”. Aunque la necesidad sea legítima, el mensaje llega como una imposición y aumenta la probabilidad de discusión.

Los límites no consisten en controlar a la otra persona

La alternativa que propone Sánchez consiste en reformular el mensaje desde la propia necesidad, no desde la exigencia. En lugar de ordenar, recomienda explicar cómo se vive la situación y qué es lo que cada uno necesita para sentirse bien dentro de la relación: “Para mí es muy importante tener cierta regularidad en el tiempo de calidad que paso con mi pareja. No podría estar en una relación donde esto no sucediera porque lo pasaría mal. ¿Crees que podemos encontrar alguna solución para que esto cambie?”.

Una pareja enfadada. (Pexels)
Una pareja enfadada. (Pexels)

Con este enfoque, se transmite exactamente el mismo límite, pero se evita imponerlo. Además, se deja espacio para que la otra persona decida si quiere o puede construir ese tipo de relación. Para el psicólogo, este detalle es fundamental: comunicar estas necesidades no consiste en controlar al otro, sino en mostrar qué es necesario para que la relación funcione.

Si la otra persona no está dispuesta a cambiar o a buscar un punto intermedio, eso no significa necesariamente que el límite esté mal planteado. En muchos casos, indica simplemente que existe una incompatibilidad entre ambas personas. Al final, estas necesidades no se tratan de ganar una discusión, sino de cuidar la relación sin dejar de cuidarse a uno mismo.