
El hígado graso es una epidemia que se propaga de forma silenciosa especialmente entre los adultos jóvenes. La esteatosis hepática, como se le conoce en términos médicos, es una afección caracterizada por la acumulación excesiva de grasa en las células del hígado. Según la Clínica Mayo, se considera hígado graso cuando más del 5 % del peso del órgano corresponde a grasa.
Los hábitos de vida juegan un papel fundamental en esta patología hepática; por ejemplo, el consumo de alcohol. Sin embargo, el azúcar también tiene un rol crucial y, en ocasiones, puede pasar más desapercibida. El azúcar favorece la acumulación de grasa y puede desencadena procesos patológicos que desembocan en la llamada enfermedad del hígado graso no alcohólico.
Un estudio publicado en el Journal of Hepatology observó que la ingesta diaria de bebidas endulzadas con fructosa libre y sacarosa genera un aumento de dos veces mayor de grasa en el hígado en comparación con quienes no consumen ese tipo de bebidas. En el proceso de metabolización, el hígado almacena la grasa restante de estos azúcares simples y, con el tiempo, sus células pueden ser reemplazadas progresivamente por adipocitos, lo que contribuye de forma directa al desarrollo del hígado graso no asociado al consumo de alcohol.
Los peligros del azúcar en el hígado
El riesgo de enfermedad hepática se incrementa notablemente cuando el consumo cotidiano de azúcar se suma a otros factores como la obesidad y la diabetes tipo 2. Desde la Asociación Catalana de Pacientes Hepáticos (ASSCAT) señalan que el azúcar puede resultar igual de nocivo que el alcohol para el hígado, incluso sin que exista un exceso de peso corporal.
El deterioro hepático, según expone la organización British Liver Trust, implica una alteración en la capacidad del órgano para procesar y eliminar toxinas. Esta disfunción puede revertirse si hay un cambio sostenido hacia un estilo de vida más saludable y una alimentación adecuada. Mantener bajo control la ingesta de azúcares, tanto en bebidas como en otros productos, es central para preservar la salud hepática.
Cómo reducir el daño hepático
La Asociación Estadounidense del Corazón recomienda limitar el consumo diario de azúcares añadidos con el objetivo de reducir el riesgo de enfermedades metabólicas y cardiovasculares. En concreto, aconseja que la ingesta no supere las 100 calorías al día en las mujeres (lo que equivale aproximadamente a 24 gramos o seis cucharaditas de azúcar) y las 150 calorías diarias en los hombres, es decir, unos 36 gramos o cerca de nueve cucharaditas. Estas recomendaciones se refieren únicamente a los azúcares añadidos durante la elaboración o el procesamiento de los alimentos, no a los azúcares que se encuentran de forma natural en productos como las frutas o la leche.
Este límite pretende ofrecer una referencia clara y práctica para ayudar a la población a controlar el consumo de azúcar, ya que muchos alimentos de consumo habitual contienen cantidades importantes sin que siempre seamos conscientes de ello. Bebidas azucaradas, productos de bollería, cereales industriales, salsas preparadas o algunos alimentos ultraprocesados pueden aportar una cantidad considerable de azúcares añadidos a la dieta diaria, lo que hace más fácil superar las recomendaciones sin darse cuenta.
Últimas Noticias
El subsuelo español, la clave para que Europa deje de depender de los minerales críticos chinos
En 2024 el sector minero alcanzó en España un valor de 3.628 millones de euros y emplea a 30.234 personas repartidas en 2.592 explotaciones

El alimento que siempre tiras después de cocinar y que es un fertilizante natural para esta planta
Las cáscaras de huevo mejoran la calidad de la tierra, fortalecen los tejidos vegetales y crean bolsas de aire que mejoran el drenaje

Polémica por el peligroso adelantamiento en bicicleta de Aleix Espargaró: “Es línea discontinua, con visibilidad clara y a un coche que iba a 30 km/h”
El equipo ciclista Lidl-Trek, del que es embajador, se ha pronunciado: “No refleja nuestros valores”

La madre de un menor denuncia que el profesor de religión del colegio de su hijo le ha agredido varias veces: “Salió aterrorizado”
La familia ha trasladado al menor a otro centro educativo, ante la falta de medidas de la escuela

Un padre contrata a un detective para conseguir la custodia compartida de sus hijos, pero la Justicia lo rechaza por la alta conflictividad con su exmujer
Aunque el hombre intentó demostrar una nueva convivencia de su exmujer en el domicilio familiar, el fallo descarta las pruebas y mantiene el uso de la vivienda y la custodia materna sin cambios para la familia


