Alicia Sánchez, secretaria nacional de Mujer e Igualdad de la Asociación Unificada de Guardias Civiles (AUGC), lleva más de 30 años en la Guardia Civil rompiendo esquemas y luchando por la igualdad dentro de un cuerpo históricamente “masculinizado”. Natural de Salamanca, ingresó en la sexta promoción de mujeres, “en 1993, en el siglo pasado”, no tanto por “vocación”, un poco más por presentarse. Sin embargo, esa entrada casi casual la llevó a identificar desde el inicio las profundas desigualdades que enfrentan las mujeres en la institución.
Desde pedir salas de lactancia hasta exigir chalecos antibalas adaptados a todos los cuerpos, Alicia Sánchez ha sido una voz constante contra las prácticas discriminatorias. Tal como ella misma explica: “Te rebotas cuando ves que tus compañeros tienen un chaleco antibalas y tú no tienes ninguno o que, por ser madre, si estás de baja por embarazo, te quitan una productividad”, situaciones que le hicieron iniciar una lucha por cambios estructurales dentro de la Guardia Civil.
A día de hoy, y pese a las resistencias internas y el reto de encarar un cuerpo donde sólo el 11,15% son mujeres, repasa su trayectoria en Infobae, como una de las caras más visibles de la reivindicación por la igualdad en las fuerzas de seguridad en España.
Pregunta: ¿Por qué decidiste entrar en la Guardia Civil?
Respuesta: Entré en 1993, en el siglo pasado (risas). Yo realmente desde que era pequeña, que suena un poco a tópico, quería ser militar, porque veía películas de guerra y me fascinaban, pero las mujeres no podían ser militares en ese momento. Ya en 1988 pudieron ser militares y guardias civiles y entonces con 19 años me juntaba con gente, con hombres, que se estaban presentando a la Policía y a la Guardia Civil y dije: “Pues voy a presentarme”.
“Imagina un cuerpo totalmente masculinizado, lleno de hombres muy hombres, todos muy machos, que durante más de 140 años solo han entrado hombres y, de repente, entran 197 mujeres en la primera promoción”
Realmente no tenía vocación, que es algo que me echaron muchas veces en cara al inicio de mi carrera profesional, pero la vocación me vino después. Me presenté por presentarme, aprobé y entré en la academia, que era un mundo totalmente desconocido para mí.
P: ¿Cuántas mujeres había en tu promoción?
R: Mi promoción, que es la del 98 y 99, han sido promociones muy grandes de hombres y mujeres y éramos casi 400 mujeres de unos 5.000 efectivos. Hay un cuaderno de la Guardia Civil, del treinta aniversario del ingreso de la mujer en el cuerpo, que deja muy claro que aquí nunca ha habido cupos. Sin embargo, en aquella época solamente estaban habilitadas 400 camas para mujeres, por lo que no había cupos para bien, pero sí había cupos en lo negativo, ya que no podíamos ingresar más de 400. Éramos muy poquitas. Ahora somos un poquito más de un 11% y entonces seríamos un 3%.
P: Una vez entras, ¿Qué es lo que ves que te mueve para empezar esa lucha por la igualdad, que te hace decir ‘esto no está bien’?
R: Imagina un cuerpo totalmente masculinizado, lleno de hombres muy hombres, todos muy machos, que durante más de 140 años solo han entrado hombres y, de repente, entran 197 mujeres en la primera promoción, para después ir entrando el resto. Yo lo comparo como cuando entras en una casa en la que todos los hijos son varones y de repente llega la niña. Así era como nos trataban, como la niña. Nos intentaban sobreproteger y no reconocían nuestras necesidades. Entonces, es como decirle a un padre, en este caso a una institución “Oiga, yo tengo esta necesidad”. Tardabas en decirlo, tardaban en reconocerlo y tardaban en cambiar las cosas. De hecho nuestra uniformidad era con falda y tacones, que es supercómoda para perseguir ladrones, entonces me encontré de bruces con un mundo totalmente machista.

P: ¿Cuáles fueron los primeros pasos para buscar esa igualdad?
R: Bueno, es complicado, porque empiezas revolviéndote un poco contra tus propios compañeros, cuando te sobreprotegen, cuando te hablan como si fueras una niña, cuando eres una guardia civil con una pistola en la cintura y la gente de la calle te ningunean por ser mujer. Te rebotas cuando llegas a un cuartel y no tienes vestuario para ti, y te toca cambiarte en el baño, donde está el váter y empiezas a pedir. Te rebotas cuando ves que tus compañeros tienen un chaleco antibalas, aunque lo tengan que compartir entre ellos, y tú no tienes ninguno. Cuando a ti, por ser madre, si estás de baja por embarazo, te quitan una productividad. O sea, cuando ves que te penalizan por el mero hecho de ser mujer desde el principio.
Chalecos, salas de lactancia y evitar los test de embarazos obligatorios
P: Comentas que estuviste metida en un proceso judicial, en el que incluso estuviste en riesgo de entrar en prisión. ¿Cómo fue eso?
R: Eso fue por el tema que he comentado de los chalecos. Los hombres tenían chalecos antibalas, pero nosotras no teníamos ni siquiera chalecos. Entonces, empezamos una campaña de “un agente, un chaleco”. Yo no tenía chaleco y en 2008 me compré uno con mi dinero, igual que hicieron muchos de mis compañeros. Yo lo estuve utilizando durante años y un buen día, un jefe que llevaba viéndome con mi chaleco años, decidió que yo no podía utilizar ese chaleco. Yo pedí que me dieran un chaleco adaptado a mi cuerpo. Es de primero de Biología, que los hombres y las mujeres tienen cuerpos diferentes, por lo que me negué a ponerme el chaleco que me obligaban a poner, que era masculino, que lo querían llamar unisex, pero era masculino. La talla más pequeña me oprimía el pecho y la talla, que era un poco mayor, no me dejaba moverme, parecía una tortuga ninja. Entonces, en un control de una autovía cerca de Portugal, yo me puse mi chaleco y este señor, que era un oficial, en lugar de defender mi integridad física, como debería cualquier jefe debe defender a su subordinado, pues viene y me ataca.

Ya me había atacado antes del control, pero esta vez me dijo que, “hombre, fulanito, que es igual de alto que tú, usa esta talla y tú puedes usarla igual”. A lo que le contesté“: ”Si no entiende que yo tengo tetas y cadera, pues no sé cómo explicártelo". Entonces, como me puse mi chaleco, lo consideró un delito de insubordinación el desobedecerle. Y directamente, sin pedir una segunda opinión a los jurídicos, me abrió diligencias penales en un juzgado togado militar. La pena mínima son cuatro meses de prisión, y no es lo mismo que cualquier delincuente al que se juzga en un procedimiento ordinario, que si no hay dos años de prisión, no ingresa. En el togado militar, o sea, en el Código Penal militar, que nos aplican a los y las guardias civiles, con cuatro meses ingresas en prisión. Y esa era la pena mínima que a la que yo me vi enfrentada, que luego salió todo bien.
P: A parte del tema de los chalecos, ¿qué otros logros has conseguido de los que te sientas realmente orgullosa?
R: No son tan solo logros, sino también conseguir no retroceder. Uno que recuerdo es en 2023, la Guardia Civil decide que a todas las mujeres que se presentan, les van a hacer una prueba de embarazo, porque les da la gana, porque sí, porque el servicio médico quiere hacerlo e incluso sacaron una licitación para comprar test de embarazo. Preguntamos la razón y nos dicen que, “bueno, que están ahí por si el servicio ginecológico o médico quiere hacer una prueba de embarazo”. El embarazo no está dentro del cuadro de exclusiones de la Guardia Civil, no es una enfermedad, no es una malformación. Entonces pusimos el grito en el cielo, pedimos explicaciones, porque retrocedimos bastante. Esto, con la nueva directora o con la anterior, con María Gámez, seguramente en cuanto lo hubiéramos dicho, no habría pasado, pero tuvimos que pedir que retiraran las pruebas de embarazo a las mujeres que opositan, porque el comentario que te vienen a decir es: “Bueno, es que no son guardias civiles, es que son mujeres, ciudadanas de la calle”, como si tuvieran más derecho a hacerle una prueba a una mujer. Nos han intentando tutelar.

Otro ejemplo es el tema de las salas de lactancia. También tuvimos una lucha muy fuerte con las salas de lactancia y conseguimos que en la Dirección General hubiera una sala de lactancia en 2023. ¡2023! Las mujeres ingresaron en 1988. En la Dirección General hay alrededor de 400 mujeres y en todos estos años, ¿ninguna ha dado de mamar a su hijo? ¿Ninguna ha sido madre? Nosotros desconocíamos que no hubiera sala de lactancia, porque lo dábamos por hecho, que la tenía que haber, pero a raíz de un hecho que ocurrió con una compañera, conseguimos que hubiera una sala de lactancia allí. Y ahora hay más salas en diferentes sitios. Yo creo que son logros que hemos encabezado de manera muy férrea.
P: ¿Qué reivindicaciones dirías que todavía quedan por conseguir?
R: Hay varias, como tener una jornada laboral digna, en condiciones. Ahora estamos intentando lograr la jornada laborar de 35 horas. Es muy complicado también entrar a las seis de la mañana para conciliar. A ver dónde encuentras tú en un pueblo una persona que a las seis menos algo esté en tu casa para cuidar de tus hijos y poder irte a trabajar. Y no hablo ya solo de mujeres, hablo de hombres y mujeres que intentan conciliar, refiriéndome a que la corresponsabilidad es cosa de dos, pero la conciliación ya es cosa de tres. Que la Guardia Civil te permita poder conciliar, poder cuidar.
“Necesitamos modernizar la Guardia Civil y necesitamos feminizarla. Y cuando las mujeres lleguen a los más altos puestos de decisión de la Guardia Civil, esto va a mejorar mucho”
Aquí el hecho de ser asociación profesional nos resta derechos, ya que si fuéramos sindicato, podríamos hacerlo. Cualquier cosa, cualquier cambio, cualquier modificación, tendrían que tenernos en cuenta a la hora de cambiar normas. Entonces lo que he dicho, una jornada laboral digna, entrar a turnos, la jornada de 35 horas. Incluso ahora entra en vigor un real decreto de de incapacidad temporal. Teníamos hasta ahora cuatro días de indisposición, que si yo un día me encuentro mal, o mi hijo está malo, me ha pegado una gripe, me ha pegado algo, yo puedo faltar un día al trabajo y llevo un parte médico y ya está. Nos quitan esos días. O sea, ya no solo es que no avancemos, es que esto es también otro retroceso. Tenemos que trabajar en este real decreto, ver por dónde sale. Y como aquí en España no nos hacen mucho caso, estamos recurriendo a Europa.
P: ¿Cuáles son los mayores obstáculos a los que enfrentáis para conseguir estos objetivos?
R: No sé si es miedo a los cambios o miedo a que entremos en las mesas de negociación, como hace un sindicato con la patronal. Igual me paso de pensamiento sindicalista, no lo sé, pero igual que los representantes de los trabajadores y trabajadoras hablan y es un tira y afloja: “No te lo puedo dar todo, pero te doy esto”, nosotros es: “Tienes esto y te lo quito, y como vas a pelear para que te lo devuelva, no te vas a molestar en pedir hasta aquí“. Entonces, nos encontramos una barrera y una falta de diálogo, a día de hoy, enorme con la parte que lidera o que manda en la Guardia Civil.
P: Actualmente eres la única mujer en el Consejo de la Guardia Civil y quería preguntarte qué significa esto para ti y qué dice del cuerpo.
R: Para entender esto, hay que saber que poco más del 11% somos mujeres en la Guardia Civil. Entonces, el pretender hacer listas cremallera en unas elecciones, porque el consejo es un órgano colegiado y se hacen elecciones, es prácticamente imposible. Nosotros, en AUGC, llevábamos en las listas un porcentaje bastante alto de mujeres, igual era un 30%. Y haces esfuerzos, porque las mujeres no solo hablamos de techos de cristal, hablamos también de suelos pegajosos.
P: Cómo comentas, actualmente la presencia de mujeres está en torno a un 11%. ¿Dirías que sigue siendo un trabajo poco atractivo para las mujeres?

R: La educación que hemos recibido la gente de mi edad, yo ya tengo 52 años, ha sido siempre una educación en la que había unos roles de género: las niñas, maestras, enfermeras etc. Que habrá en casas que digan: “No, en mi casa, no”, pero era la educación que se recibía. En las últimas promociones, se están presentando unos porcentajes bastante más altos de mujeres, un 30-40%. O sea, la Guardia Civil está siendo más atractiva, porque también hay personas dentro de la Guardia Civil que se molestan en dar una visibilidad, dentro de centros formativos, en universidades, en institutos, donde van mujeres jóvenes. Y entonces estas chicas, que no tienen muy claro qué quieren ser, ven más atractiva la Guardia Civil, porque todos tenemos una idea preconcebida cuando no conocemos algo. Entonces, el darnos a conocer, al salir fuera de esto, hace que nos conozcan y hace que las niñas también quieran ser policías y guardias civiles. Y últimamente hay un incremento, pero ya te digo, 144 años entrando solo hombres, tenemos ahí un lastre muy majo.
P: ¿Qué dirías a niñas o jóvenes que se estén planteando entrar en la Guardia Civil pero tengan dudas?
R: Bueno, es muy complicado entrar últimamente, porque el corte de nota lo ponen los opositores y las opositoras, y cada vez es más alto. Pero es un trabajo, que yo lo dije antes, entré sin vocación y me apasiona. Mi trabajo es seguridad ciudadana, el trato con el ciudadano, los pueblos. Tienes servicio marítimo, tienes montaña, tienes buceadores, es que tienes tantas especialidades en una sola empresa y por todo el territorio nacional, que a mí me resulta atractivo ese tipo de trabajo. No me canso de estar aquí, que me apetece irme a vivir a la playa, bueno, pues aunque tenga que esperar un tiempo a tener méritos o a poder coger una vacante, pues me voy. A mí me parece un trabajo muy atractivo y que haces una labor muy buena con la sociedad, aunque solo nos fijemos en los de Tráfico, que ponen multas (risas).
P: ¿Qué cambios crees que necesita la Guardia Civil para mejorar de cara al futuro?
R: Para mejorar, hay que tener en cuenta a los que representamos a los trabajadores y trabajadoras de la Guardia Civil, escucharnos, un diálogo, transparencia y menos imposición. Se necesita modernizar mucho la Guardia Civil. Como ejemplo, te digo que en el pleno del Consejo de la Policía Nacional van de paisano, es un trato más de tú a tú, más cordial. Nuestro consejo, que es el órgano de representación que tenemos, el único donde podemos trabajar, donde podemos discutir, vamos de uniforme, de riguroso uniforme, con la corbata, con el tricornio. La administración están en unas mesas y los que representan a los trabajadores y trabajadoras en el otro lado, con mesas con fundas puestas de color verde institucional. Es muy arcaico. Necesitamos modernizar la Guardia Civil y necesitamos feminizarla. Y cuando las mujeres lleguen a los más altos puestos de decisión de la Guardia Civil, esto va a mejorar mucho. Creo que con eso me quedo.
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