Alertan del uso de melatonina en niños: se consume sin supervisión médica

Los efectos a largo plazo de esta hormona en menores aún son poco conocidos, aunque puede causar somnolencia excesiva, pesadillas, náuseas o dolor de cabeza

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Un niño durmiendo. (Pexels)
Un niño durmiendo. (Pexels)

No es raro encontrar botes de gominolas de melatonina en supermercados, tiendas de productos naturales o farmacias. Su popularidad ha crecido también entre las familias con niños, algo que preocupa a los especialistas. La Sociedad Española de Sueño (SES) ha alertado sobre el uso y abuso de esta hormona en niños para facilitar el sueño sin supervisión médica.

Según datos de la propia sociedad científica, cerca del 80% de las familias que compran melatonina reconoce no saber si tiene efectos secundarios ni cuáles podrían ser. Además, un 33% admite haber iniciado un tratamiento con melatonina para sus hijos sin consultar previamente con un profesional sanitario.

Uno de los problemas, según advierten los expertos, es que la melatonina se comercializa como suplemento nutricional y no como medicamento, lo que implica menos controles regulatorios y facilita su consumo sin seguimiento clínico. Ya en 2022, la Sociedad Española de Sueño manifestó su “profunda preocupación” por la libre comercialización de preparados con esta hormona como complemento dietético.

Blíster de melatonina junto a
Blíster de melatonina junto a una cama.(AdobeStock)

Los datos más recientes de la SES indican que, en muchos casos, el uso de melatonina en menores se inicia por recomendación de familiares o conocidos, o tras buscar información en internet y redes sociales. Además, la investigación revela que más de la mitad de las familias (54%) mantiene el tratamiento durante meses o incluso años, y que en el 69% de los casos no existe ningún tipo de seguimiento médico.

“La melatonina es una hormona y, por tanto, debería ser considerada un fármaco, con los controles que ello implicaría”, señalan los especialistas. Aun así, los expertos recuerdan que, en general, presenta un buen perfil de seguridad y con efectos secundarios poco frecuentes.

Los efectos secundarios del consumo de melatonina

A pesar de su amplio uso, todavía existen pocos estudios sobre las consecuencias a largo plazo del consumo de melatonina en niños pequeños, así como sobre su eficacia real en esa población. Según el Science Media Centre, sí puede ayudar a mejorar la conciliación del sueño en algunos casos específicos, como en niños con trastornos neurológicos, como el autismo.

Un estudio publicado en Anales de Pediatría, en el que participaron investigadores de la Asociación Española de Pediatría y de la Sociedad Española del Sueño, entre otras instituciones, señala que los efectos secundarios suelen ser poco frecuentes. Cuando aparecen, los más comunes son dolor de cabeza, mareos, náuseas y somnolencia, especialmente en casos de sobredosis.

La publicación científica también menciona la sospecha de un posible efecto proconvulsivo, ya que en un estudio pequeño, cuatro de seis pacientes tratados con dosis de cinco miligramos presentaron un aumento de las crisis epilépticas. Sin embargo, investigaciones posteriores han encontrado resultados contradictorios e incluso algunos trabajos sugieren que podría mejorar el control de la epilepsia.

Una joven sin poder dormir.
Una joven sin poder dormir. Freepik

El consenso científico también plantea un riesgo teórico relacionado con el desarrollo gonadal y la pubertad. La pubertad se asocia con una disminución natural de la melatonina, por lo que algunos especialistas han planteado que la suplementación podría alterar el desarrollo puberal. También se ha descrito una posible alteración del metabolismo de la glucosa, aunque esto se ha observado principalmente en estudios realizados en adultos.

El documento recomienda especial precaución y valoración médica previa en personas con enfermedades autoinmunes, tumores hematológicos, asma mal controlada, diabetes o epilepsia activa.

Por su parte, información divulgativa publicada en el blog de la Clínica Las Condes recoge otros posibles efectos secundarios descritos en niños. Entre ellos se encuentran la somnolencia excesiva durante el día, que puede provocar sensación de aturdimiento o menor energía, la aparición de pesadillas o sueños muy vívidos, náuseas, dolor de cabeza, diarrea, irritabilidad y, en algunos casos, dolor en las articulaciones.

Asimismo, advierte de que un consumo excesivo podría provocar somnolencia intensa, malestar general o problemas neurológicos. En situaciones extremas, aunque poco frecuentes, también se menciona una posible afectación del sistema nervioso central o del sistema cardiovascular.