
Las advertencias de Donald Trump al Gobierno español se han convertido en una constante desde que el presidente estadounidense regresó a la Casa Blanca en enero de 2025. Lo que comenzó como reproches por el gasto en defensa ha ido escalando con el paso de los meses hasta convertirse en una cadena de amenazas públicas que han incluido aranceles punitivos, presiones dentro de la OTAN e incluso la insinuación de expulsar a España de la Alianza Atlántica. La última, pronunciada este martes, ha sido la más contundente. Trump ha amagado con “cortar todo el comercio con España” después de que el Ejecutivo de Pedro Sánchez no autorizase el uso de las bases militares de Rota y Morón para atacar a Irán.
El episodio más reciente se produjo después de que Estados Unidos e Israel iniciasen una ofensiva contra Irán el pasado 28 de febrero. Washington pretendía utilizar las instalaciones militares de uso conjunto situadas en territorio español para operaciones relacionadas con la escalada militar en la región, una posibilidad que el Gobierno español rechazó.
“Podríamos utilizar sus bases si quisiéramos. Podemos volar hasta allí y utilizarlas. Nadie nos va a decir que no las utilicemos”, respondió el presidente estadounidense al referirse a las instalaciones de Rota y Morón. Acto seguido vinculó ese desacuerdo con el enfrentamiento previo por el gasto militar y endureció su discurso al advertir de posibles represalias económicas. “Así que vamos a cortar todo el comercio con España. No queremos tener nada que ver con España”, aseguró, en una declaración que supone el último capítulo de una relación cada vez más tensa entre Washington y Madrid desde el regreso del líder republicano al poder.
El origen del choque: el gasto en defensa
El primer choque se produjo prácticamente al inicio del segundo mandato de Trump. En enero de 2025, apenas instalado de nuevo en el Despacho Oval, el presidente estadounidense señaló públicamente el nivel de gasto militar español, que calificó de “muy bajo”. Aquellas primeras críticas se enmarcaban en la presión que el líder republicano había prometido ejercer sobre los aliados europeos para aumentar su inversión en defensa y reequilibrar lo que considera un reparto injusto de las cargas dentro de la OTAN.
En ese contexto, Trump llegó incluso a deslizar una amenaza comercial al sugerir la posibilidad de imponer “aranceles del 100%” a países que, según él, estaban alineados con el bloque de los BRICS —el grupo formado por Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica— que en aquellos momentos debatía la creación de una divisa global alternativa al dólar. En aquella intervención incluyó erróneamente a España dentro de ese grupo, una afirmación que fue corregida posteriormente pero que dejó claro desde el primer momento que el gasto militar español iba a convertirse en un asunto recurrente en el discurso del presidente estadounidense.
La presión aumentó de forma visible en junio de 2025, cuando Trump acusó abiertamente a España de ser “un país famoso por su poca contribución” al gasto común de defensa. Sus palabras llegaron apenas un día después de exigir a todos los miembros europeos de la OTAN que elevaran su inversión militar hasta el 5% del producto interior bruto, una cifra muy superior al compromiso del 2% que durante años ha servido como referencia dentro de la Alianza Atlántica.
El presidente estadounidense insistió entonces en que España llevaba años aportando menos de lo que consideraba justo dentro de la organización. “España ha pagado muy poco. Siempre ha pagado muy poco. O eran muy buenos negociadores, o no estaban haciendo lo correcto”, afirmó en declaraciones a la prensa, en las que además dejó entrever que la OTAN tendría que “lidiar” con el Gobierno de Pedro Sánchez si Madrid persistía en su negativa a aumentar el gasto militar hasta el nivel que Washington reclamaba.
La presión no se limitó a las comparecencias oficiales. Durante el viaje a La Haya para participar en la cumbre de la OTAN de ese mismo mes, Trump volvió a señalar a España desde el Air Force One, el avión presidencial. En conversación con los periodistas que lo acompañaban durante el vuelo, el mandatario republicano insistió en que el país se había convertido en un problema dentro de la organización y en una excepción incómoda dentro del bloque occidental.
“España es un problema, la OTAN está teniendo un problema con ellos, y eso es muy injusto para el resto de los socios”, aseguró antes de aterrizar en los Países Bajos para participar en la cena de líderes de la Alianza y en la posterior reunión formal de la cumbre. Aquellas declaraciones marcaron el tono de una cita en la que el gasto militar se convirtió en uno de los principales puntos de fricción entre Washington y Madrid.
Amenazas de castigo y presión dentro de la OTAN
La cumbre de La Haya fue precisamente uno de los momentos en los que la tensión alcanzó mayor visibilidad. Allí, Trump redobló la presión sobre el Ejecutivo español y llegó a advertir de que estaba dispuesto a adoptar medidas económicas contra España si el Gobierno de Sánchez mantenía su negativa a elevar el gasto militar hasta el 5% del PIB.
Durante sus declaraciones ante los medios, el presidente estadounidense subrayó que España era el único país que no aceptaba el nuevo objetivo presupuestario que él estaba tratando de imponer dentro de la Alianza. “Es el único país que no va a pagar la cantidad completa. Quieren quedarse en el 2%, creo que es terrible”, afirmó, antes de advertir de que estaba dispuesto a “hacer pagar el doble” a España mediante aranceles si el Ejecutivo español no se adhería al porcentaje que reclamaba.
La retórica no se moderó con el paso de los meses. En octubre de 2025, Trump volvió a expresar públicamente su malestar con España tras mantener un encuentro en Washington con el presidente argentino, Javier Milei. En las declaraciones posteriores a la reunión, el mandatario estadounidense insistió en que estaba “muy descontento” con el Gobierno español por seguir siendo, a su juicio, el único miembro de la OTAN que no estaba dispuesto a elevar su gasto militar al nivel exigido por la Casa Blanca.

Durante esa comparecencia ante los periodistas, Trump volvió a poner sobre la mesa la posibilidad de imponer sanciones comerciales a los productos españoles. “Es posible que lo haga... España es el único que no paga, tiene que ser castigada por eso”, afirmó, en una frase que volvió a situar a España en el centro de su estrategia de presión dentro de la Alianza Atlántica.
La tensión escaló todavía más cuando el presidente estadounidense llegó a sugerir abiertamente que España podría ser expulsada de la OTAN. Lo hizo durante una conferencia de prensa en la Casa Blanca tras un encuentro bilateral con el presidente de Finlandia, Alexander Stubb. En aquel intercambio, Trump deslizó la idea de que la Alianza debería plantearse medidas más contundentes contra los países que, a su juicio, no estaban cumpliendo con sus obligaciones en materia de defensa.
“Quizás deberíais expulsarlos de la OTAN”, afirmó al referirse a España. El presidente estadounidense insistió además en que el país se beneficiaba de la seguridad proporcionada por la Alianza sin aportar lo suficiente al esfuerzo colectivo. “Hay que llamarles y averiguar por qué se han quedado rezagados”, comentó durante esa misma intervención, en la que volvió a cuestionar la posición del Gobierno español dentro de la organización.
Las críticas continuaron en otro encuentro celebrado en Washington, esta vez con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte. Durante esa reunión, Trump insistió en que España se había convertido en la única excepción dentro de un grupo de aliados que, según él, ya había aceptado el objetivo del 5% del PIB en gasto militar. “Con la excepción de España, todos están cumpliendo al 100%”, afirmó el presidente estadounidense.
En ese mismo contexto, Trump llegó incluso a sugerir que el secretario general de la Alianza debería intervenir directamente para resolver el desacuerdo con Madrid. El mandatario estadounidense aseguró que el Gobierno español no estaba actuando como “un compañero de equipo” y que su posición estaba generando un problema dentro de la organización. “Usted podría resolver el problema de España muy fácilmente. Creo que ya lo sabe”, le dijo a Rutte, antes de acusar a La Moncloa de no estar comportándose con lealtad hacia el resto de socios y de insistir en que la actitud de España debía ser “reprimida”.
Davos y la crisis abierta por Irán
El comienzo de 2026 confirmó que el enfrentamiento diplomático seguía plenamente abierto. Durante su intervención en el Foro Económico Mundial de Davos, Trump volvió a poner a España en el centro de su discurso sobre el gasto militar dentro de la OTAN, insistiendo en que era el único aliado que no había aceptado el incremento hasta el 5% del PIB.
Ante empresarios, inversores y líderes políticos internacionales, el presidente estadounidense presumió de haber conseguido que prácticamente todos los miembros de la Alianza asumieran ese compromiso. En ese contexto, volvió a señalar directamente al Gobierno español. “Todos menos España. No sé qué pasa con España. ¿Por qué no lo hacen? Quieren aprovecharse”, afirmó, antes de advertir de que Washington tendría que abordar el asunto directamente con Madrid.
La crisis abierta esta semana por el ataque estadounidense e israelí contra Irán ha terminado de elevar el tono del enfrentamiento. La negativa del Gobierno español a permitir el uso de las bases militares de Rota y Morón para operaciones relacionadas con esa ofensiva desencadenó la reacción más dura de Trump desde su regreso al poder, con la amenaza explícita de cortar el comercio con España.
Ese mismo miércoles, Pedro Sánchez respondió públicamente a las declaraciones del presidente estadounidense. El jefe del Ejecutivo defendió que España condena el régimen de los ayatolás en Irán, pero también rechaza la guerra emprendida por Estados Unidos y el Gobierno de Benjamín Netanyahu, insistiendo en que la posición española se basa en la defensa de la democracia y el rechazo a la escalada militar.
En ese contexto, Sánchez dejó claro que el Ejecutivo español no está dispuesto a actuar condicionado por las presiones externas. “Algunos dirán que eso es ingenuo. Lo ingenuo es pensar que la solución es la violencia. O pensar que practicar un seguidismo ciego y servil es liderar”, afirmó el presidente del Gobierno, en una intervención en la que también lanzó un mensaje directo frente a las advertencias procedentes de Washington. “No vamos a ser cómplices de algo que es malo para el mundo por miedo a las represalias de alguno”, señaló Sánchez, en una clara referencia a las amenazas del presidente estadounidense.
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